De la tragedia al hilo de esperanza: Irene G. despierta en la UCI tras el drama de Columbiello

De la tragedia al hilo de esperanza: Irene G. despierta en la UCI tras el drama de Columbiello

La mujer herida de gravedad tras dispararse junto a su marido fallecido en Lena ya responde a estímulos en el HUCA mientras la investigación confirma un suicidio pactado marcado por deudas, enfermedad y desesperación

Una historia que parecía cerrada… y que ahora respira

Columbiello, una pequeña aldea de Lena de apenas unos cientos de habitantes, sigue intentando entender lo que ocurrió aquella mañana del sábado que rompió su calma para siempre. Dos disparos dentro de una casa, una pareja de 70 años, una decisión extrema… y, ahora, una noticia que nadie esperaba: Irene G. sigue viva y empieza a despertar.

Ingresada desde entonces en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), la mujer ha experimentado en las últimas horas una evolución clínica significativa. Los médicos han podido retirarle la sedación y ya presenta respuesta a estímulos, incluso una leve interacción con su entorno. Dentro de la gravedad del cuadro —un disparo en la cabeza—, es un cambio enorme.

Lo que hace apenas días era una historia de muerte segura, ahora se convierte también en una historia de supervivencia.

El sábado que heló a Lena: dos disparos y una llamada que lo cambió todo

Los hechos se remontan al sábado 25 de abril, en torno a las 10:00 horas. La Guardia Civil recibió el aviso tras la llamada de un familiar que acudió al domicilio alertado por la propia Irene minutos antes.

Cuando llegó, la escena era devastadora:

  • Félix G., su marido, yacía muerto en la cama.
  • Irene presentaba una herida de bala en la cabeza, pero aún tenía signos de vida.

Los servicios de emergencia trabajaron durante más de una hora dentro de la vivienda para estabilizarla. Fue una intervención límite, de esas que separan la vida de la muerte por segundos. Finalmente, lograron trasladarla con vida al HUCA.

Ese detalle —ese mínimo signo vital— es hoy la clave de todo.

Una decisión planificada: sin terceros, sin violencia de género

Desde el primer momento, la investigación de la Guardia Civil fue clara en dos puntos esenciales:

  • No hubo intervención de terceras personas
  • No se trata de un caso de violencia de género

Todo apunta a un suicidio pactado.

La llamada previa al familiar refuerza esa hipótesis. No fue una reacción impulsiva. Fue una decisión pensada, asumida… y comunicada.

El contexto que lo explica todo: deudas, enfermedad y miedo

Lo ocurrido en Columbiello no nace de un momento puntual. Es el final de un proceso largo, silencioso y devastador.

Las investigaciones y testimonios coinciden en un cóctel muy concreto:

  • Graves problemas económicos, con riesgo real de perder la vivienda
  • Deterioro físico importante en ambos
  • Dependencia progresiva tras un ictus sufrido por Irene años atrás
  • Dolencias crónicas en Félix, que actuaba como cuidador

La casa —un chalé construido como proyecto de vida— se había convertido en una amenaza: deudas, posible desahucio y una sensación de salida cerrada.

Algunos vecinos lo resumían de forma brutal: llevaban tiempo diciendo que “se iban a quitar de en medio”.

Y un día, dejaron de decirlo.

Un matrimonio unido hasta el final

Hay un elemento que ha impactado especialmente en el entorno:
no había conflicto entre ellos.

Todo lo contrario. Vecinos y conocidos coinciden:

  • Siempre juntos
  • Buena relación
  • Sin episodios de violencia

Eso refuerza la hipótesis de una decisión compartida, tomada desde la desesperación, no desde el conflicto.

El giro inesperado: Irene vuelve

Y aquí es donde la historia cambia.

Contra todo pronóstico médico —un disparo en la cabeza, estado crítico, coma inducido— Irene G. ha empezado a salir adelante.

  • Ya no está sedada
  • Responde a estímulos
  • Inicia interacción con su entorno

No hay aún pronóstico definitivo. Nadie se atreve a hablar de recuperación completa. Pero sí hay algo nuevo:
posibilidad.

Y eso, en este caso, lo cambia todo.

Un pueblo marcado… y pendiente de una habitación de hospital

Columbiello sigue en silencio. Ese silencio denso de los pueblos cuando ocurre algo que no encaja.

Porque aquí no hay un crimen.
No hay un culpable claro.
No hay una explicación sencilla.

Hay algo más incómodo:
la suma de problemas reales —económicos, sanitarios, sociales— que acaban explotando en una casa cualquiera.

Mientras la Guardia Civil termina de cerrar el caso con informes forenses y balísticos, la atención se ha desplazado a Oviedo, a la UCI del HUCA.

Allí está Irene.
Viva.
Contra todo pronóstico.

Y con ella, una pregunta enorme que sobrevuela ahora toda Asturias:
¿qué pasará cuando pueda contar lo que ocurrió dentro de aquella casa?

 

Si tú o alguien de tu entorno está atravesando una situación límite, en España puedes llamar al 024, línea de atención a la conducta suicida, gratuita y confidencial. También está disponible el 112 para emergencias.

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