El Campanu que no iba a tener subasta acaba en Gijón por 9.400 euros

El Campanu que no iba a tener subasta acaba en Gijón por 9.400 euros

La sidrería El Llavianu se lleva el primer salmón de Asturias en una puja privada celebrada en Cangas de Onís tras la suspensión del acto oficial

El campanu de Asturias 2026 ya tiene destino: Gijón. La sidrería El Llavianu, representada por Javier González Toral, se adjudicó este jueves el primer salmón de la temporada por 9.400 euros en una subasta celebrada en la Finca Villa María, en Cangas de Onís. La cifra quedó 2.000 euros por debajo de la de 2025, cuando el campanu alcanzó los 11.400 euros, pero permitió salvar una tradición que este año había quedado en el aire.

El ejemplar, un macho de 6,2 kilos y 82 centímetros, fue capturado el pasado martes por Iván Alonso Peñayos, vecino de Gamonéu, en la zona del puente viejo de Villanueva, en el río Sella. Lo pescó hacia las 9:30 horas, con mosca artificial, después de más de un mes de espera desde la apertura de la temporada salmonera.

La escena tuvo algo de reparación simbólica. El Ayuntamiento de Cangas de Onís y la asociación de pescadores El Esmerillón habían suspendido días antes la subasta oficial ante la ausencia de capturas y decidieron destinar los 2.500 euros del premio habitual a labores de conservación del río. Pero el salmón apareció tarde, muy tarde, y el Grupo El Campanu organizó una puja privada para que el primer salmón del año no quedara sin escaparate.

A la subasta acudieron trece pujadores: El Llavianu, La Huertona, Peña Mea, La Joguera, Hotel Pelayo, Vega Redonda, La Marivuelta, La Campana, Astur Casas Rurales, Hotel Arniciu, Grupo El Campanu, Grupo Aspasia Formación y Llagar de Colloto. El precio de salida fue de 1.500 euros y la puja fue subiendo de cien en cien hasta quedarse en un duelo final entre El Llavianu y Grupo El Campanu.

El remate, en 9.400 euros, desató la satisfacción del comprador gijonés. Javier González Toral resumió el momento con una frase de hostelero con memoria larga: desde que empezó a trabajar en hostelería había pensado alguna vez en comprar el campanu. Este año, por fin, ocurrió.

La subasta tuvo además una fuerte carga ceremonial: gaiteras, desfile del salmón, público, hosteleros y el regreso de Ángel Lueje como voz de una puja que sigue siendo una de las estampas más singulares de la Asturias ribereña. La pieza fue reconocida al final del acto con una placa entregada por Antón Caldevilla, presidente de El Esmerillón.

El dato de fondo, sin embargo, es menos festivo. El campanu de este año es considerado el más tardío de la historia, capturado un mes después del arranque de la temporada. La normativa asturiana de 2026 mantiene la pesca del salmón entre el 18 de abril y el 15 de julio, con mayores restricciones y cupos reducidos en un contexto de preocupación creciente por el estado del salmón atlántico.

Así que el campanu 2026 deja dos lecturas: la de la tradición que resiste, con una sidrería gijonesa pagando casi diez mil euros por el pez más simbólico del año; y la del río que avisa, cada vez con menos salmones y más preguntas. Esta vez hubo subasta. Pero Asturias ya mira al Sella preguntándose cuántas más podrá celebrar.

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