El presidente del Principado tiende la mano al Ayuntamiento para convertir la movilidad sostenible en una “meta irrenunciable” y exige celeridad en obras clave como los accesos a El Musel, la reducción del tráfico pesado en la zona oeste y el plan de vías
Gijón/Xixón cuenta ya con una nueva pieza para intentar aliviar la presión del tráfico en el casco urbano y avanzar hacia una ciudad más cómoda, menos contaminada y mejor conectada. El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha visitado hoy junto a la alcaldesa, Carmen Moriyón, el nuevo aparcamiento disuasorio de la avenida de Portugal, una infraestructura de 486 plazas llamada a facilitar que más conductores dejen el vehículo privado a la entrada de la ciudad y completen sus desplazamientos en transporte público.
La actuación, financiada con 4,5 millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation, se sitúa en uno de los accesos estratégicos a Gijón, junto a la glorieta en la que finaliza la autopista GJ-81. Su objetivo es claro: reducir la entrada de coches al centro, favorecer el uso del autobús y el tren, rebajar emisiones y mejorar la calidad de vida en el entorno urbano.
Durante la visita, Barbón aprovechó la puesta en marcha de este nuevo equipamiento para lanzar un mensaje de cooperación institucional al Ayuntamiento de Gijón. El presidente defendió que la movilidad sostenible debe ser “una aspiración compartida para Gijón y para Asturias” y la definió como “una meta irrenunciable” en el actual contexto urbano, climático y europeo.
“Gijón se dota de una infraestructura necesaria, propia de una ciudad moderna, puesta al día, que entiende que la reducción de emisiones no es una moda transitoria ni una consigna, sino una política europea que se nos exige”, señaló el jefe del Ejecutivo autonómico.
Un aparcamiento para cambiar hábitos
El nuevo estacionamiento de la avenida de Portugal amplía de forma notable la capacidad existente en la parcela, al pasar de 275 a 486 plazas. Su diseño se ha concebido con carácter disuasorio: no se trata solo de aparcar más coches, sino de hacerlo en el lugar adecuado para evitar que todos terminen circulando por el corazón de la ciudad.
La infraestructura ocupa una superficie de 7.300 metros cuadrados y se distribuye en dos niveles. La planta cubierta, situada a ras de calle, dispone de 230 plazas, mientras que la planta semisótano suma otras 256. Ambas cuentan con accesos diferenciados, lo que permitirá una gestión más flexible y operativa.
El acceso rodado a la planta superior se realiza desde la avenida de Portugal, mientras que la entrada a la planta semisótano se sitúa en la calle Sanz Crespo. Esta configuración busca evitar recorridos interiores innecesarios, facilitar las maniobras de entrada y salida y permitir incluso una explotación diferenciada de cada nivel si el Ayuntamiento lo considera oportuno.
La obra ya ha sido recibida por el Principado y entregada al Ayuntamiento de Gijón, que asumirá ahora su gestión, mantenimiento e incorporación al patrimonio municipal.
Accesible, verde y preparado para el coche eléctrico
El aparcamiento incorpora varias soluciones pensadas para mejorar su integración urbana y su funcionalidad. Una de las más llamativas es la creación de seis patios interiores ajardinados, que permiten la entrada de luz natural y ventilación a la planta semisótano, evitando la sensación de espacio cerrado y mejorando la experiencia de uso.
La urbanización de la planta superior, descubierta y situada al nivel de la calle, incluye además una zona verde de uso público que da continuidad a la existente en la acera opuesta y actúa como elemento de separación respecto a los edificios residenciales colindantes.
El estacionamiento es plenamente accesible. La planta superior concentra las diez plazas adaptadas, situadas cerca del acceso y con salida directa a la calle. Además, la planta semisótano cuenta con acceso peatonal mediante ascensor desde la avenida de Portugal.
La infraestructura también mira hacia la movilidad eléctrica. En la planta cubierta se han previsto 26 plazas con preinstalación para que el Ayuntamiento pueda habilitar puntos de recarga para vehículos eléctricos.
CONECTA, la otra pata del cambio
Barbón enmarcó esta actuación dentro de la estrategia de movilidad sostenible del Gobierno del Principado, cuya medida más reconocible es la tarjeta CONECTA, el billete único que permite moverse en transporte público por toda Asturias por un máximo de 30 euros al mes.
En Gijón, la implantación de esta tarifa plana ha sido especialmente significativa. Más de 125.000 personas residentes en el concejo utilizan ya CONECTA, y desde junio de 2025 se han registrado más de 80.000 nuevas solicitudes. Según los datos del Consorcio de Transportes de Asturias, más del 60% de los trayectos en los autobuses urbanos de Emtusa se validan ya con el billete único.
El Principado subraya que esta evolución convierte a CONECTA en la fórmula prioritaria para viajar también dentro de la red urbana gijonesa, especialmente tras la actualización de tarifas de los autobuses municipales al decaer las ayudas estatales al transporte público.
El presidente citó, además, otras actuaciones impulsadas por el Gobierno autonómico en Gijón, como las nuevas líneas que conectan La Calzada/Natahoyo y Viesques/Roces con los campus universitarios de Oviedo/Uviéu, las conexiones de transporte público que enlazan el oriente asturiano con el Hospital Universitario de Cabueñes y el nuevo intercambiador de La Laboral.
Barbón reclama a Transportes que acelere las obras pendientes
La visita al nuevo aparcamiento sirvió también para que Barbón elevase el tono ante el Ministerio de Transportes por los retrasos en compromisos que considera esenciales para Gijón. El presidente reclamó celeridad en obras clave como la mejora de los accesos al puerto de El Musel, la reducción del tráfico pesado en la zona oeste y el plan de vías.
“El tiempo de espera no se puede convertir en tiempo eterno. La exigencia es obligada, sin matices”, afirmó.
Con este mensaje, el presidente del Principado situó la movilidad gijonesa en un doble plano: por un lado, las actuaciones que ya se están ejecutando desde Asturias, como el aparcamiento disuasorio o el impulso de CONECTA; por otro, las grandes infraestructuras pendientes que dependen del Gobierno central y que, a juicio del Ejecutivo autonómico, no pueden seguir acumulando demoras.
La zona oeste, una prioridad ambiental y urbana
Barbón también garantizó el respaldo institucional del Principado al Ayuntamiento de Gijón para adoptar medidas urgentes, dentro de sus respectivas competencias, que permitan rebajar las emisiones contaminantes en la zona oeste de la ciudad.
El área acumula desde hace años una preocupación social y política vinculada a la calidad del aire, el tráfico pesado y la convivencia entre actividad industrial, portuaria y residencial. Por eso, el presidente defendió la cooperación entre administraciones como la única vía eficaz para dar respuestas reales.
“Esta es la forma de avanzar, asumiendo responsabilidades con la implicación conjunta, con la cooperación y la lealtad necesarias para alcanzar objetivos que nos atañen a todos”, añadió.
Una infraestructura pequeña dentro de un reto enorme
El aparcamiento de la avenida de Portugal no resuelve por sí solo todos los problemas de movilidad de Gijón, pero sí representa una pieza más dentro de una transformación que ya no depende únicamente de construir carreteras o ampliar plazas de estacionamiento. La movilidad urbana del futuro exige combinar transporte público asequible, aparcamientos disuasorios bien situados, conexiones intermodales, menos emisiones y una planificación coordinada entre administraciones.
Ese fue, precisamente, el mensaje central de Barbón: la movilidad sostenible no puede ser un campo de batalla partidista, sino una política compartida. Gijón suma ahora 486 plazas para facilitar ese cambio de hábitos. El reto, a partir de ahí, será que el conjunto del sistema funcione: que el ciudadano pueda dejar el coche, encontrar un transporte público eficaz y sentir que moverse de otra manera no es una obligación incómoda, sino una alternativa real.
Porque una ciudad moderna no es la que obliga a elegir entre comodidad y sostenibilidad. Es la que consigue que ambas cosas vayan, por fin, en la misma dirección.
