Diecinueve jornadas de pesca y ni rastro del primer salmón: pescadores desesperados, subastas suspendidas y científicos que ya hablan abiertamente de una posible extinción
Asturias está asistiendo este 2026 a algo que hace apenas unos años parecía impensable: el “campanu”, el primer salmón de la temporada, no aparece. Y el silencio de los ríos empieza a sonar a alarma histórica.
La temporada salmonera acumula ya 18 jornadas hábiles sin una sola captura del esperado primer ejemplar —hoy se afronta la decimonovena—, un récord absoluto desde que existen registros modernos. Nunca antes el campanu había tardado tanto en salir. Nunca. Ni siquiera en campañas consideradas desastrosas por los propios pescadores.
El dato es demoledor. Hasta ahora, el peor arranque conocido había sido el de 2025, cuando el primer salmón apareció “ya tarde” en la cuarta jornada de pesca. Este año Asturias multiplica por más de cuatro aquel retraso y entra directamente en territorio desconocido.
Y lo más inquietante es que ya nadie se atreve a asegurar que vaya a salir.
“Los ríos están vacíos”: la angustia crece en las orillas del Narcea y el Sella
En los cotos salmoneros asturianos el ambiente ha cambiado radicalmente. Donde antes había expectación, bromas y apuestas sobre quién lograría el campanu, ahora domina una mezcla de incredulidad y pesimismo.
Veteranos ribereños reconocen que jamás habían vivido algo parecido. En los grandes ríos salmoneros —Narcea, Sella, Cares o Eo— la ausencia total de capturas ha disparado las conversaciones sobre una posible veda total de la pesca del salmón atlántico.
El propio Ministerio para la Transición Ecológica estudia ya medidas más duras ante el desplome de la especie, mientras organizaciones conservacionistas presionan para que el salmón atlántico sea catalogado oficialmente “en peligro de extinción” en España.
La situación no afecta solo a Asturias. Galicia ya ha prohibido este año la pesca del salmón en todos sus ríos por el colapso de las poblaciones.
De miles de salmones a cifras casi testimoniales
El retroceso del salmón atlántico en el norte de España es brutal. Y las estadísticas oficiales reflejan un derrumbe que asusta.
Entre las décadas de 1940 y 1980, Asturias registraba entre 4.000 y 8.000 salmones capturados por temporada. En 2015 todavía se superaban los mil ejemplares. En 2025 apenas se contabilizaron 128.
El desplome se aprecia especialmente en el inicio de campaña:
- En 2008, a estas alturas del año ya se habían contabilizado 336 salmones.
- En 2015 iban 164.
- En 2021 se alcanzaban 45.
- En 2022 ya eran solo 22.
- En 2025, once.
- En 2026, ninguno.
Cero.
Ni uno solo.
Del campanu “a los diez minutos” al año del vacío absoluto
El contraste con otros años resulta casi doloroso para los aficionados.
En 2008, el pescador Isaías Rebordinos capturó el campanu apenas diez minutos después de abrirse la temporada en el Narcea. El ejemplar, de 4,9 kilos, fue subastado por 14.500 euros.
En 2024, Gonzalo Díaz sacó otro campanu madrugador en el puente de Láneo y alcanzó los 19.300 euros en la puja de Cornellana, récord reciente de la tradición.
Y en 2025, aunque ya hubo preocupación por la tardanza, Javier Bueno logró pescar “in extremis” el primer salmón el 17 de abril a las 20:25 horas en el pozo de Puente Quinzanas. Pesó siete kilos y se subastó por 10.100 euros.
Este año, en cambio, el campanu se ha convertido casi en un fantasma.
La tradición asturiana que mueve emoción, turismo y miles de euros
El campanu no es simplemente un pez.
En Asturias representa una mezcla de rito popular, tradición gastronómica, orgullo ribereño y símbolo cultural profundamente arraigado. La subasta del primer salmón de la temporada moviliza cada primavera a restaurantes, medios de comunicación, turistas y sociedades de pescadores.
Durante años, la puja del campanu fue sinónimo de fiesta en Cornellana o Cangas de Onís. Restauradores competían por hacerse con el primer salmón del año como reclamo gastronómico y publicitario.
Pero este 2026 ni siquiera habrá subastas.
Las subastas suspendidas por primera vez: del espectáculo gastronómico al homenaje y la conservación
La tragedia personal y la crisis ecológica han terminado por cambiar completamente el sentido de la temporada.
La organización de Cornellana suspendió la tradicional subasta tras el fallecimiento de Jesús Fernández Fernández, vecino muy querido de Salas y vicepresidente de la Sociedad de Pescadores Las Mestas, muerto después de una larga lucha tras un grave accidente laboral.
La idea ahora es radicalmente distinta a la de otros años: si finalmente aparece el campanu y llega vivo, será donado al Proyecto Arca para intentar reforzar la reproducción de la especie en el centro de alevinaje de Quintana.
El Ayuntamiento de Salas, Cosmea y Las Mestas aportarán fondos económicos para apoyar la iniciativa.
Cangas de Onís tomó una decisión similar y suspendió también la puja prevista junto al puente romano, destinando la aportación económica a la Asociación de Pescadores El Esmerillón en reconocimiento a su labor conservacionista.
Es un cambio de paradigma brutal.
Hace apenas unos años se competía por cocinar el campanu. Hoy se sueña simplemente con salvarlo.
¿Qué está matando al salmón atlántico?
Los científicos llevan tiempo avisándolo, pero este 2026 ha convertido las advertencias en una evidencia imposible de ignorar.
Las causas son múltiples y acumulativas:
- Cambio climático y aumento de temperatura del agua.
- Presas e infraestructuras que fragmentan los ríos.
- Contaminación agrícola, urbana e industrial.
- Sobrepesca histórica.
- Repoblaciones mal gestionadas.
- Enfermedades y especies invasoras.
- Alteraciones en las corrientes marinas y migraciones oceánicas.
El biólogo David Álvarez, investigador de la Universidad de Oviedo y uno de los mayores especialistas en salmón atlántico, ha advertido de que la situación podría ser ya “irreversible” si no se toman medidas extremas.
Algunos expertos creen incluso que el retraso del campanu podría estar relacionado con alteraciones profundas en los ciclos migratorios provocadas por el calentamiento global.
Asturias, ante una decisión histórica
La temporada ya había comenzado este año con restricciones muy duras:
- Reducción drástica de capturas.
- Menos días hábiles de pesca.
- Más zonas vedadas.
- Cupos mínimos históricos.
El límite total para toda Asturias se fijó en apenas 163 salmones, muy lejos de campañas pasadas.
Pero ni siquiera esas medidas parecen suficientes.
Ahora la gran pregunta es otra: si el campanu no aparece… ¿qué futuro le queda al salmón atlántico en Asturias?
Porque el miedo real en las riberas asturianas ya no es perder una temporada.
El miedo es perder para siempre al rey de los ríos.
