La azafata de KLM hospitalizada en Ámsterdam tras haber estado en contacto con una de las pasajeras fallecidas por hantavirus finalmente ha dado negativo en las pruebas, una noticia que ha supuesto un enorme alivio para las autoridades sanitarias neerlandesas y para la propia compañía aérea. Sin embargo, lejos de cerrarse, la crisis sanitaria vinculada al crucero MV Hondius sigue creciendo y mantiene activados protocolos internacionales de seguimiento en varios continentes.
La trabajadora, de 29 años, había sido ingresada de forma preventiva después de presentar síntomas compatibles con la enfermedad. Su caso generó una enorme preocupación porque había atendido en Johannesburgo a la mujer neerlandesa de 69 años considerada “paciente uno” del brote, esposa del primer fallecido detectado a bordo del barco. La pasajera intentó embarcar el pasado 25 de abril en un vuelo de KLM rumbo a Países Bajos, pero el personal de tierra y la tripulación le impidieron subir al avión debido a su grave estado de salud. Murió dos días después en Sudáfrica.
Un crucero convertido en una pesadilla sanitaria internacional
Lo que comenzó como un exclusivo viaje de expedición por el Atlántico Sur se ha convertido en uno de los episodios sanitarios más inquietantes de los últimos años. El MV Hondius, un crucero polar operado bajo bandera neerlandesa, quedó en el centro de una investigación internacional tras detectarse varios casos graves de hantavirus entre pasajeros y tripulantes.
Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), en el barco viajaban 149 personas de 23 nacionalidades distintas, incluidos ciudadanos de varios países europeos, entre ellos España. Hasta el momento se han confirmado al menos cinco contagios y tres fallecimientos relacionados con el brote, aunque las cifras continúan evolucionando casi hora a hora.
La OMS reconoce que podrían aparecer más casos en los próximos días e incluso semanas debido a que el periodo de incubación del virus puede alcanzar las seis semanas. El propio Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la organización, admitió que siguen monitorizando a múltiples personas que pudieron haber tenido contacto estrecho con infectados durante el viaje o en vuelos posteriores.
El misterio del origen: del ratón sudamericano a la transmisión entre personas
Uno de los aspectos que más inquieta a los epidemiólogos es que todo apunta a una variante especialmente peligrosa: el virus Andes, una cepa detectada habitualmente en Sudamérica y una de las pocas capaces de transmitirse entre humanos en determinadas circunstancias.
Las investigaciones apuntan a una pareja neerlandesa que llevaba meses recorriendo Sudamérica antes de embarcar. Algunos pasajeros creen que ellos pudieron ser el origen del brote, después de haber viajado por zonas de Argentina y Chile donde el virus es endémico.
Los expertos intentan determinar si la transmisión se produjo antes de embarcar, durante excursiones en tierra o incluso dentro del propio barco. Al principio se sospechó de contaminación ambiental o presencia de roedores, pero la hipótesis de contagio entre personas ha ido ganando fuerza con el paso de los días.
Pasajeros rastreados en varios continentes
La dimensión internacional del caso ha obligado a activar protocolos sanitarios en medio mundo. Reino Unido, Singapur, Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, Sudáfrica y otros países mantienen bajo seguimiento a pasajeros o contactos cercanos.
En Singapur ya se han aislado dos residentes que viajaron en el crucero y compartieron trayecto aéreo con una de las fallecidas. En Reino Unido se vigilan varios posibles contagios, mientras que Estados Unidos monitoriza pasajeros repartidos en distintos estados.
El caso más delicado sigue siendo el de los pasajeros que abandonaron el barco antes de que se confirmara oficialmente el brote. Al menos 29 personas de doce nacionalidades desembarcaron durante una escala y posteriormente continuaron viajando por distintos países.
Un barco aislado y escenas casi fantasmales
Las imágenes difundidas desde el interior del crucero muestran cubiertas vacías, personal sanitario protegido con equipos especiales y un ambiente de tensión permanente. Algunos pasajeros describen jornadas marcadas por el miedo, el aislamiento y la incertidumbre.
Mientras tanto, el MV Hondius continúa navegando rumbo a Canarias bajo estrecha supervisión sanitaria internacional. A bordo permanecen pasajeros confinados, equipos médicos desplazados expresamente y hasta un cadáver pendiente de gestión sanitaria.
La OMS insiste en que el riesgo global sigue siendo “limitado” y recalca que no se está ante una situación comparable a la pandemia de covid. Aun así, la combinación de un virus raro, varias muertes, posibles contagios entre humanos y pasajeros dispersados por medio mundo ha convertido este episodio en uno de los mayores desafíos sanitarios internacionales de 2026.
