Asturias pone 4 millones sobre la mesa para que sus empresas den el salto a la automatización inteligente

Asturias pone 4 millones sobre la mesa para que sus empresas den el salto a la automatización inteligente

La convocatoria de Sekuens financiará proyectos de hiperautomatización entre el 30 de mayo y el 13 de julio, con ayudas para iniciativas de I+D+i en inteligencia artificial, robótica, semiconductores, energía, biotecnología y, como novedad, tecnologías de defensa

Asturias quiere que sus empresas den un paso más allá en la digitalización. No se trata solo de comprar ordenadores, instalar programas nuevos o modernizar una página web. El objetivo es mucho más ambicioso: ayudar a que el tejido productivo asturiano incorpore tecnologías capaces de automatizar procesos complejos, reducir tareas repetitivas, ganar eficiencia, mejorar la competitividad y abrir la puerta a nuevos productos y servicios de alto valor añadido.

La Consejería de Ciencia, Industria y Empleo destinará 4 millones de euros a financiar proyectos de hiperautomatización empresarial, una línea de ayudas gestionada por la Agencia Sekuens que busca acelerar la transformación tecnológica de las compañías asturianas. El plazo para presentar solicitudes se abrirá el 30 de mayo y permanecerá activo hasta el 13 de julio.

La convocatoria está pensada para proyectos de I+D+i que aporten soluciones avanzadas al mercado y que tengan capacidad real para modernizar sectores productivos. Es decir, no se trata de subvencionar cambios cosméticos, sino iniciativas que puedan transformar la forma de trabajar de las empresas: desde procesos industriales más inteligentes hasta sistemas basados en inteligencia artificial, robótica, conectividad avanzada, tecnologías cuánticas, biotecnología o nuevas soluciones energéticas.

Qué es la hiperautomatización y por qué importa

La palabra puede sonar técnica, pero la idea es sencilla: la hiperautomatización consiste en combinar distintas tecnologías para que una empresa pueda automatizar muchas más tareas de las que antes eran posibles.

No hablamos solo de una máquina que hace una operación concreta. Hablamos de sistemas capaces de integrar inteligencia artificial, análisis de datos, robótica, sensores, software avanzado y conectividad para mejorar procesos enteros. Por ejemplo: una fábrica que detecta fallos antes de que se produzcan, una empresa logística que optimiza rutas en tiempo real, una compañía industrial que reduce consumos energéticos, un laboratorio que acelera análisis biotecnológicos o una pyme que automatiza tareas administrativas para dedicar más tiempo a vender, innovar o atender mejor a sus clientes.

La clave es que estas tecnologías no solo ahorran tiempo. También pueden ayudar a producir mejor, reducir errores, elevar la calidad, competir en mercados más exigentes y crear empleo más cualificado.

Y ahí está una de las grandes apuestas: que Asturias no se limite a ser una región industrial con historia, sino una comunidad capaz de adaptar esa base productiva a los grandes cambios tecnológicos que ya están marcando la economía.

Cuatro millones para proyectos colaborativos

Las ayudas financiarán proyectos colaborativos de investigación industrial o desarrollo experimental. Esto significa que las iniciativas deberán ir más allá de una simple adquisición tecnológica y tendrán que encajar en alguno de los retos definidos dentro de la Estrategia de Especialización Inteligente de Asturias, la conocida como S3.

El programa cuenta con una dotación de 4 millones de euros, con posibilidad de cofinanciación por parte de la Unión Europea a través del Fondo de Transición Justa. Esta conexión europea no es menor: Asturias está inmersa en un proceso de transformación económica en el que necesita sustituir viejos modelos productivos por actividades más innovadoras, sostenibles y tecnológicamente avanzadas.

La convocatoria pretende precisamente empujar en esa dirección. Menos dependencia de sectores en declive, más capacidad tecnológica, más innovación aplicada y más empresas preparadas para competir en una economía donde la automatización, los datos y la inteligencia artificial ya no son ciencia ficción, sino herramientas de supervivencia.

Inteligencia artificial, robótica, semiconductores y energía

Los proyectos que opten a estas ayudas deberán encuadrarse en sectores tecnológicos considerados estratégicos. Entre ellos figuran las tecnologías avanzadas de semiconductores, uno de los ámbitos clave para la soberanía industrial europea; la inteligencia artificial, llamada a transformar prácticamente todos los sectores; las tecnologías cuánticas, con aplicaciones futuras en computación, seguridad y simulación; las soluciones avanzadas de conectividad, esenciales para la industria inteligente; las tecnologías de detección y la robótica.

También podrán recibir apoyo proyectos vinculados con tecnologías energéticas: solar, eólica terrestre y marina, baterías, bombas de calor, energía geotérmica e hidrógeno. Son ámbitos especialmente relevantes para Asturias, que busca posicionarse en la nueva economía energética sin renunciar a su tradición industrial.

La convocatoria incluye además proyectos de biotecnología, desde tecnologías relacionadas con el ADN hasta nanobiotecnología, vectores génicos, proteínas y otras moléculas. Es decir, abre la puerta a iniciativas con aplicación en salud, industria, investigación avanzada y nuevos procesos productivos.

La gran novedad: entra el sector de defensa

Una de las principales novedades de este año es la incorporación de las tecnologías de defensa entre los sectores que podrán optar a las ayudas. En este bloque se incluyen ámbitos como defensa aérea y antimisiles, artillería y armamento de precisión, misiles y munición, sistemas de drones y antidrones, movilidad militar y ciberdefensa.

La inclusión de este sector no es casual. La defensa se ha convertido en uno de los grandes ámbitos estratégicos de inversión en Europa, especialmente en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, la tensión geopolítica y el aumento del gasto militar en numerosos países.

Para Asturias, esta línea puede tener una lectura industrial muy concreta. La comunidad cuenta con tradición manufacturera, capacidades metalúrgicas, conocimiento tecnológico y empresas que podrían encontrar oportunidades en cadenas de valor vinculadas a la seguridad, la movilidad, los sistemas no tripulados, la ciberseguridad o la fabricación avanzada.

El reto estará en convertir esa oportunidad en proyectos sólidos, con valor añadido y capacidad de generar empleo cualificado, evitando que la defensa sea solo una etiqueta y no una verdadera palanca industrial.

25 proyectos aprobados y 21,1 millones movilizados

La línea de hiperautomatización se puso en marcha el año pasado y ya ha dejado un primer balance significativo. Desde entonces se han aprobado 25 proyectos, con participación de 48 empresas, que han movilizado una inversión global de 21,1 millones de euros.

Ese dato permite medir el efecto multiplicador de estas ayudas. La subvención pública no cubre todo el esfuerzo inversor, sino que actúa como palanca para que las empresas se atrevan a poner en marcha proyectos que, por coste, complejidad o riesgo tecnológico, quizá no abordarían solas.

En otras palabras: los 4 millones de esta convocatoria no deben verse únicamente como una ayuda directa, sino como una forma de activar inversión privada, colaboración empresarial y modernización tecnológica en sectores donde Asturias necesita ganar velocidad.

Una oportunidad para empresas que quieran dejar de ir a remolque

La convocatoria llega en un momento clave. Muchas empresas asturianas saben que necesitan digitalizarse, pero no siempre tienen claro por dónde empezar o cómo financiar proyectos ambiciosos. La hiperautomatización puede sonar lejana para una pyme, pero sus aplicaciones son muy concretas: reducir tiempos de producción, controlar mejor los datos, mejorar la trazabilidad, optimizar almacenes, anticipar averías, automatizar tareas administrativas o mejorar la toma de decisiones.

El problema es que estos cambios requieren inversión, conocimiento técnico y capacidad para colaborar con otros socios. Por eso la convocatoria está orientada a proyectos de I+D+i y no solo a compras aisladas. La idea es que las empresas no se limiten a incorporar tecnología ya existente, sino que desarrollen soluciones nuevas o mejoradas con capacidad de llegar al mercado.

Para Asturias, el objetivo de fondo es claro: atraer y retener talento digital, impulsar empresas tecnológicas, modernizar la industria tradicional y evitar que la comunidad se quede descolgada en una transformación que ya no espera a nadie.

Fechas clave y cómo consultar la convocatoria

Las empresas interesadas podrán presentar sus solicitudes desde el 30 de mayo hasta el 13 de julio. La convocatoria completa puede consultarse en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, donde se detallan los requisitos, condiciones, sectores elegibles y criterios de valoración.

El plazo no es menor. Las compañías que quieran concurrir deberán preparar proyectos bien definidos, con socios adecuados, objetivos tecnológicos claros y encaje en los retos estratégicos establecidos. No basta con tener una idea atractiva: habrá que demostrar viabilidad, impacto y capacidad de ejecución.

Asturias se juega algo más que una subvención

Esta convocatoria no va solo de repartir ayudas. Va de decidir qué papel quiere jugar Asturias en la nueva economía industrial. La región tiene una base empresarial importante, tradición productiva y conocimiento acumulado, pero necesita acelerar su adaptación a tecnologías que ya están cambiando la forma de fabricar, gestionar, investigar y competir.

La hiperautomatización puede ser una herramienta decisiva para que muchas compañías pasen de trabajar con procesos lentos, manuales o poco conectados a operar con sistemas más inteligentes, ágiles y eficientes. Y eso puede marcar la diferencia entre quedarse en una economía de bajo crecimiento o subirse a sectores donde habrá inversión, empleo cualificado y oportunidades reales en los próximos años.

Los 4 millones de euros de esta convocatoria son, por tanto, una invitación clara al tejido empresarial asturiano: innovar ya no es una opción elegante para presentar en discursos. Es una necesidad.

Y quien llegue tarde a esta revolución tecnológica no tendrá que preocuparse por competir peor. Directamente, puede quedarse fuera.

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