El entrenamiento con bandas elásticas permite a los enfermos de esclerosis múltiple recuperar fuerza y equilibrio

El entrenamiento con bandas elásticas permite a los enfermos de esclerosis múltiple recuperar fuerza y equilibrio

Por Rubén Arranz

/DICYT

 

 La esclerosis múltiple es una patología crónica del sistema nervioso que provoca una progresiva pérdida de las capacidades físicas los enfermos. Un grupo de investigadores del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (IBIOMED) ha descubierto que el entrenamiento adecuado y personalizado a cada uno de ellos mediante bandas elásticas permite que estos pacientes recuperen movilidad y equilibrio, lo que se traduce en una disminución de su grado de incapacidad y dependencia y, por ende, en una mejora de su calidad de vida.

 

Publicado en la revista científica Journal of Physical Therapy Science, el artículo incide en que este tipo de actividad física consigue que las personas que padecen la enfermedad mejoren su capacidad física, algo que reduce su grado de discapacidad y les facilita el desarrollo de sus actividades rutinarias. "No es que la enfermedad desaparezca, pero gracias a este entrenamiento tiene menos repercusiones para ellos", ha explicado a DiCYT uno de los coordinadores del estudio, José Antonio de Paz.

 

El estudio lo realizaron sobre 16 pacientes, a los que sometieron a un ejercicio físico mediante un instrumento "barato y accesible para cualquier persona" como son las bandas elásticas, las cuales adecuaron a las capacidades de cada uno de ellos. En concreto, cada banda ofrecía una resistencia aproximada del 40 por ciento de su fuerza.

 

Las posteriores pruebas a las que les sometieron demostraron que el entrenamiento había sido beneficioso. Comprobaron, además, que el hecho de someterles a un ejercicio de intensidad con bandas más resistentes no suponía ninguna mejora. "El entrenamiento, para que sea eficaz, ha de producirse a una intensidad adecuada y es necesario analizar en cada una de las personas cuál es la cantidad que funciona en ellos", ha manifestado el doctor.

 

De Paz ha aclarado que el ejercicio físico no es un tratamiento de la causa, no lucha contra la evolución de la enfermedad, sino que combate sus efectos progresivos y las pérdidas provocadas por el desuso en el que caen sus pacientes. "Yo, por ejemplo, no tengo una condición física muy buena y no tengo ninguna enfermedad". A través del ejercicio físico mi "capacidad funcional" aumentará, con lo cual "yo mejoro. Con el entrenamiento lo que hacemos es que los pacientes estén al máximo de la capacidad que su enfermedad les permite, con lo cual su nivel de discapacidad disminuye", ha expuesto.

 

Alteración de la mielina

 

El progresivo desgaste de las cualidades físicas de los enfermos se debe a la alteración mielina. Esta sustancia, que es la que envuelve a las neuronas y permite la conducción nerviosa, disminuye o desaparece en las personas que padecen esclerosis múltiple. Para explicar mejor el proceso, De Paz compara la mielina con la vaina de plástico que recubre un cable, cuya función es que la electricidad no se disperse y siga, íntegra, su circuito.

 

Las neuronas funcionan del mismo modo. Hay un "cobre" en medio que es el que conduce la electricidad. Este conducto está cubierto por esa vaina -la mielina-, que es la que evita el contacto de unas neuronas con otras para que no haya cortocircuitos alrededor. Con la esclerosis múltiple esta sustancia se altera y se ve mermada, lo que dificulta o interrumpe la conducción nerviosa en las células nerviosas afectadas. A este efecto se suma el que el organismo, cuando detecta este hecho, reacciona y crea alrededor de ellas una especie de cicatriz.

 

El investigador ha incidido en que existen varias formas de evolución de esta enfermedad. En determinados enfermos, no se produce ninguna "reagudización" repentina de la enfermedad -los denominados comunmente como brotes-, pero van perdiendo poco a poco capacidad física y, "sin saber cómo, día a día están un poco peor".

 

En otros, tienen lugar estos brotes, que cuando se presentan conllevan una importante pérdida de visión, de fuerza o de movilidad que el paciente recupera más o menos posteriormente y de forma sucesiva. Una vez pasada esta "reagudización", el enfermo permanecerá igual hasta que aparezca el siguiente brote, al contrario que en el primer caso, en el que la pérdida de capacidades es contínua.

 

FOTO: El director del proyecto y profesor del Departamento de Fisiología, José Antonio de Paz

 

 

Una enfermedad de causa desconocida                

La comunidad científica desconoce la causa de aparición de esta enfermedad. Se sabe, no obstante, que cuanto más cerca esté la población del ecuador de la Tierra, tendrá una menor probabilidad de padecerla. En concreto, mientras en los países nórdicos se registran hasta 140 casos por cada 100.000 habitantes, en España la cifra es de 40 y, cuanto más se descienda hacia el punto de división de los dos hemisferios menos casos se registrarán. Las posibilidades de que un nativo de los países del norte desarrolle esta patología crónica serán menores si se traslada a vivir a un punto cercano al ecuador. "No sabemos si la aparición de la enfermedad se debe a causas ambientales, a virus o a otros factores. No lo sabemos muy bien, la verdad", reconoce De Paz.           

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