¡Tiempo para pensar, para expresarse, para participar en grandes clamores populares!

La abstracción y distracción con la fantástica tecnología digital está alcanzando límites excesivos. Todos los que me rodean ahora mismo en el tren están absortos manejando con afán los móviles, los Ipads, los ordenadores… Ayer por la tarde, en el café, lo mismo… Algunas personas, en lugar de hablarse, pulsaban con determinación el WhatsApp… o lo que sea. 
No podemos aplazar levantar la voz sobre tantos temas cruciales, ni reaccionar ante las gravísimas amenazas a las que debemos hacer frente. No podemos dejar de apoyar iniciativas que, si tuvieran múltiples adhesiones podrían hacer realidad el sueño de la participación, el tránsito de súbditos a ciudadanos, de espectadores impasibles a actores. 
Estamos en momentos cruciales en que, si no se aplican los remedios correctos a tiempo pueden alcanzarse –especialmente en cuestiones sociales y medioambientales- puntos de no retorno. 
No podemos defraudar a las generaciones venideras. Sería una irresponsabilidad histórica. 
Mañana puede ser tarde. Cada uno debe reapropiarse de un poco de su tiempo para pensar, para ser, para asentir o disentir.



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