La cuestión catalana

A uno de octubre no me resisto a comentar la cuestión catalana que tan preocupados nos trae a los españoles de buena intención. Creo que con el 23-F y el terrorismo de ETA este burdo intento de independentismo del gobierno catalán y de parte de sus instituciones es el más importante embate que nuestra aún joven democracia sufre desde la muerte del dictador Franco.

En los dos casos, 23-F y terrorismo, el Estado ganó consolidando así nuestras instituciones democráticas. Estoy tan seguro como Mariano Rajoy que en este caso de Cataluña tambien ocurrirá. Personalmente creo que además de cierta dejadez de los gobiernos centrales, comenzando por los que presidió Rodríguez Zapatero, destapar el affaire de las comisiones del 3 por ciento por parte de los tribunales y de ciertos políticos de la oposición además de Hacienda, más la caída del imperio de la familia Pujol, es lo que ha contribuido a fomentar ese sentido interesado de los independentistas incapaces de soportar el peso de la Ley y del Estado de Derecho.

Lo del caf para todos que creo en su día dijo Alfonso Guerra se nos ha ido de las manos y en estos momentos, mientras la crisis parece superada y España es valorada de nuevo en los mercados internacionales, nuestro país va camino de convertirse en una nación federal, claro que para ello es necesario la reforma de la Constitución lo que ya empieza a reconocer hasta el jefe del Ejecutivo. En la práctica somos ya un país oficiosamente federal pero, claro, al ir las autonomías cada una por su lado se está creando una gran desigualdad entre los ciudadanos según donde residas.

Viendo la historia en esta nación de naciones que tanto le gusta decir al líder socialista Pedro Sánchez, Asturias es la madre patria con una actuación exquisita en estos 40 años que llevamos de democracia. Quizás tanto purismo e independencia hizo en su día que no vieramos las grandes posibilidades que tenía una autonomía Asturias/León, ellos tambien estuvieron ciegos, encontrándonos a estas alturas de la historia solos, como una autonomía uniprovincial, en recesión y de escasa influencia en el concierto nacional.
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Pero volviendo al lamentable tema catalán debo recordar los acertados discursos de los últimos tiempos del presidente del Principado Javier Fernández, quien ya por edad y gobierno se encuentra al final de su extensa carrera política, quien con sentido de Estado y espíritu universal se ha pronunciado sin acritud pero con firmeza sobre este pobre devaneo de parte de la sociedad catalana que quiere culminar el próximo día uno de octubre con un esperpento de referendum sobre la autodeterminación.

Cataluña, tierra de promisión a lo largo de la historia para miles de emigrantes, quiere de una manera absurda y cicatera lavarse el pasado de abuelos y padres para lanzarse al mundo sin red, rompiendo amarras con España. Tengo amigos asturianos residentes en Barcelona que te ponen los pelos de punta relatándote lo que allí están pasando y el desprecio con que se mira a todo lo que venga del resto de España. Por el contrario, muchos otros residentes en nuestra ciudad me recuerdan cada dos por tres el permanente boicot que hacen a todo producto que se fabrique en Cataluña.

Parecen, pues, quedar lejanos los tiempos en los que por encima de todo la unión hacía la fuerza. Creo que aún hay tiempo para recuperar la sensatez y aquí estamos los asturianos para contribuir a ello. He dicho.



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