Los niños malos no tendrán carbón

El próximo domingo, día 4, es la festividad de Santa Bárbara, patrona de los mineros y de los artilleros. Un año más llega para una minería, la asturiana, camino del desguace final. La decadencia del carbón en Europa es imparable. Hasta Polonia acaba de anuncia que cerrará todas sus explotaciones en el 2018 coincidiendo precisamente con el fin de las minas en Asturias.

Cada vez con menos afiliados como consecuencia de la disminución del número de trabajadores y debilitados también por la necesidades de tener que asociarse con otras ramas productivas, los sindicatos mineros poco o nada pueden hacer a estas alturas. Eso sí, mi espía preferida, la XP XIII, me informa que tanto el SOMA como CCOO han enviado una carta a Sus Majestades los Reyes Magos para que en la noche del 5 de enero no traigan carbón de importación a los que han sido niños malos, como manda la tradición. Así que como tampoco podrán echar mano Melchor, Gaspar y Baltasar del carbón nacional, dada su escasa producción, pues lo dicho, los niños malos no tendrán carbón.

Como es tradición los mineros asturianos celebrarán el próximo domingo la festividad de su patrona. Iba a pronunciar el pregón de los actos que cada año celebra la Asociación de Mineros de Mieres pero una inoportuna afonía me lo impide. De todas las maneras estaré el domingo en Mieres en el tradicional homenaje, con ofrenda floral incluida, a las 14 víctimas del accidente del pozo Nicolasa ocurrido en la última noche de agosto de 1975. Como cuatro de ellas fueron mineros checos vendrá desde Madrid la embajadora de su país, Katerina Lukesova, a quien acompañará el empresario Amalio García que durante varios años fue cónsul de la República Checa en Asturias y, por supuesto, el alcalde Aníbal Vázquez, ex minero, así como los dirigentes de los sindicatos representativos del sector. Seguro que tampoco faltará algún que otro político por aquello de salir en la foto aunque sí me sorprende que nunca haya estado presente la activa presidenta de HUNOSA Teresa Mallada.

Estos atrás estuvo en Mieres la dirigente popular Andrea Levy. Visita de médico como es habitual en nuestros políticos acomodados en Madrid. Yo la hubiera invitado a bajar a un pozo para que conociera la realidad del trabajo minero. Precisamente el último día de diciembre HUNOSA echará el pestillo definitivo al mítico pozo María Luisa, una explotación a la que en su momento visitaron entonces los que eran príncipes Juan Carlos y Sofía y también el añorado Adolfo Suárez. Tengo claro que, salvo razones desconocidas, como puede ser padecer de claustrofobia, el actual jefe del Estado Felipe VI no bajará a una mina en Asturias. Ocasiones ha tenido para hacerlo pero nada de nada. Lamentablemente tengo que reconocer que la minería es una batalla perdida y eso que el presidente del Principado Javier Fernández es ingeniero de minas.

Mi antiguo compañero de bachillerato José Fernández Viso, jubilado de la antigua Caja de Ahorros de Asturias, me envía una foto con Fidel Castro junto al entonces presidente de Asturias Juan Luis Rodríguez Vigil actualmente enfrascado en escribir un libro sobre el affaire Villa. Fue un viaje institucional de Asturias a la isla caribeña durante el que el empresario Blas Herrero convenció al Comandante para que le dejase fabricar los famosos helados Copelia en España aunque al final el proyecto no llegó a materializarse. De toda la expedición asturiana quien más impacto a Fidel Castro fue el restaurador Fernando Martín, el de Trascorrales, Dios lo tenga al frente de sus gloriosos fogones. Fidel Castro invitó a la expedición a pasar un día a bordo de su yate y Fernando Martín actuó como cocinero invitado preparando unas langostas que dejaron sin habla al Comandante. De noche la expedición volvió al hotel Nacional y hete aquí que al amanecer la policía irrumpió en el mismo buscando al famoso restaurador al que quería ver urgentemente el Comandante. Y es que Fidel Castro le ofreció nombrarle su cocinero jefe con un pastón de sueldo pero, como dice el refrán, dos tetas tiran más que dos carreteras, por lo que Fernando Martín emocionado, sin duda alguna, declinó la oferta y regresó a su querida Asturias. Seguro que Fidel Castro nunca le perdonó las calabazas.

Quien, por cierto, aguanta es el veterano político cubano de ascendencia asturiana "Gallego" Fernández. El que fuera mano izquierda del Comandante tiene 92 años y continúa siendo, creo, presidente del Comité Olímpico de Cuba. Y es que los que tienen raíces en Morcín son así de duros.



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