Asturias lleva ayuda humanitaria a siete países golpeados por guerras, hambre y desastres naturales

Asturias lleva ayuda humanitaria a siete países golpeados por guerras, hambre y desastres naturales

El Principado destina 325.000 euros a proyectos de emergencia en Colombia, Haití, Líbano, Palestina, Siria, Kenia y Mozambique, con más de 52.600 personas beneficiarias, la mayoría mujeres

Asturias volverá a tender la mano este año a miles de personas atrapadas en algunos de los escenarios más duros del planeta: conflictos armados, desplazamientos forzosos, crisis alimentarias, campos de refugiados y comunidades devastadas por desastres naturales. El Gobierno del Principado destinará 325.000 euros a financiar siete proyectos de acción humanitaria impulsados por organizaciones no gubernamentales de desarrollo, con los que se atenderá a 52.639 personas en Colombia, Haití, Líbano, Palestina, Siria, Kenia y Mozambique.

La resolución de la convocatoria, publicada este martes en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (Bopa), refuerza una línea de cooperación que desde 2021 permite a la comunidad autónoma participar en respuestas de emergencia internacional. No se trata de grandes cifras si se comparan con los presupuestos de los grandes organismos internacionales, pero sí de una aportación muy concreta, dirigida a proyectos que buscan proteger vidas, garantizar necesidades básicas y acompañar a población civil en situaciones límite.

El dato más significativo es que el 63,4% de las personas destinatarias son mujeres, lo que confirma el enfoque de género de una cooperación que presta especial atención a mujeres y niñas, uno de los colectivos más expuestos en contextos de guerra, desplazamiento, pobreza extrema o inseguridad alimentaria.

De Palestina a Mozambique: siete crisis, una misma respuesta solidaria

Las ayudas aprobadas por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar se reparten entre proyectos de naturaleza muy diversa, pero todos comparten un mismo objetivo: aliviar el sufrimiento de poblaciones golpeadas por emergencias humanitarias.

Entre las actuaciones seleccionadas figuran iniciativas para reforzar la protección de la población palestina en Cisjordania, una zona marcada por la tensión permanente, la inseguridad y las restricciones que afectan a la vida cotidiana de miles de familias.

También se financiarán programas para mejorar el acceso a los servicios de salud de personas refugiadas en Siria, un país que arrastra desde hace más de una década las consecuencias de la guerra, con millones de personas desplazadas dentro y fuera de sus fronteras.

En Líbano, las ayudas se orientan a la atención de población desplazada, en un contexto especialmente frágil por la acumulación de crisis políticas, económicas y humanitarias. El país acoge desde hace años a población refugiada y vive además una situación interna de enorme vulnerabilidad.

La cooperación asturiana llegará igualmente a Mozambique, donde se apoyará la recuperación de comunidades afectadas por inundaciones. En este caso, la ayuda se dirige a poblaciones que han visto dañadas sus viviendas, medios de vida y servicios básicos por el impacto de fenómenos naturales cada vez más extremos.

En Haití, uno de los países más castigados del continente americano por la inseguridad, la pobreza y la inestabilidad, se respaldarán actuaciones de respuesta ante la inseguridad alimentaria. El objetivo es atender necesidades básicas de una población que vive en una situación de emergencia sostenida.

La convocatoria incluye también proyectos en Kenia, centrados en programas integrales de salud y protección, y en Colombia, donde se financiarán iniciativas de fortalecimiento comunitario en zonas afectadas por crisis humanitarias y dinámicas de violencia o desplazamiento.

Colombia y Mozambique entran por primera vez en esta línea de ayudas

Una de las novedades de esta convocatoria es la incorporación de Colombia y Mozambique como países destinatarios por primera vez desde la puesta en marcha de esta línea de subvenciones en 2021. El dato refleja la capacidad de adaptación de la cooperación asturiana a la evolución de las crisis internacionales.

Las emergencias humanitarias no son estáticas. Cambian de intensidad, se desplazan geográficamente y, en muchas ocasiones, se cronifican. Por eso, la acción humanitaria exige flexibilidad: responder a crisis muy visibles, como Palestina o Siria, pero también a escenarios donde el sufrimiento humano queda muchas veces lejos de los focos informativos.

La entrada de Colombia y Mozambique amplía el mapa de intervención del Principado y confirma que la cooperación asturiana no se limita a países con los que ya existía una trayectoria previa, sino que puede abrir nuevas líneas cuando la situación humanitaria lo requiere.

Siete organizaciones sobre el terreno

Los proyectos seleccionados estarán desarrollados por entidades con experiencia en cooperación y acción humanitaria. Las organizaciones responsables son Asamblea de Cooperación por la Paz, Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), Fundación Entreculturas Fe y Alegría, Fundación Proclade, UNRWA, Farmamundi y Covide.

Su papel resulta fundamental porque son estas entidades las que conocen el terreno, trabajan con comunidades locales y pueden transformar una ayuda presupuestaria en actuaciones concretas: atención sanitaria, protección, acompañamiento, seguridad alimentaria, apoyo comunitario o recuperación básica tras una emergencia.

La filosofía de estos programas no es solo enviar recursos, sino contribuir a que las poblaciones afectadas puedan recuperar un mínimo de seguridad, dignidad y autonomía. En muchos casos, la ayuda humanitaria sirve para cubrir necesidades urgentes; en otros, permite sostener procesos comunitarios que evitan un mayor deterioro social.

Asturias ha ayudado ya a más de 729.000 personas desde 2021

Desde la creación de esta línea de ayudas, la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo ha financiado 37 proyectos en 17 países, con una población destinataria total de 729.855 personas. De ellas, 393.233 son mujeres y 326.543 hombres.

Los países que concentran el mayor volumen de intervenciones son Palestina, Haití, Uganda y Siria, que reúnen el 54% del total. Son territorios atravesados por crisis profundas y prolongadas, en los que la ayuda internacional sigue siendo esencial para garantizar servicios mínimos y apoyo a población vulnerable.

El balance acumulado permite dimensionar el papel de Asturias en la cooperación humanitaria. No se trata de una política aislada, sino de una línea consolidada que ha ido construyendo una presencia solidaria en distintos escenarios del mundo. Desde una comunidad pequeña, con recursos limitados, se han financiado proyectos que alcanzan a cientos de miles de personas.

Una cooperación con rostro de mujer

La perspectiva de género es uno de los elementos centrales de la convocatoria. En contextos de emergencia, las mujeres y las niñas suelen sufrir de forma especialmente intensa las consecuencias de la violencia, el desplazamiento, la pérdida de ingresos, la falta de acceso a salud y educación o la ruptura de redes comunitarias.

Por eso, los proyectos financiados incorporan un enfoque de derechos humanos y prestan especial atención a su protección. En algunos casos, eso puede traducirse en apoyo sanitario; en otros, en acompañamiento psicosocial, medidas de protección, fortalecimiento comunitario o acceso a recursos básicos.

Que casi dos de cada tres personas destinatarias sean mujeres no es un dato menor. Significa que la cooperación asturiana está orientando sus recursos hacia quienes más sufren el impacto de las crisis y quienes, al mismo tiempo, suelen desempeñar un papel esencial en la supervivencia y reconstrucción de sus comunidades.

Solidaridad desde Asturias en un mundo cada vez más roto

La convocatoria llega en un momento internacional especialmente delicado. Las guerras, el hambre, los desplazamientos forzosos y los desastres naturales se superponen en distintas regiones del mundo. Muchas crisis se prolongan durante años y dejan de ocupar titulares, aunque la emergencia continúe.

En ese contexto, la ayuda humanitaria de las comunidades autónomas cumple una función importante: mantiene abiertas vías de solidaridad y refuerza el trabajo de organizaciones que operan allí donde las instituciones locales muchas veces no pueden responder solas.

Asturias, con esta nueva convocatoria, se suma de nuevo a ese esfuerzo. Lo hace con una cantidad concreta, 325.000 euros, y con siete proyectos dirigidos a poblaciones muy distintas, pero unidas por una misma realidad: vivir en lugares donde la supervivencia cotidiana depende demasiadas veces de la ayuda exterior.

La resolución completa de la convocatoria puede consultarse en el portal oficial del Principado.

Asturias no mira hacia otro lado

La noticia tiene una lectura de fondo: Asturias, pese a sus propios problemas sociales, económicos y demográficos, mantiene una política pública de cooperación que mira más allá de sus fronteras. Desde Palestina hasta Haití, desde Siria hasta Mozambique, el Principado quiere seguir formando parte de una red internacional de apoyo a quienes viven situaciones extremas.

En tiempos de repliegue, discursos de miedo y tentación de mirar solo lo propio, la acción humanitaria recuerda una idea sencilla: la solidaridad también se mide en decisiones presupuestarias. Y esta vez, desde Asturias, esa decisión llegará a más de 52.600 personas.

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