Asturias en la libreta de la fontanera: Avilés, Duro Felguera y el viaje fantasma a Cudillero que salpican la trama de Leire Díez

Asturias en la libreta de la fontanera: Avilés, Duro Felguera y el viaje fantasma a Cudillero que salpican la trama de Leire Díez

Las anotaciones intervenidas por la UCO sitúan al Principado en tres vértices sensibles de la investigación: el contrato del derribo de las baterías de cok, el rescate público de Duro Felguera como precedente para Tubos Reunidos y una misteriosa referencia manuscrita a Cudillero aún sin explicación conocida

Asturias aparece en los papeles de la trama de Leire Díez no como una nota al margen, sino como una pieza incómoda dentro de un tablero mucho más grande: el de los contratos públicos, los rescates de la SEPI y las presuntas redes de influencia que ahora investiga la Audiencia Nacional. Avilés, Duro Felguera y Cudillero figuran en distintas anotaciones intervenidas por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en un material que abre una pregunta de enorme interés para los asturianos: ¿hasta qué punto el Principado fue escenario, precedente o punto de paso de una presunta maquinaria de favores?

El caso mezcla nombres de alto voltaje político y empresarial: Leire Díez, exmilitante socialista y ya conocida como la “fontanera” del PSOE; Santos Cerdán, ex secretario de Organización del partido; Antxon Alonso, empresario vinculado a Servinabar; Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la SEPI; la empresa navarra Erri Berri; la ingeniería asturiana Duro Felguera; la vasca Tubos Reunidos; y hasta Nervis Villalobos, exviceministro chavista conectado con una de las causas más oscuras de la historia reciente de Duro.

El resultado es un mapa que toca fibras muy sensibles en Asturias: la reconversión industrial, el dinero público, la regeneración de suelos contaminados, las ayudas millonarias a empresas estratégicas y la sospecha, todavía bajo investigación judicial, de que determinados contratos y rescates pudieron estar rodeados de intermediaciones opacas.

Avilés: el derribo de las baterías de cok bajo la lupa

La primera gran referencia asturiana aparece en torno al contrato para el desmantelamiento de las antiguas baterías de cok de Avilés, uno de los símbolos industriales más potentes de la ciudad. Aquellas instalaciones, vinculadas a la vieja cultura siderúrgica de Ensidesa y Arcelor, no eran un solar cualquiera: formaban parte de la memoria física de la Asturias del acero, de La Fabricona, del paisaje industrial que durante décadas marcó la vida de miles de familias.

El proyecto de demolición y transformación de esos terrenos tenía un enorme interés urbanístico, medioambiental y económico. Se trataba de liberar suelo para el Parque Empresarial Principado de Asturias, un espacio llamado a convertirse en un nuevo polo industrial para Avilés y su comarca. Pero ese contrato, que debía simbolizar futuro, aparece ahora mencionado en las anotaciones de una presunta trama investigada por la UCO.

Según el material intervenido, en una reunión celebrada el 6 de julio de 2021 en Pamplona, en la sede de Servinabar, se incluyó una referencia directa a Erri Berri, empresa navarra de demoliciones que acabaría ejecutando los trabajos en UTE con Afesa Medio Ambiente. La anotación recogía que la compañía estaba esperando la resolución de su recurso en relación con las baterías de cok de Avilés y planteaba un posible acuerdo con Lezama-Los Álamos, la otra candidatura que competía por el contrato.

La frase manuscrita añadida al documento —“Llamar ahora”— es breve, pero inquietante. No prueba por sí sola un delito, pero sí refleja interés directo de la trama en un expediente público vinculado a Asturias. Y ese interés resulta especialmente relevante porque el proceso de adjudicación fue cualquier cosa menos pacífico.

Una adjudicación con vuelta de campana

El contrato tuvo un recorrido complejo. En una primera fase, la adjudicación había favorecido a la UTE Lezama-Los Álamos. Sin embargo, aquel proceso fue anulado tras un recurso de Erri Berri. Después llegó una segunda convocatoria y el resultado cambió: Erri Berri, junto con Afesa Medio Ambiente, terminó haciéndose con los trabajos.

Lo más llamativo fue la diferencia económica. La oferta ganadora se situó en torno a los 2,8 millones de euros, muy por debajo de los más de seis millones que habría planteado la candidatura rival. Esa rebaja obligó a justificar el precio y generó controversia en torno a si se trataba de una oferta anormalmente baja. La SEPI dio por válidas las explicaciones y la adjudicación siguió adelante.

Para Avilés, lo importante era que el derribo avanzase y que los terrenos se recuperasen para actividad industrial. Pero para la investigación judicial, el foco está en otra cuestión: si ese contrato pudo servir para generar una comisión irregular. La UCO sospecha que en torno a esta adjudicación pudo existir una mordida, que algunas informaciones sitúan en 400.000 euros, aunque también se han publicado cifras inferiores vinculadas a facturas concretas. La clave, en todo caso, es que los agentes investigan si hubo pagos por intermediación o influencia.

El Ayuntamiento de Avilés se ha desmarcado del proceso y ha defendido que la adjudicación era ajena al consistorio, al depender del entorno de SEPI y Sepides. Políticamente, eso no elimina el impacto local: el contrato afectaba a una de las operaciones industriales más importantes para el futuro de la ciudad. Una cosa es quién firmó el expediente y otra quién paga el desgaste público cuando el nombre de Avilés aparece en una causa de corrupción.

El nombre de Asturias en una reunión de la trama

La reunión de Pamplona del 6 de julio de 2021 es uno de los puntos más delicados del caso porque muestra, según las pesquisas, cómo se organizaban tareas, contactos y movimientos en torno a empresas y procesos públicos. En esa estructura aparece el grupo conocido como “Hirurok”, expresión vasca que puede traducirse como “nosotros tres”, y que se atribuye a Leire Díez, Antxon Alonso y Vicente Fernández.

La importancia de esta anotación para Asturias es doble. Por un lado, conecta el contrato de Avilés con el universo empresarial y político investigado en la Audiencia Nacional. Por otro, sitúa al Principado dentro de una secuencia temporal concreta: julio de 2021, pocos meses antes de que Erri Berri-Afesa terminase ejecutando el proyecto.

No se trata, por tanto, de una mención vaga o perdida en un cuaderno. Es una referencia asociada a una adjudicación real, a una empresa investigada y a una obra estratégica para Avilés. Ese es el gancho informativo de fondo: una pieza clave de la transformación industrial avilesina aparece en los papeles de una presunta red de influencia.

Duro Felguera: el rescate asturiano como “antesala”

La segunda gran referencia asturiana es Duro Felguera. Y aquí la noticia se vuelve todavía más sensible, porque la ingeniería gijonesa no aparece como una empresa cualquiera, sino como precedente de otra operación investigada: el rescate de Tubos Reunidos.

En la conocida “libreta azul” de Leire Díez figura una anotación manuscrita especialmente significativa: “Duro Felguera como antesala a la que se pueda dar en TTRR”. La abreviatura TTRR se interpreta como Tubos Reunidos. En la misma página aparece también otra referencia directa: “TTRR y Duro Felguera”.

El rescate de Duro Felguera fue aprobado por el Consejo de Ministros el 9 de marzo de 2021 y ascendió a 120 millones de euros. La ayuda se concedió a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI y creado durante la pandemia para auxiliar a compañías consideradas estratégicas. Cuatro meses después, el 20 de julio de 2021, llegó el rescate de Tubos Reunidos, por 112,8 millones.

La anotación de Leire Díez no demuestra por sí misma que el rescate de Duro estuviese amañado ni que formase parte de una trama. Pero sí muestra que la operación asturiana era utilizada como referencia, modelo o precedente en el análisis de otra ayuda pública que ahora está bajo investigación. Y eso, para Asturias, tiene una carga política y económica evidente: el rescate de una de sus grandes empresas industriales aparece conectado en los papeles de la causa con otra ayuda millonaria sobre la que la UCO ha realizado registros recientes.

Tubos Reunidos: el espejo vasco que complica el relato

La investigación sobre Tubos Reunidos ha dado un salto importante en los últimos días. La UCO registró sedes de la compañía en Bilbao y Amurrio por orden del juez Santiago Pedraz, dentro de una pieza del caso Leire. Además, se requirió documentación a la SEPI. Los agentes investigan si la concesión del rescate de 112,8 millones en 2021 pudo estar vinculada a una presunta comisión ilegal de 114.950 euros.

Según las informaciones conocidas del sumario, la UCO sostiene que Santos Cerdán pudo interceder con algún miembro del PNV, no identificado, para desbloquear el rescate cuando la operación estaba bloqueada. Esa supuesta mediación se habría apoyado en conversaciones entre Leire Díez y Vicente Fernández, expresidente de la SEPI.

En ese contexto, la anotación sobre Duro Felguera adquiere más interés. Duro aparece como “antesala”, como precedente de una operación posterior. Y ahí surge la pregunta que cualquier lector asturiano se hará: ¿se trataba solo de una comparación empresarial entre dos rescates industriales o había una metodología de influencia alrededor de ayudas públicas estratégicas?

La respuesta aún corresponde a la investigación judicial. Pero periodísticamente el dato es potente: una empresa asturiana rescatada con 120 millones aparece en la libreta de una investigada como referencia para otra operación millonaria hoy bajo la lupa.

Cudillero: la nota más extraña

La tercera referencia asturiana es la más misteriosa. En las anotaciones relativas a la reunión de Servinabar aparece, escrita a mano, una frase sencilla y desconcertante: “Ir a Cudillero”.

Por ahora no hay una explicación pública concluyente sobre esa anotación. No se sabe si alude a un desplazamiento personal, una cita, un encuentro, un contacto o una simple nota sin relación directa con las maniobras investigadas. Precisamente por eso debe manejarse con prudencia. Pero su aparición junto a referencias a Tubos Reunidos y al rescate de la SEPI la convierte en un elemento narrativo de enorme fuerza.

Cudillero, uno de los concejos más reconocibles de Asturias, entra así en el caso como un lugar señalado en un apunte manuscrito. No hay que sobreactuar el dato ni convertirlo en prueba de nada. Pero tampoco puede ignorarse: en una investigación donde cada nota, cada reunión y cada referencia empresarial está siendo analizada por la UCO, la mención a Cudillero añade una sombra asturiana más al sumario.

La frase tiene algo de novela negra administrativa: “Ir a Cudillero”. Tres palabras sin contexto que, en otro cuaderno, no significarían nada. En este, rodeadas de rescates públicos, adjudicaciones y presuntas mordidas, obligan a preguntar.

Nervis Villalobos: el viejo caso venezolano que vuelve a cruzarse con Duro

La libreta de Leire Díez incluye también una referencia a “Nervis”, que los investigadores vinculan con Nervis Villalobos, exviceministro de Energía de Venezuela y uno de los nombres clave en el procedimiento por las presuntas mordidas pagadas por Duro Felguera para conseguir un macrocontrato en el país caribeño.

El caso venezolano de Duro Felguera es una de las causas más delicadas de la compañía asturiana. La Audiencia Nacional ha fijado para octubre el juicio contra la empresa, su excúpula y antiguos altos cargos venezolanos por presuntos sobornos y blanqueo vinculados a la adjudicación de una central termoeléctrica. Entre los acusados figuran Nervis Villalobos y Javier Alvarado.

La conexión con Leire Díez añade otra capa. En las anotaciones atribuidas a la exmilitante socialista aparecen referencias a una “reunión con ZP” y a la “nacionalidad” bajo el epígrafe “Nervis”. El juez Pedraz ha pedido información al Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes sobre el estado del expediente de nacionalidad española de Villalobos.

De nuevo, conviene no confundir indicios con condenas. Pero el cruce de nombres es explosivo: Duro Felguera, Venezuela, Nervis Villalobos, Leire Díez, Zapatero y la nacionalidad española. Para Asturias, este apartado es especialmente relevante porque reabre el recuerdo de la etapa más turbulenta de Duro, cuando la histórica ingeniería gijonesa pasó de ser emblema industrial a protagonista de causas judiciales internacionales.

Por qué esta historia importa a los asturianos

Esta noticia no interesa a Asturias solo porque aparezcan topónimos asturianos en unas libretas. Interesa porque toca tres asuntos de fondo.

Primero, el uso del dinero público. El rescate de Duro Felguera ascendió a 120 millones. El de Tubos Reunidos, a 112,8 millones. Son cifras enormes, concedidas en nombre de la protección de empresas estratégicas. Cuando esas ayudas aparecen rodeadas de sospechas de intermediación, la pregunta pública es inevitable: ¿quién decidió, con qué criterios y bajo qué influencias?

Segundo, la regeneración industrial de Avilés. Las baterías de cok no eran una obra menor. Su derribo formaba parte de la transformación de un suelo histórico para abrir una nueva etapa empresarial. Si ese expediente estuvo contaminado por presuntas maniobras, el daño simbólico va mucho más allá de una adjudicación.

Tercero, la reputación industrial de Asturias. Duro Felguera, Avilés, La Fabricona, el PEPA y la vieja siderurgia forman parte de la memoria económica del Principado. Que esos nombres aparezcan en una causa de presunta corrupción política y empresarial golpea directamente a una comunidad que lleva décadas peleando por reconvertirse sin perder su identidad.

Una trama aún en investigación

La causa que dirige el juez Santiago Pedraz sigue abierta y contiene piezas bajo secreto. Las actuaciones de la UCO han ido ampliando el foco desde presuntas maniobras para interferir en investigaciones judiciales hasta posibles operaciones vinculadas a empresas públicas, contratos y rescates.

Leire Díez, Santos Cerdán, Vicente Fernández y Antxon Alonso están en el centro de un relato judicial que todavía debe probarse en sede judicial. Las defensas tendrán su recorrido, los investigados conservan la presunción de inocencia y las anotaciones incautadas deberán ser interpretadas, verificadas y contextualizadas.

Pero la información conocida ya permite una conclusión periodística clara: Asturias no aparece de forma anecdótica. Aparece en contratos, en rescates, en precedentes empresariales, en nombres propios y hasta en una extraña nota de viaje.

La pregunta que queda abierta

El caso deja una imagen poderosa: la vieja Asturias industrial, la de las baterías de cok de Avilés y la ingeniería Duro Felguera, escrita en las libretas de una presunta fontanera política. No como recuerdo sentimental, sino como parte de un circuito de adjudicaciones, ayudas públicas y relaciones de poder que ahora investiga la Justicia.

Aún falta saber qué valor real tienen esas anotaciones, qué se puede probar y qué quedará finalmente en nada. Pero para los asturianos hay una pregunta legítima y urgente: ¿fue Asturias simplemente un escenario más en los papeles de la trama o uno de los territorios donde se ensayó una forma de hacer negocio con lo público?

La respuesta está en manos de la Audiencia Nacional. La sombra, de momento, ya ha llegado a Avilés, a Duro Felguera y hasta a una misteriosa línea escrita a mano: “Ir a Cudillero”.

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