Desde consultas médicas con inteligencia artificial hasta la captura directa de CO₂ del aire: el Principado activa su mayor apuesta por la I+D+i colaborativa
Asturias quiere dejar de hablar de innovación… para empezar a enseñarla. Y lo hace con hechos. El Gobierno autonómico ha puesto en marcha una nueva edición —la tercera— de su programa de Misiones Científicas, una iniciativa que moviliza más de un millón de euros y que reúne a una treintena de empresas, centros tecnológicos y organismos de investigación en torno a cinco proyectos con vocación transformadora.
El escenario elegido para el anuncio, Avilés, no es casual: simboliza una comunidad que quiere reinventarse desde la industria, la tecnología y el conocimiento.
Cinco proyectos que apuntan directamente al futuro
Lo que se ha presentado no son ideas abstractas ni informes para un cajón. Son demostradores reales, soluciones concretas que buscan impacto directo en la economía y en la vida de las personas.
Estos son los cinco proyectos que marcarán el rumbo:
- Air Cal
Tecnología pionera para capturar CO₂ directamente de la atmósfera. Una herramienta clave para la descarbonización industrial que sitúa a Asturias en la carrera por liderar soluciones contra el cambio climático. - Asturias Factory Hub
Revolución en la construcción industrializada con el desarrollo de fachadas inteligentes capaces de regular el calor de forma natural, reduciendo el consumo energético de edificios. - Asturias Data Center
Centros de procesamiento de datos diseñados para ser sostenibles. El objetivo: competir en la era del big data sin disparar la huella de carbono. - Latido
Una consulta cardio-preventiva 4.0 que combina inteligencia artificial, análisis de datos y nutrición personalizada para anticiparse a enfermedades en una población cada vez más envejecida. - Talos
Digitalización y eficiencia energética aplicadas a la industria de defensa, un sector estratégico que busca modernizarse sin perder competitividad.
Un modelo “único” que une empresa, ciencia y Administración
El consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, ha sido claro: esto no va solo de subvenciones.
“Las misiones científicas no son simples ayudas. Son un ecosistema diseñado para conectar a la Administración, la Universidad y la empresa privada con un objetivo común: resolver los retos reales de Asturias”.
Ese enfoque —colaborativo, transversal y orientado a resultados— es, según el Ejecutivo, lo que diferencia este programa de otros modelos más tradicionales.
Los datos que explican el momento: Asturias pisa el acelerador
Más allá de los proyectos, hay cifras que apuntalan el discurso:
- 318 millones de euros en inversión en innovación empresarial en 2024
- +55% de crecimiento respecto a periodos anteriores
- 515 nuevas empresas creadas en el primer trimestre de 2026
- +28% interanual, reflejo de un ecosistema en plena expansión
No son solo números: son señales de que algo se está moviendo en el tejido productivo asturiano.
De la teoría al impacto real
Hay una idea que sobrevuela todo el programa: la ciencia debe verse, tocarse y entenderse.
No se trata de investigar por investigar, sino de convertir el conocimiento en soluciones tangibles: edificios más eficientes, industrias menos contaminantes, sistemas sanitarios más inteligentes.
Las misiones cuentan con más de 700.000 euros de financiación directa, complementados con fondos europeos Feder, y están alineadas con la Estrategia de Especialización Inteligente (S3), el marco que guía el desarrollo económico de la región.
El engranaje que lo hace posible
Detrás de esta maquinaria está la Agencia Sekuens, encargada de coordinar el programa, con el apoyo técnico de la FICYT.
Un binomio que actúa como puente entre laboratorio y empresa, entre idea y mercado.
