Los ayuntamientos podrán decidir si la aplican o no. El pago se cobrará solo en temporada alta y Semana Santa, durante un máximo de cinco noches, con tarifas de entre 50 céntimos y 3 euros por persona y noche según el tipo de alojamiento
Asturias se dispone a abrir un nuevo debate turístico con impacto directo en visitantes, alojamientos y ayuntamientos: la creación de una tasa turística de aplicación voluntaria. No será obligatoria en todo el Principado. Cada municipio decidirá si quiere implantarla o no. Pero, si lo hace, los turistas que pernocten en determinados alojamientos tendrán que pagar una pequeña cantidad por noche durante los periodos de mayor afluencia.
La medida forma parte del anteproyecto de Ley de Estancias Turísticas presentado por el Gobierno asturiano. Su objetivo declarado es que el dinero recaudado sirva para reforzar los servicios, cuidar el territorio y sostener un modelo turístico de más calidad. Dicho en lenguaje menos institucional: que quienes visiten Asturias en los momentos de mayor presión turística contribuyan también al mantenimiento del destino que disfrutan.
La tasa se aplicaría únicamente en temporada alta, del 1 de junio al 30 de septiembre, y también durante Semana Santa. Además, no se cobraría indefinidamente durante toda la estancia, sino solo durante un máximo de cinco noches. Es decir, una persona que pase diez noches en Asturias pagaría, como mucho, por las cinco primeras.
Cuánto tendrá que pagar el turista
La cantidad dependerá del tipo de alojamiento. Las tarifas previstas van desde los 50 céntimos por noche en alojamientos rurales, albergues, campamentos de turismo o acampadas temporales en grandes eventos, hasta los 3 euros por noche en hoteles de cinco estrellas superior y estancias en cruceros turísticos.
En los hoteles de cinco estrellas, la tasa sería de 2,50 euros. En los hoteles de cuatro estrellas, de 2 euros. En los de tres estrellas, de 1,50 euros. En hoteles de una y dos estrellas, así como en pensiones, la tarifa sería de 1 euro.
También se incluyen los apartamentos turísticos, con una tarifa de 2 euros por noche; las viviendas vacacionales, también con 2 euros; y las viviendas de uso turístico, con 2,50 euros. Las áreas especiales de acogida de autocaravanas en tránsito tendrían una tarifa de 1 euro, salvo las públicas, que estarían exentas en determinados casos.
El planteamiento es que pague más quien se aloje en establecimientos de mayor categoría o en modalidades turísticas con más impacto económico, y menos quien utilice alojamientos más modestos o vinculados al medio rural.
Ejemplos prácticos para entenderlo
Una pareja que pase un fin de semana de dos noches en un hotel de cuatro estrellas de un concejo que decida aplicar la tasa pagaría 8 euros en total: 2 euros por persona y noche.
Una familia de dos adultos y dos menores que se aloje cinco noches en una vivienda de uso turístico pagaría solo por los adultos, ya que los menores están exentos. En ese caso, la tasa sería de 2,50 euros por adulto y noche: 25 euros en total.
Un visitante que pase una semana en un alojamiento rural pagaría como máximo cinco noches. Si la tarifa es de 0,50 euros, el coste total sería de 2,50 euros por persona.
Y un turista alojado cinco noches en un hotel de cinco estrellas superior abonaría 15 euros en total, al aplicarse una tarifa de 3 euros por noche.
No se trata, por tanto, de una cantidad elevada por estancia, pero sí de una fuente de ingresos que puede ser relevante en los concejos con mayor presión turística si se gestiona bien y se destina realmente a mejorar servicios.
Una decisión en manos de los ayuntamientos
La clave política y práctica de esta medida está en que no se aplicará automáticamente en toda Asturias. Serán los ayuntamientos quienes decidan si quieren ponerla en marcha en su municipio.
Esto significa que dos concejos vecinos podrían tener situaciones distintas: uno con tasa turística y otro sin ella. También implica que los municipios con más visitantes, más presión sobre playas, aparcamientos, limpieza, senderos, núcleos rurales o servicios públicos tendrán una herramienta adicional para obtener recursos.
El Principado asumirá la gestión de la tasa, por lo que, según el anteproyecto, no supondrá un coste para la administración local. Los ayuntamientos podrán activarla sin tener que encargarse directamente de todo el aparato administrativo.
La pregunta de fondo será otra: qué municipios decidirán aplicarla y cómo se garantizará que el dinero recaudado vuelve de verdad al territorio.
Para qué servirá el dinero
Según el anteproyecto, los ingresos deberán destinarse a inversiones relacionadas con la sostenibilidad turística, la protección del territorio, la mejora de servicios y la calidad de la experiencia turística.
En la práctica, eso puede traducirse en medidas como refuerzo de limpieza en zonas de gran afluencia, mejora de accesos, mantenimiento de espacios naturales, gestión de residuos, información turística, protección de entornos sensibles, señalización, servicios en playas, conservación de rutas o actuaciones para evitar que determinados lugares se saturen.
Ese será el punto decisivo para que la tasa sea aceptada socialmente. Si el ciudadano percibe que se convierte en una caja opaca, la medida nacerá con rechazo. Si se ve claramente que ayuda a mejorar aparcamientos, baños públicos, limpieza, transporte, caminos, playas o recursos naturales, será mucho más fácil defenderla.
Porque el turismo deja ingresos, sí. Pero también genera costes. Y en algunas zonas de Asturias esos costes ya se notan: más basura, más coches, más presión sobre pequeñas localidades, más demanda de servicios y más desgaste en espacios que no siempre están preparados para recibir grandes volúmenes de visitantes en pocos meses.
Quién no tendrá que pagar
El anteproyecto incluye una lista amplia de exenciones. No tendrán que abonar la tasa las personas menores de edad ni quienes acrediten una discapacidad igual o superior al 65%.
También estarán exentas las personas que viajen subvencionadas por programas sociales de una administración pública de cualquier Estado miembro de la Unión Europea.
No tendrán que pagar quienes pernocten en áreas especiales de acogida de autocaravanas en tránsito de titularidad pública. Tampoco se cobrará la tasa en estancias motivadas por causas de fuerza mayor debidamente justificadas.
Quedarán fuera del pago las personas que se alojen por motivos de salud, así como sus acompañantes, siempre que puedan justificar documentalmente que la estancia responde a la necesidad de recibir atención sanitaria integrada en la cartera de servicios del sistema sanitario público asturiano.
También estarán exentas las estancias por estudios en todos los niveles y grados del sistema educativo público hasta el tercer ciclo universitario, las relacionadas con investigación académica, las derivadas de programas de talento organizados por las administraciones públicas del Principado y las de deportistas federados que participen en competiciones deportivas oficiales.
Es decir, la tasa se orienta principalmente al turismo recreativo, no a quienes viajan por necesidad, salud, estudios, programas públicos o competición oficial.
Las tarifas previstas
El anteproyecto fija las siguientes cantidades por persona y noche:
Hoteles de cinco estrellas superior: 3 euros.
Hoteles de cinco estrellas: 2,50 euros.
Hoteles de cuatro estrellas superior: 2 euros.
Hoteles de cuatro estrellas: 2 euros.
Hoteles de tres estrellas superior: 1,50 euros.
Hoteles de tres estrellas: 1,50 euros.
Hoteles de dos estrellas superior: 1 euro.
Hoteles de dos estrellas: 1 euro.
Hoteles de una estrella superior: 1 euro.
Hoteles de una estrella: 1 euro.
Pensiones: 1 euro.
Apartamentos turísticos: 2 euros.
Alojamientos de turismo rural: 0,50 euros.
Albergues turísticos: 0,50 euros.
Viviendas vacacionales: 2 euros.
Viviendas de uso turístico: 2,50 euros.
Campamentos de turismo: 0,50 euros.
Áreas especiales de acogida de autocaravanas en tránsito: 1 euro.
Estancias en embarcaciones de crucero turístico: 3 euros.
Acampadas temporales con motivo de eventos culturales o recreativos: 0,50 euros.
La tasa que abre un debate incómodo, pero necesario
Asturias vive un momento turístico muy potente. Cada vez recibe más visitantes, cada vez hay más presión sobre determinados concejos y cada vez resulta más evidente que el turismo no puede medirse solo por el número de viajeros o pernoctaciones.
La cuestión es más profunda: qué tipo de turismo quiere Asturias, cuánto puede soportar cada territorio, cómo se protegen los espacios más frágiles y quién paga los servicios adicionales que exige la llegada masiva de visitantes en determinadas épocas.
La tasa turística voluntaria llega precisamente a ese debate. Sus defensores la presentan como una herramienta para cuidar el destino y ayudar a los ayuntamientos. Sus críticos pueden verla como una carga más para el sector o como un posible freno para algunos visitantes. La clave estará en su aplicación concreta, en la transparencia del destino de los fondos y en la capacidad de explicar bien que no se trata de castigar al turista, sino de ordenar mejor el impacto del turismo.
Asturias no compite solo por atraer gente. Compite por no estropear aquello que la hace atractiva.
Qué pasa ahora
El texto inicia su última fase de tramitación y deberá culminar con la aprobación por parte del Consejo de Gobierno. A partir de ahí, la aplicación real dependerá de cómo quede la norma definitiva y de qué ayuntamientos decidan activar la tasa en su territorio.
Para el ciudadano, la idea esencial es sencilla: si un municipio asturiano decide aplicarla, los turistas adultos pagarán entre 0,50 y 3 euros por noche en temporada alta y Semana Santa, durante un máximo de cinco noches. Los menores y varios colectivos estarán exentos. Y el dinero deberá destinarse a mejorar la sostenibilidad, los servicios y la calidad turística del destino.
No es una revolución fiscal. Pero sí es un cambio importante en la forma de entender el turismo en Asturias.
El mensaje de fondo es claro: venir al paraíso seguirá siendo posible. Pero cuidarlo también tendrá un precio, aunque sea pequeño.
