De diez a diez mil años

Es pura coincidencia, solo cuestión de tiempo. Hace diez años para revitalizar la precaria nobleza asturiana, de capa caída casi desde que Pelayo persiguió "a peñazos" a la morisma por los montes de Covadonga, un príncipe de España contraía matrimonio con una plebeya asturiana. Felipe y Letizia, transcurrido el tiempo, felizmente, ya han tenido descendencia, lo que significa que para futuros libros de historia, que se dediquen a los linajes y a las personas más nobles que el resto de los mortales, va a seguir habiendo argumentos.
Alguien que sabía mucho dijo que el último nacimiento de bisonte autóctono que tuvo lugar  en Asturias había sido hace diez mil años. Lo mismo que ocurrió con la nobleza, habiendo desaparecido los bisontes de nuestros montes hubo que traer una pareja de no se donde y, estos días, en Teverga, han tenido así mismo descendencia. Después de diez mil años volvemos a tener un bisonte asturiano.
Ya casi no nos falta de nada. Si acaso un mucho de trabajo para los jóvenes y para los no tan jóvenes angustiados por conseguir un puesto de trabajo y un salario digno. A lo mejor ese cambio tan necesario, esa regeneración política tan demandada, ese volver a empezar, tiene, otra vez, su principio en Asturias. A falta de Pelayo tenemos aFelipe y para dar un empuje al empleo, por lo menos el ligado al arte rupestre, ya volvemos a tener bisontes originales. 



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