México rompe el maleficio, Corea remonta de madrugada y el Mundial 2026 ya arde: así fue la primera gran noche del torneo

México rompe el maleficio, Corea remonta de madrugada y el Mundial 2026 ya arde: así fue la primera gran noche del torneo

La jornada inaugural dejó dos victorias en el grupo A, fiesta desatada en Ciudad de México, expulsiones, remontada asiática en Guadalajara y el estreno inminente de Canadá y Estados Unidos

El Mundial 2026 ya no es una promesa, ni una cuenta atrás, ni una ceremonia con música, fuegos artificiales y sonrisas de protocolo. Ya es fútbol. Ya hay goles, expulsiones, lágrimas, ruido, euforia, protestas, lluvia, nervios y una clasificación que empieza a moverse. La primera jornada del campeonato dejó a México y Corea del Sur en cabeza del grupo A y mandó el primer aviso a Sudáfrica y Chequia: en un Mundial de 48 selecciones, empezar mal no te mata, pero te deja tiritando desde el primer día.

La noche inaugural tuvo dos escenarios mexicanos y dos relatos muy distintos. En Ciudad de México, el Estadio Azteca volvió a hacer historia con otro partido inaugural mundialista, como ya había ocurrido en 1970 y 1986. Allí, México venció 2-0 a Sudáfrica y rompió una vieja maldición: por primera vez ganó un partido inaugural de un Mundial. Horas después, en Guadalajara, Corea del Sur sufrió, cayó primero, se levantó después y acabó remontando 2-1 a Chequia en un encuentro que fue de menos a más y terminó con aroma de partido importante.

México 2-0 Sudáfrica: Quiñones abre el Mundial y Raúl Jiménez desata la fiesta

El primer gol del Mundial 2026 ya tiene dueño: Julián Quiñones. El delantero mexicano, nacido en Colombia y nacionalizado para vestir la camiseta del Tri, aprovechó un error defensivo de Sudáfrica para marcar en el minuto 9 y liberar de golpe toda la tensión acumulada en el Azteca.

Fue un gol de los que pesan más que su propia belleza. No solo ponía por delante a México. También le quitaba de encima al equipo anfitrión la losa emocional de empezar en casa, ante más de 80.000 personas, con todo un país mirando y con la obligación no escrita de no estropear la fiesta en la primera escena.

Sudáfrica intentó resistir, pero el partido se le fue haciendo cuesta arriba. El duelo fue físico, áspero, con entradas duras, tensión creciente y expulsiones que terminaron condicionando el desarrollo. La selección africana jugó con diez desde el arranque de la segunda parte y México encontró cada vez más espacios para mandar.

El segundo golpe llegó en el minuto 66. Raúl Jiménez, con ese oficio de delantero que aparece cuando más falta hace, remató de cabeza y firmó el 2-0. Ese tanto convirtió el partido en celebración nacional. El Azteca rugió, México respiró y el Mundial encontró su primera imagen poderosa: un país anfitrión ganando, cantando y creyendo otra vez.

Hubo también una expulsión del mexicano César Montes en los minutos finales, pero el partido ya estaba encarrilado. El Tri no solo ganó: transmitió seriedad, energía y una sensación de autoridad que no siempre ha acompañado a México en las grandes citas. No conviene lanzar campanas al vuelo, porque México es experto en ilusionar antes de meterse en laberintos, pero este arranque tiene un valor enorme.

Fiesta, lluvia y protestas en Ciudad de México

La jornada inaugural tuvo mucho más que fútbol. Antes del partido, la ceremonia convirtió el arranque del Mundial en un gran espectáculo musical, con artistas internacionales y mexicanos en un escenario diseñado para recordar que esta edición es histórica: por primera vez, tres países organizan conjuntamente la Copa del Mundo —México, Estados Unidos y Canadá— y por primera vez compiten 48 selecciones.

Después del 2-0, Ciudad de México se echó a la calle. Miles de aficionados se concentraron en el Ángel de la Independencia y en distintas plazas públicas. La lluvia cayó con fuerza al final del partido, pero ni el agua pudo apagar la fiesta. La imagen fue muy mexicana: celebración, cánticos, camisetas verdes empapadas y una euforia que llevaba años esperando una noche así.

Pero la jornada también tuvo su cara menos decorativa. Hubo problemas de movilidad y logística en torno al acceso al estadio, además de movilizaciones sociales que aprovecharon el foco internacional del Mundial para visibilizar sus reivindicaciones. El torneo arrancó, por tanto, con la doble naturaleza de los grandes acontecimientos modernos: escaparate global y espejo de tensiones locales.

Corea del Sur 2-1 Chequia: una remontada con personalidad

Si el México-Sudáfrica fue la fiesta del anfitrión, el Corea del Sur-Chequia fue el partido que empezó dormido y acabó despertando a bofetadas. La primera parte tuvo poco brillo. Chequia apostó por el físico, el orden y el balón parado. Corea quiso tener más la pelota, pero durante muchos minutos le faltó filo.

Todo cambió en la segunda parte. Chequia golpeó primero en el minuto 59 con un cabezazo de Ladislav Krejčí tras una acción de estrategia. Fue un gol muy checo: directo, duro, vertical, casi de manual. Una jugada que parecía confirmar el plan europeo de supervivencia: resistir, esperar y castigar.

Pero Corea no se descompuso. Al contrario. Hwang In-beom empezó a mandar en el centro del campo, Lee Kang-in encontró espacios entre líneas y el equipo asiático fue empujando a Chequia hacia atrás. El empate llegó en el minuto 67, precisamente por medio de Hwang In-beom, que firmó una acción de mucha clase dentro del área para colocar el 1-1.

La remontada se consumó en el minuto 80. Oh Hyeon-gyu, que había salido desde el banquillo, apareció al remate tras un centro bajo desde la derecha y marcó el 2-1. Corea pasó de estar contra las cuerdas a situarse colíder del grupo. Chequia tuvo alguna opción al final, incluso una ocasión clara para empatar, pero Kim Seung-gyu sostuvo a los surcoreanos con una parada decisiva.

El resultado deja una lectura clara: Corea del Sur tiene fútbol, paciencia y banquillo. Chequia tiene peligro a balón parado, pero si no encuentra más argumentos con pelota, sufrirá.

Así queda el grupo A

Después de la primera jornada, el grupo A queda con México y Corea del Sur arriba, ambos con tres puntos. México lidera por mejor diferencia de goles tras su 2-0 ante Sudáfrica. Corea queda segunda con el 2-1 frente a Chequia. Sudáfrica y Chequia cierran la tabla, todavía sin puntos, pero con margen para reaccionar.

La clasificación provisional queda así:

 

1 México 3 2 0 +2
2 Corea del Sur 3 2 1 +1
3 Chequia 0 1 2 -1
4 Sudáfrica 0 0 2 -2

México y Corea ya miran su duelo directo como un partido con aroma a liderato. Sudáfrica y Chequia, mientras tanto, quedan obligadas a corregir rápido. No es una final todavía, pero en un Mundial tan largo y con tantos equipos, el primer tropiezo puede convertirse en una mochila muy pesada si no se reacciona a tiempo.

Lo que pasó durante la noche

La gran noticia nocturna fue la remontada de Corea del Sur en Guadalajara. Mientras en Ciudad de México todavía resonaba la fiesta mexicana, el segundo partido del grupo A fue tomando temperatura hasta dejar una de esas victorias que no hacen tanto ruido como una inauguración, pero que pueden valer media clasificación.

Corea ganó un partido incómodo, contra una selección físicamente fuerte y con mucho oficio. Lo hizo sin perder la cabeza después del 0-1 y encontrando respuestas desde el banquillo. Esa es una de las grandes señales de los equipos competitivos: no solo tener estrellas, sino disponer de soluciones cuando el guion se tuerce.

También durante la noche se consolidó la primera gran narrativa del Mundial: los anfitriones están bajo el foco. México ya cumplió. Ahora les toca a Canadá y Estados Unidos.

Qué pasa hoy: debutan Canadá y Estados Unidos

La segunda jornada del Mundial mete en escena a los otros dos países organizadores. Canadá debuta ante Bosnia a las 21.00 horas, en horario español. Será una prueba seria para un anfitrión que quiere demostrar que no está en el torneo solo por ser sede, sino por haber crecido como selección en los últimos años.

Más tarde, ya en la madrugada española, llegará el turno de Estados Unidos frente a Paraguay, a las 03.00 horas. Es uno de los partidos con más carga simbólica de la jornada. Estados Unidos juega en casa, con presión, con ambición y con la necesidad de arrancar fuerte ante una selección sudamericana siempre incómoda, competitiva y difícil de domar.

La jornada de hoy puede marcar el tono emocional del torneo para los anfitriones. México ya ha puesto el listón alto. Canadá y Estados Unidos no necesitan golear, pero sí necesitan ganar o, como mínimo, convencer. En un Mundial de dimensiones gigantescas, el arranque no decide el campeón, pero sí decide el estado de ánimo. Y el estado de ánimo, en fútbol, a veces vale medio gol.

Primeras conclusiones: este Mundial ha empezado con pulso

El Mundial 2026 ha comenzado como tenía que comenzar: con ruido, con goles, con una fiesta local y con un partido nocturno que terminó teniendo mucho más fútbol del que prometía en el descanso.

México ha dado el primer golpe emocional. Corea del Sur ha dado el primer golpe competitivo. Sudáfrica y Chequia ya saben que la fase de grupos no perdona despistes. Y los otros dos anfitriones se preparan para entrar en escena con una presión evidente: después de ver al Azteca convertido en una caldera y a México festejando bajo la lluvia, nadie quiere ser el primero en pinchar en casa.

El Mundial acaba de arrancar y ya ha dejado algo claro: aquí nadie va a esperar a octavos para empezar a jugarse la vida.

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