Los 142.000 euros ocultos, las millonarias y la anciana muerta: las sombras que cercan a Luis Lorenzo en el juicio más inquietante de su vida

Los 142.000 euros ocultos, las millonarias y la anciana muerta: las sombras que cercan a Luis Lorenzo en el juicio más inquietante de su vida

La Guardia Civil halló 142.315 euros en efectivo en la vivienda del actor, que cobraba el paro y pidió ayudas sociales. Un nuevo testimonio del sumario apunta a que buscaba mujeres adineradas “sin hijos ni familia” y que mostró especial interés en Carmen Lomana, mientras avanza el juicio por el presunto maltrato y estafa a Isabel Suárez, la anciana asturiana que murió en su casa en 2021

El juicio contra el actor Luis Lorenzo y su expareja, Arancha Suárez Palomino, ha abierto una grieta mucho más profunda que la de un simple proceso penal por el trato dispensado a una anciana. En la Audiencia Provincial de Madrid no solo se examinan las condiciones en las que vivió sus últimos meses Isabel Suárez Arias, la tía asturiana de Palomino, fallecida el 28 de junio de 2021 a los 85 años. También emerge un rastro de dinero, versiones contradictorias, testimonios demoledores y relaciones personales marcadas, según el sumario, por un inquietante interés económico.

La última revelación añade una capa especialmente perturbadora al caso: la Guardia Civil investigó el origen de 142.315 euros en efectivo localizados en la casa de Luis Lorenzo y Arancha Palomino. El dinero apareció repartido en varias bolsas y escondido en distintos puntos de la vivienda. El actor aseguró que procedía de un antiguo depósito bancario. Pero la entidad señalada por él no respaldó esa explicación.

La paradoja es difícil de ignorar. Según los informes económicos incorporados a la causa, ni Lorenzo ni Palomino tenían una actividad laboral estable desde años antes. Ella percibía el ingreso mínimo vital. Él cobraba el paro. También habría solicitado el bono social de la luz y disponía de documentación para acceder a ayudas alimentarias destinadas a personas sin recursos. Sin embargo, en el registro de su domicilio apareció una cantidad de dinero en metálico que no encajaba con esa imagen de precariedad.

Y ahí empieza la parte más oscura del relato.

“Mujeres ricas, solteras, viudas o divorciadas”

La abogada Teresa Bueyes, antigua amiga del actor, declaró ante la Guardia Civil que Luis Lorenzo le insistía para que le presentara amigas adineradas. Según su testimonio, el perfil que buscaba era muy concreto: mujeres solteras, viudas o divorciadas, con dinero, sin hijos y sin familiares próximos.

El nombre que más llama la atención en esa declaración es el de Carmen Lomana. Según la información incorporada al sumario y publicada ahora, Lorenzo habría mostrado un especial interés en conocer a la empresaria y personaje televisivo. La propia Bueyes ya había escrito en redes sociales en 2016, años antes de la muerte de Isabel Suárez, que el actor “saca dinero a millonarias”.

Carmen Lomana no está investigada ni tiene relación penal con la causa. Su nombre aparece únicamente como posible objetivo del interés social y económico que, según ese testimonio, habría manifestado el actor. Pero el dato resulta explosivo porque encaja con otro episodio recogido por los investigadores: la declaración de una mujer adinerada que fue pareja de Lorenzo y que asegura que este le causó un grave perjuicio económico años antes.

La millonaria que dice haberle prestado dinero

Esa mujer, residente en Madrid y con un elevado patrimonio, relató que mantuvo una relación sentimental con Luis Lorenzo entre 2012 y 2014. Según su declaración, el actor atravesaba entonces una situación económica delicada y ella decidió ayudarle.

Compró una finca, montó un vivero y puso a Lorenzo al frente del negocio. También le concedió poderes sobre sus cuentas para que pudiera gestionar los movimientos cotidianos. Según su versión, el actor llegó a percibir unos 15.000 euros mensuales por esa gestión.

La relación fue más allá. La mujer declaró que le prestó 170.000 euros para reservar un piso cerca del parque del Retiro, una de las zonas más caras de Madrid. Con el tiempo, empezó a sospechar. Revisó las cuentas del vivero y detectó gastos duplicados y salidas sin justificar. Cuando reclamó explicaciones, Lorenzo le habría devuelto el dinero del piso y también una cantidad muy elevada correspondiente a salidas de la empresa.

Pero la historia no terminó ahí. Un año después, la mujer revisó con más detalle la contabilidad y, siempre según su testimonio, encontró nuevas salidas de caja por unos 130.000 euros. Con ayuda de Teresa Bueyes, llegó a reclamar esa cantidad, aunque finalmente decidió no denunciar porque quería pasar página.

La Guardia Civil consideró relevante ese episodio al intentar reconstruir el origen del dinero localizado años después en la casa del actor. Los investigadores no han logrado acreditar de forma concluyente de dónde procedían los 142.315 euros hallados en efectivo, pero sí incorporaron al sumario una hipótesis: que parte de ese dinero pudiera estar vinculado a episodios anteriores y a las cantidades presuntamente sustraídas a Isabel Suárez.

El misterio de los 142.315 euros

El dinero encontrado en la vivienda de Lorenzo y Palomino se ha convertido en una de las grandes incógnitas del caso. La cantidad no es menor. No eran unos ahorros guardados en una caja. Eran más de 142.000 euros en billetes, repartidos y ocultos.

La explicación ofrecida por Lorenzo fue que procedían de un depósito que habría tenido en Bankia, posteriormente integrada en CaixaBank. Según esa versión, el actor habría acumulado esos fondos durante su etapa de mayor éxito profesional, cuando llegó a participar en series muy populares como Al salir de clase, Médico de familia u Hospital Central.

El problema es que la investigación bancaria no confirmó esa versión. La entidad informó de que no constaban esos productos financieros en los términos alegados por el actor y su pareja. Para los investigadores, la presencia de esa suma en metálico seguía sin explicación suficiente.

El contraste resulta demoledor: una pareja que, según el sumario, declaraba escasos ingresos, solicitaba ayudas sociales y tenía una situación laboral precaria, mantenía al mismo tiempo un ritmo de vida superior al que aparentemente podía justificar y guardaba en casa una cantidad de dinero difícil de explicar.

El juicio: una anciana asturiana aislada y presuntamente maltratada

El proceso judicial se centra en los últimos meses de vida de Isabel Suárez Arias, una mujer asturiana de 85 años que vivía de forma autónoma antes de trasladarse a Madrid, al domicilio de su sobrina Arancha Palomino y de Luis Lorenzo. Allí murió el 28 de junio de 2021.

La Fiscalía acusa a la pareja de haber mantenido a la anciana incomunicada, de someterla a un trato vejatorio y de privarla de cuidados básicos. Solicita para ambos seis años de prisión por un delito contra la integridad moral y otro continuado de administración desleal. La acusación particular eleva la petición: reclama diez años y seis meses de cárcel para Luis Lorenzo y once años para Arancha Palomino por delitos que incluyen estafa agravada, detención ilegal o coacciones, maltrato habitual y, en el caso de ella, falsedad documental.

La jueza que abrió juicio oral descartó finalmente el homicidio, que fue investigado inicialmente tras las sospechas de la familia y los primeros indicios sobre la presencia de metales pesados. La causa de la muerte no ha podido determinarse de forma concluyente. Esa parte queda fuera del eje principal del juicio actual. Lo que ahora se examina es si Isabel fue aislada, maltratada, desatendida y expoliada económicamente.

“No había comida”, “dormía en la cama del niño”, “no podía usar el baño”

La primera jornada del juicio dejó testimonios estremecedores. Varias cuidadoras describieron una situación de abandono cotidiano: falta de comida en la vivienda, escasez de ropa para la anciana, dificultades para acceder al baño, falta de medicación y condiciones de vida impropias para una persona dependiente.

Una de las cuidadoras relató que la nevera estaba prácticamente vacía y que en ocasiones tuvo que darle comida que llevaba ella misma. Otra afirmó que Isabel dormía en la cama de uno de los hijos pequeños de la pareja, casi a ras del suelo. También declararon que la anciana tenía muy poca ropa, apenas una muda de quita y pon, y que se le impedía usar el baño de la vivienda por el olor, por lo que debía acudir a un baño comunitario del garaje.

Los testimonios apuntan además a un aislamiento progresivo. Según las cuidadoras, Arancha Palomino controlaba la dinámica doméstica y la comunicación de Isabel con el exterior. Algunas trabajadoras duraban apenas una o dos semanas. Otras se marchaban por voluntad propia o eran despedidas tras conflictos con Palomino.

Uno de los episodios más duros relatados en el procedimiento es el de un día en que Isabel habría sido dejada sola durante horas en un establecimiento VIPS, hasta que empleados del local la auxiliaron. Para la acusación, ese hecho ilustra la vulnerabilidad extrema en la que se encontraba la anciana.

La última cuidadora también está acusada

El caso no afecta únicamente a Luis Lorenzo y Arancha Palomino. También está acusada la última cuidadora de Isabel Suárez. La Fiscalía solicita para ella dos años y medio de prisión por su presunto papel en la situación sufrida por la anciana. La acusación sostiene que quienes estaban alrededor de Isabel tenían una responsabilidad directa en su cuidado y que la situación de deterioro físico y aislamiento no podía pasar inadvertida.

El juicio deberá determinar hasta qué punto esas acusaciones quedan probadas. La defensa de Lorenzo y Palomino insiste en que no hubo delito y denuncia que los acusados han sufrido una condena social antes de que exista una sentencia. A su llegada al tribunal, Luis Lorenzo se mostró tranquilo y aseguró que confía en la justicia.

De actor televisivo a acusado en un caso de maltrato familiar

Luis Lorenzo fue durante años un rostro conocido de la televisión española. Participó en series de gran audiencia y tuvo una carrera vinculada al entretenimiento. Esa notoriedad ha convertido el caso en un proceso mediático, pero el centro de la causa no está en la fama del acusado. Está en Isabel Suárez.

Una mujer mayor, asturiana, con vida autónoma antes de su traslado a Madrid, que murió tras pasar apenas unos meses en casa de su sobrina. Una mujer cuyo patrimonio, cuidados, aislamiento y final se han convertido ahora en materia judicial.

El caso contiene todos los elementos de una historia difícil de digerir: una anciana vulnerable, una familia que sospecha, una pareja con problemas económicos aparentes, dinero en metálico escondido, ayudas sociales solicitadas, testimonios de cuidadoras, una antigua pareja que habla de 130.000 euros desaparecidos y una abogada que afirma que el actor buscaba mujeres ricas sin hijos ni familiares cercanos.

Lo que no se juzga, pero pesa sobre el caso

El episodio de las supuestas millonarias, el interés por Carmen Lomana y la declaración de la antigua pareja de Lorenzo no forman el núcleo del juicio que se celebra ahora por Isabel Suárez. Pero ayudan a entender por qué la Guardia Civil miró con lupa el patrimonio del actor y trató de reconstruir el origen de los 142.315 euros.

Ese dinero sigue siendo una pregunta incómoda. Si procedía de ahorros legítimos, ¿por qué no aparece claramente justificado? Si era fruto de su etapa profesional, ¿por qué guardarlo oculto en casa durante años mientras solicitaba ayudas públicas? Si no era suyo o tenía otro origen, ¿de dónde salió?

La justicia no se mueve por intuiciones, sino por pruebas. Y esa será la tarea del tribunal: separar el ruido mediático de los hechos acreditados. Pero el cuadro que dibuja el sumario es inquietante.

Una causa con una advertencia de fondo

Más allá del nombre famoso, el caso de Isabel Suárez habla de una realidad especialmente vulnerable: el riesgo de abuso sobre personas mayores cuando quedan aisladas de su entorno, dependen de terceros y su patrimonio pasa a estar bajo control ajeno.

El maltrato a una persona mayor no siempre tiene la forma de un golpe. A veces se parece a una nevera vacía. A una medicación que no llega. A una llamada que nadie permite hacer. A una cama improvisada. A una cuenta corriente que deja de estar bajo su control. A una familia que empieza a notar que algo no encaja y no consigue acceder a la persona que quiere proteger.

El juicio contra Luis Lorenzo y Arancha Palomino acaba de empezar. Los acusados tienen derecho a la presunción de inocencia y será el tribunal quien determine si son culpables o no de los delitos que se les atribuyen.

Pero el caso ya ha dejado una imagen difícil de borrar: una anciana asturiana que llegó a Madrid para vivir con su sobrina, murió en apenas tres meses y dejó tras de sí una investigación repleta de preguntas. Entre todas ellas, una sigue brillando con una crudeza casi obscena: ¿de dónde salieron los 142.315 euros que la Guardia Civil encontró escondidos en casa de una pareja que decía no tener recursos?

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