Ay, cielín…
hoy traigo una receta que ye medio asturiana, medio vasca… pero con corazón de cocina de casa, que ye lo que importa.
Porque mira que yo soy muy de sidrería asturiana, ¿eh?
De escanciar sidrina, de chigre, de fartura… como Dios manda.
Pero tengo que decirte una cosa, y que no se entere mucha gente:
la tortilla de bacalao de les sidreríes vascas… ay, qué ricura, madre.
Así que hoy la güela Balbina va facer un homenaxín,
pero a la manera de casa, con cariño, con fundamento… y con un poco de picardía.
Ingredientes (pa 4 persones con fame de la buena)
- 300 gramos de bacalao desaláu (bien desaláu, no me seas vagu)
- 6 güevos camperos, si puedes, mejor que mejor
- 1 cebolla hermosa
- 2 dientes d’ajo
- Un puñadín de perejil fresco
- Aceite d’oliva
- Un pizquín de sal (con cuidao, que el bacalao ya manda)
Elaboración (paso a pasu, como se fai bien)
1. El bacalao, lo primero
Mira, cielín, el bacalao tienes que desmenuzalu bien, quitando piel y espines.
Nada de prisas, que aquí se cocina con cariño.
2. La cebolla y el ajo, con mimo
En una sartén con un chorru guapu d’aceite, sofríes la cebolla bien picadina.
Fuego medio, sin quemar, que se ponga blandina y dulce.
Añades el ajo y dejas que suelte el olorcín… eso ya abre el apetitu.
3. El bacalao entra en escena
Metes el bacalao y lo salteas un poco, sin pasarte, que si no queda seco.
Esto ye rápido, como quien da dos palmades.
4. Los güevos, batíos con gracia
Bates los güevos en un bol, con el perejil picáu.
Y aquí un truquín de la güela:
no los batas como si estuvieras enfadáu… con suavidad, que luego se nota.
5. Mezclar y a la sartén
Juntas todo: el sofritu con el bacalao y los güevos.
Lo echas en la sartén y dejas que cuaje… pero poco.
Porque esta tortilla, cielín,
tiene que quedar jugosa, melosa, casi que se te escape del tenedor.
6. La vuelta (el momento de la verdad)
Con un platín, con decisión… pero sin miedo.
Y vuelta.
Un minutín más… y fuera.
El secretu de la güela
Escucha bien esto, que ye oro:
La tortilla de bacalao no ye pa que quede seca.
Tiene que quedar babosina, suave, con alma.
Si la haces demasiado…
ya no ye tortilla de sidrería, ye otra cosa.
Cómo se come esto como Dios manda
En un platín, caliente, recién hecha…
y si tienes un culín de sidra al lado, mejor que mejor.
Aunque te digo una cosa…
esta tortilla entra igual con sidra asturiana que con la vasca.
Que aquí no somos tiquismiquis, somos de buen comer.
Bueno, cielín…
ya me dirás si te sale rica, que seguro que sí, porque ta explicao con cariño.
Y si un día vas a una sidrería vasca, acuérdate de esta güela,
que aunque tire pa casa… sabe reconocer lo bueno donde lo hay.
Anda, a la buena hora, ponte el mandil
y no me dejes la cocina hecha un desastre, ¿eh?
Que luego me toca a mí recogelo todo…
Y ahora que me sacan en fotos…
la gente me para por la calle y me dice:
“Balbina, esa tortilla tuya… eso sí que ye fama”.
Y yo me río, cielín…
porque al final, lo importante ye que lo cocines… y lo disfrutes.

