La fatiga pandémica ha hecho que los jóvenes se cansen ¡hasta de internet y de las redes sociales!

La fatiga pandémica ha hecho que los jóvenes se cansen ¡hasta de internet y de las redes sociales!

 

  • La investigación analiza las experiencias de trabajo, educación y usos tecnológicos durante la pandemia de los y las jóvenes entre 15 y 29 años.
  • Un 52,2% de los y las jóvenes han tenido una experiencia positiva con la formación online y un 61,8% con el teletrabajo durante la pandemia. Sin embargo, también destacan sensaciones negativas como el agobio y la saturación.
  • La percepción general de la juventud sobre la tecnología es positiva: la asocian con la innovación (45,8%), el futuro (44,5%) y el progreso (44,4%).
  • El 71% de la juventud percibe que su nivel de competencias digitales es elevado e identifica una importante brecha generacional con progenitores, profesores y empleadores. El 88,2% actúa como  mediador experto para apoyar a su entorno social en el uso de las TIC.
  • Se han identificado 5 perfiles tecnológicos juveniles sobre el uso que hacen de las TIC: sociales y audiovisuales (24,8%), gamers (22,2%), minoritarios (19,9%), prácticos (18,1 %) y múltiples (15,2%).

 

(Madrid, 15 de julio 2021).- La pandemia de la COVID-19 ha afectado significativamente a la percepción y valoración que los y las jóvenes realizan de la tecnología, debido a la importancia de las TIC en su vida cotidiana durante este periodo: un 47,4% de los y las jóvenes españoles entre 15 y 29 años valora más que antes el tiempo de desconexión de Internet y redes sociales. Y algo más de un tercio (37,1%) también destaca que aprovecha mejor su tiempo en la red desde la llegada de la pandemia. 

A pesar de ese cierto grado de saturación de pantallas, los y las jóvenes siguen siendo “tecno optimistas” y para el 57,1% la tecnología contribuye claramente a mejorar la calidad de vida de las personas, lo que supone un aumento de 7,4 puntos con respecto a 2020. 

Mayoritariamente (71%) creen que tienen competencias digitales elevadas y el 88,2% actúa como mediador experto para apoyar a su entorno social en el uso de Internet y TICs.

Estos son algunos de los principales resultados del “Barómetro Jóvenes y Tecnología 2021. Trabajo, estudios y prácticas en la incertidumbre pandémica”, una investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, financiada por Google, y realizada a través de 1.200 entrevistas a jóvenes entre 15 y 29 años.

En el estudio se ahonda en las percepciones sobre la tecnología en el futuro, en las experiencias de trabajo y educación durante la pandemia, así como en sus usos tecnológicos. 

La investigación ha sido presentada hoy por la directora general de Fad, Beatriz Martín Padura, y por el investigador del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, Daniel Calderón. 

Según el estudio, en general la percepción de la tecnología entre los y las jóvenes es positiva, destacando aspectos que tienen que ver con la innovación (45,8%), el futuro (44,5%) y el progreso (44,4%). También son mayoritarias ideas como que la tecnología “mejora la calidad de vida de las personas” (57,1%) y que “permite participar social y políticamente” (50,6%). Ambas afirmaciones han subido más de un 7% en el último año.

Sin embargo, un 47,4% valora más el tiempo de desconexión de Internet y redes sociales después de la pandemia.

En cuanto a las formas de uso, las actividades de ocio y entretenimiento son las más comunes: por encima del 60% de jóvenes escuchan música, ven películas, series o siguen a creadores de contenido de manera frecuente. La búsqueda de información, así como las actividades prácticas, administrativas y comerciales, también son frecuentes para más de la mitad.

 

 

 

PERFILES TECNOLÓGICOS JUVENILES: GAMERS, PRÁCTICOS O SOCIALES

En cuanto a su relación con la tecnología (según el uso que hacen de los dispositivos y las TIC), encontramos cinco perfiles tecnológicos juveniles. El más numeroso es el de los jóvenes sociales/audiovisuales, casi uno de cada cuatro, el 24,8%. Son jóvenes que utilizan sobre todo sus dispositivos para estar conectados en redes y para el ocio audiovisual. En este grupo el 81,3% son mujeres. 

En segundo lugar encontramos a los Gamers (22,2%). Son jóvenes con un alto grado de competencia digital y que, mucho más que el móvil, usan equipos fijos (PC de sobremesa, videoconsolas). Los usan fundamentalmente para jugar a videojuegos pero también para comunicarse o disfrutar de ocio audiovisual. Este grupo está muy masculinizado: 74% son hombres. 

El tercer grupo está formado por jóvenes con competencias digitales muy básicas, con acceso reducido a dispositivos -aunque predomina el acceso a través de móvil- y que destaca porque lo utilizan, no para comunicarse o para el ocio audiovisual, sino para usos minoritarios como apuestas online o apps para encontrar pareja, fundamentalmente. Es el grupo de Minoritarios, formado por un 19.9% de la muestra, con lo que casi uno de cada cinco encajaría en esta descripción. Aunque es un grupo heterodoxo, predominan -sobre todo en el uso de apps de apuestas y juego- los jóvenes con carencias materiales severas y más riesgo de exclusión social.

Un 18,1% son los denominados Prácticos. Se caracterizan por hacer un uso muy variado de Internet y las TIC. Su competencia digital es muy alta y destacan por gestionar online gran parte de sus actividades personales, administrativas y comerciales (compras online).

Por último nos encontramos con el grupo de jóvenes Múltiples, que aglutinaría a un 15,2% de la juventud. Este perfil de joven se caracteriza por una competencia digital elevada, así como un acceso muy diversificado a las TIC a través de todo tipo de dispositivos. El uso que hacen de estos dispositivos se centra mucho en la ofimática y en usos minoritarios (apuestas, encontrar pareja). 

 

FORMACIÓN ONLINE Y TELETRABAJO 

El 52,2% de los y las jóvenes valora positivamente la formación online que ha recibido desde el inicio de la pandemia. A pesar de ello, también destacan las sensaciones negativas como el agobio (39,5%), la saturación (27,6%) y la frustración (26,6%). A su vez, hasta un 58% afirma distraerse con más facilidad con la formación online. 

Aunque un 56,4% de jóvenes declaran que han contado con todos los recursos tecnológicos necesarios para seguir las clases online, en los perfiles de mayor carencia material este porcentaje desciende al 35,5%.

Los principales inconvenientes de la formación online que se señalan en la investigación tienen que ver con la preparación del profesorado (27,9%), los problemas prácticos para realizar tareas (21,9%), seguir las clases desde casa (20,5%) o los problemas de tipo anímico y de falta de concentración (21,9%). En cuanto a las ventajas, se destaca la evitación de desplazamientos innecesarios (46,4%) y la mayor autonomía a la hora de organizar el propio tiempo (39,8%). Los y las jóvenes prefieren la formación presencial y únicamente 1 de cada 10 optan por un modelo exclusivamente online.

 

En cuanto al teletrabajo, una pequeña proporción de jóvenes tenía experiencia de teletrabajo (15,9%) antes de la llegada de la pandemia, si bien durante el confinamiento este porcentaje prácticamente se duplicó (28,8%). Entre quienes continuaron trabajando, el porcentaje de teletrabajo ha alcanzado el 57,9%. 

El teletrabajo se valora positivamente (61,8%), aunque las sensaciones son bastante ambivalentes. De las cuatro sensaciones más mencionadas, dos son positivas (comodidad, 31,3%; satisfacción, 20,7%) y dos negativas (agobio, 25,9%; saturación, 23,6%). 

En cuanto a los inconvenientes, destacan los de tipo organizativo, como la dificultad para trasladar partes del trabajo al hogar (23,9%) o la falta de preparación del centro de trabajo (16,7%). Entre las ventajas destacan las de tipo práctico: la evitación de desplazamientos (42,5%), la comodidad (36,8%) y la autonomía (26,4%). 

Los y las jóvenes prefieren modelos mixtos en el trabajo a partes iguales (36,2%), aunque hay una ligera ventaja de las modalidades online sobre las presenciales, un 22,1% prefería exclusivamente trabajo online y un 18,4% daría más peso a lo online, pero combinado con actividad presencial. 

Con respecto al futuro, la mayor parte de jóvenes, 3 de cada 5, se decanta por opciones mixtas, tanto de formación como de trabajo, en las que lo presencial y lo online se distribuyan a partes iguales o donde lo presencial tenga mayor peso.

Sobre cómo afectarán las tecnologías al futuro de la educación y el trabajo, piensan que los centros de trabajo y de estudios deberán responsabilizarse de la formación de sus trabajadores y de su alumnado en nuevas tecnologías (58% en el caso de los estudios y 59,8% en el caso del trabajo). Con respecto a los aspectos positivos, un 47,5% considera que la tecnología hará más sencillo formarse en el futuro y un 44,7% que será más fácil encontrar trabajo. A pesar de esto, la mitad cree que se requerían para ello habilidades tecnológicas que no se aprenden en la educación formal. 

En cuanto a los aspectos negativos, hasta el 43,9% afirma que será más difícil evaluar el rendimiento académico con la formación online y el 42,1% que la tecnología provocará mayores diferencias educativas. A su vez, 2 de cada 5 son más pesimistas sobre el empleo, creen que se perderán más puestos de trabajo de los que se ganen y que se precarizarán las condiciones laborales con la tecnología.

 

USOS, COMPETENCIAS Y ALFABETIZACIONES DIGITALES

Los y las jóvenes acceden a la tecnología a través del smartphone (94%) y el ordenador portátil (88,9%), que también son los que más se utilizan con frecuencia o constantemente (82,4% y 60,2% respectivamente). 

Las mujeres utilizan con más frecuencia el smartphone y el ordenador portátil y los hombres la videoconsola y el PC de sobremesa.

El ocio y el entretenimiento suele ser el tipo de uso más frecuente de los aparatos tecnológicos: escuchar música (75,6%), utilización de aplicaciones de mensajería instantánea (75,3%), visionado de películas o series (68%) o el seguimiento de creadores/as de contenido (62,8%).

En relación con el entorno, se percibe una importante brecha generacional, pues es más habitual percibirse como más habilidoso/a que los progenitores (71,4%) y profesores (83,7%) que frente a las amistades (55,9%) y gente de su edad (37,3%). Tanto la percepción de las competencias como la comparación con el entorno ha mejorado con respecto a 2020.

Aun así, encontramos importantes diferencias sociodemográficas, pues la percepción de un nivel alto y muy alto de competencias es mayor entre los hombres (76,2%), entre quienes tienen estudios superiores (79,2%), en los grupos en mejor situación económica (alrededor del 80%) y en los residentes en localidades de más de 1 millón de habitantes (77,2%).

Para los y las jóvenes, la autocapacitación a través de Internet es la principal fuente de alfabetización digital, (un 55,6% realiza consultas en navegadores y un 38,5% emplea el método de la prueba y error) seguida del apoyo social (un 32,3% pregunta a amigos o conocidos). 

Un 71,3% de jóvenes afirma haber experimentado problemas en el último año relacionados con la tecnología.

Por lo que respecta a las barreras y limitaciones tecnológicas, las principales son la falta de tiempo (37,5%), el coste de los dispositivos (36,6%) y el desconocimiento de las habilidades que debería mejorar (34,2%).

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