El laberinto Zapatero: del rescate de Plus Ultra al oro venezolano, las sociedades pantalla y el dinero escondido en radiadores

El laberinto Zapatero: del rescate de Plus Ultra al oro venezolano, las sociedades pantalla y el dinero escondido en radiadores

La causa del rescate de Plus Ultra ha dejado de ser un expediente incómodo sobre una aerolínea menor para convertirse en una investigación de enorme alcance: contratos de comisión, empresas pantalla, pagos cruzados, sociedades en Dubái e Islas Vírgenes, conexiones con Venezuela y una posible red de influencia articulada en torno al expresidente

La investigación judicial sobre el rescate de Plus Ultra ha entrado en una fase mucho más grave, mucho más amplia y mucho más delicada de lo que parecía en su origen. Lo que durante años fue presentado como una polémica ayuda pública de 53 millones de euros a una aerolínea de escaso peso en el mercado español se ha transformado ahora en una causa que examina una presunta red de influencia, pagos, sociedades interpuestas y conexiones internacionales con ramificaciones en Venezuela, Dubái, Islas Vírgenes Británicas, Miami, Suiza y Francia.

La Audiencia Nacional ha citado como investigado al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de tráfico de influencias y otros conexos. La citación, acordada por el juez José Luis Calama, sitúa el foco en si alrededor del expresidente se habría articulado una estructura estable destinada a obtener beneficios económicos mediante gestiones ante organismos públicos y empresas vinculadas al expediente de rescate de Plus Ultra. Zapatero, conviene subrayarlo desde el primer momento, está investigado, no condenado, y su entorno niega que presionara al Gobierno o a la SEPI para favorecer a la aerolínea.

El caso, sin embargo, ya no se entiende solo mirando a una compañía aérea. Hay que mirarlo como un tablero. En una casilla está Plus Ultra. En otra, la SEPI. En otra, una consultora llamada Análisis Relevante. En otra, la empresa Idella Consulenza Strategica. En otra, Whathefav, la sociedad vinculada a las hijas del expresidente. Más lejos aparecen Landside Holding Ltd, en Islas Vírgenes Británicas, y Landside Dubai Fzco, en Emiratos Árabes. Y en el fondo del tablero, como una sombra enorme, aparecen Venezuela, el petróleo, el oro, Bandes, Noor Capital y negocios vinculados a recursos estratégicos del chavismo.

El rescate que abrió la grieta

Plus Ultra recibió en 2021 53 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI durante la pandemia. La ayuda fue desde el primer momento una de las más discutidas del fondo público, no solo por la situación financiera de la aerolínea, sino por su reducidísimo peso en el mercado aéreo español.

Antes de la concesión, informes técnicos ya habían advertido de la escasa dimensión de la compañía, de su fragilidad económica y de sus problemas de competitividad. La gran pregunta que nunca desapareció fue por qué una empresa con tan poca cuota de mercado fue considerada estratégica hasta el punto de recibir una inyección pública de 53 millones. Ahora la investigación judicial ha añadido otra pregunta más incómoda: quién se movió para que ese rescate saliera adelante y quién esperaba cobrar si salía bien.

Ese es el giro decisivo del caso. No se investiga ya solo si la ayuda estuvo bien o mal concedida. Se investiga si hubo una maquinaria de influencia alrededor del expediente, si se firmaron contratos condicionados al éxito del rescate y si determinadas sociedades pudieron servir para canalizar pagos o comisiones bajo apariencia de servicios profesionales.

El contrato del 1%: la pieza que convierte la sospecha en dinamita

Uno de los documentos más relevantes localizados por la UDEF es un contrato fechado el 19 de enero de 2021, dos meses antes de la aprobación del rescate. En él, la empresa Idella Consulenza Strategica, vinculada al empresario Julio Martínez Martínez, habría pactado una comisión del 1% del importe que recibiera Plus Ultra del fondo público.

La cifra no es menor. Sobre un rescate de 53 millones, esa comisión supondría 641.300 euros con IVA incluido. Lo explosivo no es solo la cantidad. Lo explosivo es la lógica del acuerdo: una retribución privada vinculada al éxito de una ayuda pública todavía no aprobada.

Para los investigadores, ese contrato es uno de los grandes indicios del caso. Si una sociedad del entorno de Julio Martínez tenía pactado cobrar si Plus Ultra obtenía el rescate, la investigación se desplaza desde el terreno administrativo al penal: ya no se trata únicamente de valorar si la aerolínea cumplía o no los requisitos, sino de determinar si hubo intermediación irregular, tráfico de influencias o una estructura organizada para obtener dinero a partir de relaciones políticas.

Julio Martínez, el amigo que aparece en todas las esquinas del sumario

El nombre de Julio Martínez Martínez atraviesa la causa como un hilo de alta tensión. Empresario, cercano a Zapatero, vinculado a varias sociedades investigadas y situado por la UDEF como pieza central de la red, Martínez aparece relacionado con contratos, pagos, empresas en España y en el extranjero, operaciones con Venezuela y documentación intervenida en registros.

La escena más llamativa de los registros tiene algo casi cinematográfico: la Policía encontró 286.070 euros en efectivo en su domicilio, escondidos en bolsas, neceseres, cajones, una bolsa de golf y hasta un radiador. También se intervinieron teléfonos móviles, ordenadores, relojes de lujo y abundante documentación.

Ese dinero en metálico no prueba por sí solo el funcionamiento de una trama, pero en un caso de presunto blanqueo tiene un enorme valor indiciario. En las investigaciones económicas, el efectivo escondido siempre habla. No explica toda la película, pero revela que alguien no quería que determinadas cantidades estuvieran exactamente a la vista.

La consultora Análisis Relevante y el dinero que llegó al entorno del expresidente

Otro de los ejes de la investigación es Análisis Relevante, sociedad vinculada a Julio Martínez. Según los informes incorporados a la causa, esta consultora habría pagado a Zapatero cantidades significativas en los años investigados. La Policía sitúa bajo examen pagos, facturas y servicios profesionales para determinar si respondían a trabajos reales o si encubrían otra clase de retribuciones.

La investigación ha puesto el foco en transferencias recibidas por Zapatero y por sociedades de su entorno, entre ellas Whathefav. Las cifras que maneja el sumario son relevantes: pagos de cientos de miles de euros desde sociedades investigadas y facturaciones que los agentes analizan para comprobar su naturaleza, su justificación documental y su posible conexión con el rescate de Plus Ultra.

La defensa del expresidente sostiene que esos ingresos tienen explicación profesional y que responden a actividades legítimas. Esa será una de las batallas centrales de la causa: distinguir qué pagos corresponden a servicios reales y cuáles, si alguno, pudieron formar parte de una estructura de influencia o blanqueo.

El correo de Zapatero: la caja negra que busca abrir la Audiencia Nacional

La Audiencia Nacional ha autorizado el acceso al correo profesional de Zapatero desde marzo de 2020. La medida no es secundaria. Los investigadores quieren examinar mensajes de entrada, salida, borradores, eliminados y carpetas vinculadas al buzón profesional utilizado por el expresidente y gestionado, según la UDEF, por su secretaria.

La decisión llega después de que no pudiera clonarse el teléfono móvil del expresidente. También se ha requerido a la SEPI y a Deloitte toda la documentación y correos electrónicos del expediente Plus Ultra correspondientes a 2020 y 2021. La razón es evidente: si hubo gestiones, advertencias, recomendaciones, contactos o instrucciones vinculadas al rescate, el correo puede convertirse en una pieza esencial.

En términos judiciales, ese material puede mover el caso en dos direcciones. Puede reforzar la tesis policial si aparecen comunicaciones comprometedoras. O puede debilitarla si no se localizan mensajes que acrediten la participación directa del expresidente en las gestiones. De momento, la caja negra está bajo llave judicial, pero su apertura puede marcar el siguiente capítulo.

Ferraz, el despacho y la casa: la geografía interna de la sospecha

La UDEF sitúa la oficina de Zapatero en la calle Ferraz como un posible centro operativo de la presunta red. En ese registro se intervinieron soportes informáticos, carpetas y documentación. También se localizó una caja fuerte con joyas, cuya procedencia el entorno del expresidente atribuye a herencias familiares, regalos y objetos personales.

La Policía llegó a solicitar el registro del domicilio particular del expresidente al considerar que podía haber sido utilizado para instrucciones de mayor sensibilidad. El juez no autorizó esa entrada, aunque sí permitió registrar la oficina y otros espacios vinculados a la investigación. Este matiz es importante: existe sospecha policial, pero la autorización judicial fue parcial.

Ese equilibrio debe mantenerse en cualquier lectura rigurosa del caso. La UDEF formula hipótesis. El juez decide qué diligencias autoriza. Y la causa deberá determinar si esas hipótesis se sostienen con pruebas suficientes.

El salto a Venezuela: petróleo, oro, divisas y nombres en clave

La parte más inquietante de la investigación es la que lleva a Venezuela. El sumario no se limita al rescate de una aerolínea española. Aparecen referencias a negocios de compraventa de petróleo, oro, divisas, níquel y operaciones vinculadas a altos cargos, empresas estatales y circuitos internacionales de intermediación.

La documentación intervenida menciona proyectos con nombres en clave como “Comercialización de Amarillo”, expresión que los investigadores vinculan con oro, divisas y acciones. También se alude a operaciones petroleras y a lotes de gran volumen. El caso pasa así de la política española al terreno de los recursos estratégicos venezolanos, uno de los ámbitos más opacos y sensibles del régimen de Caracas.

Este salto es el que convierte la causa en algo mucho más grande. Una cosa es investigar si una aerolínea obtuvo una ayuda pública con apoyos indebidos. Otra muy distinta es descubrir que sociedades del entorno investigado pudieron moverse también en negocios relacionados con petróleo, oro y entidades financieras venezolanas.

Bandes, Noor Capital y la offshore de Islas Vírgenes

Uno de los puntos más delicados es la conexión entre Landside Holding Ltd, sociedad radicada en Islas Vírgenes Británicas, y el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, Bandes. Según la documentación incorporada al sumario, Landside Holding habría sido mandatada para actuar en nombre de Bandes en una negociación con Noor Capital, firma emiratí vinculada en el pasado a operaciones de compra de oro venezolano.

La propia Noor Capital confirmó en 2019 la compra de tres toneladas de oro al Banco Central de Venezuela, aunque sostuvo que la operación no era ilegal y anunció que no realizaría nuevas compras hasta que la situación venezolana se estabilizara. Ese antecedente hace que cualquier conexión posterior entre Bandes, Noor Capital y una offshore vinculada al entorno investigado resulte especialmente sensible.

La frase que más llama la atención en la documentación intervenida es demoledora: “Bandes debe estar disimulado”. Si esa anotación se confirma en su contexto y se interpreta como intento de ocultar la presencia del banco venezolano en una operación internacional, la investigación estaría ante un indicio de enorme gravedad.

Dubái, Miami e Islas Vírgenes: el mapa clásico del dinero que no quiere ser visto

La trama societaria bajo análisis se mueve por territorios que aparecen con frecuencia en grandes investigaciones económicas: Dubái, Islas Vírgenes Británicas y Miami. No porque esas jurisdicciones sean delictivas por sí mismas, sino porque ofrecen estructuras empresariales, bancarias o fiscales que pueden dificultar el seguimiento del dinero cuando se utilizan de forma instrumental.

Además de Landside Holding Ltd, en Islas Vírgenes, aparece Landside Dubai Fzco, sociedad radicada en Emiratos Árabes y vinculada a Idella Consulenza Strategica. También se investiga una cartera gestionada desde Estados Unidos y fondos localizados en Miami.

El patrón que examinan los investigadores es reconocible: sociedades en distintas jurisdicciones, contratos de consultoría, pagos entre empresas, cuentas extranjeras, documentación dispersa y posibles operaciones sobre activos estratégicos. La pregunta judicial es si todo ello respondía a actividad empresarial real o si funcionaba como una estructura para mover, ocultar o blanquear fondos.

La sombra de los CLAP y el dinero venezolano

La investigación también se ha cruzado con información procedente de Francia y Suiza relacionada con posibles redes de blanqueo de capitales conectadas con Venezuela y con fondos presuntamente vinculados a programas públicos de distribución de alimentos subvencionados, los conocidos CLAP.

Esa derivada es especialmente delicada. Los CLAP fueron presentados por el chavismo como un sistema de distribución de alimentos básicos a población vulnerable. Si una parte de fondos conectados con ese ecosistema hubiera terminado moviéndose por circuitos empresariales internacionales, el caso tendría una dimensión moral y política todavía mayor. Ya no estaríamos hablando solo de una presunta comisión por una ayuda pública española, sino de posibles fondos de origen público venezolano circulando por redes privadas transnacionales.

De nuevo, se trata de una línea de investigación que deberá probarse. Pero su mera presencia en el sumario amplía el perímetro del caso hasta niveles que explican la enorme inquietud judicial y política que está generando.

La defensa de Zapatero: sorpresa, negación y distancia con Julio Martínez

Zapatero niega haber intervenido para favorecer el rescate de Plus Ultra. Su entorno insiste en que el expresidente está sorprendido por el contenido de los informes policiales, que se siente ajeno a los hechos que se le atribuyen y que no puede responder por los negocios privados de Julio Martínez.

La defensa sostiene además que los pagos recibidos por Zapatero responden a actividad profesional, conferencias o consultoría. También niega cualquier vinculación con un contrato de comisión del 1% sobre el rescate y rechaza la idea de que existiera una estructura dirigida por el expresidente para influir en la Administración.

Ese será el núcleo de la batalla procesal. La UDEF dibuja una red. La defensa sostiene que se están conectando de forma artificial relaciones personales, sociedades, pagos profesionales y negocios ajenos al expresidente. El juez deberá decidir, diligencia a diligencia, si la hipótesis policial tiene músculo probatorio o si se queda en una arquitectura de sospechas.

La dimensión política: un expresidente bajo la lupa

El caso tiene una dimensión institucional evidente. No se investiga a un cargo menor ni a un empresario desconocido. Se investiga a un expresidente del Gobierno de España, una figura que durante años ha desempeñado un papel especialmente activo en América Latina y, de manera muy señalada, en Venezuela.

Eso hace que cada elemento del sumario tenga una lectura doble: judicial y política. Judicial, porque deberá probarse si hubo delito. Política, porque la sola existencia de una investigación de esta naturaleza golpea la imagen de quien fue jefe del Ejecutivo y mediador internacional.

La causa también reabre una pregunta incómoda sobre las puertas giratorias de alto nivel: hasta qué punto las relaciones institucionales acumuladas por un expresidente pueden convertirse después en una ventaja económica privada. Esa frontera entre influencia, consultoría, diplomacia paralela y negocio es precisamente la que la Audiencia Nacional está empezando a examinar.

Lo que puede ocurrir ahora

El próximo gran momento será la declaración de Zapatero ante la Audiencia Nacional. A partir de ahí, la causa dependerá de varias líneas decisivas: el análisis del correo profesional, la documentación requerida a la SEPI y Deloitte, los soportes informáticos intervenidos, la trazabilidad de pagos entre sociedades, la cooperación internacional con otros países y la interpretación de los contratos localizados.

Si los correos, facturas y movimientos bancarios respaldan la tesis de la UDEF, la investigación puede escalar. Si, por el contrario, no aparecen pruebas directas de intervención del expresidente en el rescate o en los negocios internacionales, su defensa tendrá munición para pedir el archivo o limitar mucho su responsabilidad.

Lo que ya parece difícil es volver al punto inicial. El caso ha cambiado de escala. Ya no se habla solo de Plus Ultra. Se habla de una presunta red de influencia alrededor de un expresidente, de empresas que cobraban por consultoría, de sociedades offshore, de dinero en efectivo, de oro venezolano, de petróleo, de bancos públicos y de negocios internacionales bajo sospecha.

Un caso que parece escrito para no ser creído

El caso Zapatero impresiona no solo por los nombres, sino por la acumulación de piezas. Un rescate público de 53 millones. Un contrato del 1%. Una empresa en Islas Vírgenes. Otra en Dubái. Un banco venezolano. Una firma emiratí vinculada al oro. Correos bajo investigación. Sociedades familiares. Cientos de miles de euros en pagos. Dinero escondido en un radiador. Un expresidente citado como investigado.

Cada pieza por separado podría encontrar explicación. El problema es el conjunto. El conjunto dibuja un laberinto en el que la política, el dinero y las relaciones internacionales parecen tocarse demasiadas veces.

La justicia deberá determinar si ese laberinto es una trama criminal o una sucesión de coincidencias, negocios privados y relaciones mal interpretadas. Pero el impacto público ya está servido: la causa ha colocado bajo la lupa una de las preguntas más incómodas de la democracia española reciente.

¿Dónde termina la influencia legítima de un expresidente y dónde empieza el negocio privado construido sobre esa influencia?

Esa es la pregunta que sobrevuela todo el caso. Y por eso el sumario no solo afecta a Zapatero, a Plus Ultra o a Julio Martínez. Afecta a la confianza en las instituciones, a la limpieza de los rescates públicos y a la frontera, tantas veces borrosa, entre el poder que se ejerce y el poder que se conserva cuando uno ya ha dejado el cargo.

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