Otea estima pérdidas superiores a los 27 millones de euros en la pasada Semana Santa en Asturias

 Otea estima pérdidas superiores a los 27 millones de euros en la pasada Semana Santa en Asturias

En Asturias, a nivel Turístico, no ha habido Semana Santa. La clausura de todos  los alojamientos, unido al cierre perimetral de Asturias y del resto de  comunidades autónomas, ha dejado la actividad de estos días festivos restringida  únicamente al servicio de restaurantes, sidrerías, bares y cafeterías al mediodía;  es decir, aperitivos y almuerzos. Si se considera, además, la reducción de aforos  y las previsiones meteorológicas de mucha lluvia que, finalmente, no se  cumplieron, pero que restó afluencia a terrazas, la actividad económica del  turismo ha sido un auténtico desastre. Las empresas turísticas han perdido una  oportunidad de las pocas que hay en el calendario de recuperar la situación de  ruina en las que le situó la pandemia y las restricciones ordenadas por el gobierno 

Al estar todos los alojamientos cerrados no hay posibilidad de hablar de  ocupaciones puesto que solo han permanecido abiertos los establecimientos  declarados esenciales y para desarrollar únicamente las actividades establecidas  en el decreto de cierre. Solo pudieron operar las autocaravanas, contradiciendo  el objetivo del Principado al decretar el cierre del alojamiento y reducir la  movilidad. Es inconcebible observar como las áreas municipales de  autocaravanas, playas, plazas y espacios públicos estaban repletas mientras los  campings se les obligó a mantenerse cerrados. 

La limitación de espacios, en terrazas e interiores, y de horarios, obligando a  cerrar a las 20 horas y eliminando de un plumazo las reuniones antes de la cena  y las propias cenas, cercenaron la actividad y restaron mucha rentabilidad.  

Es decir, podemos hablar de lo que se dejó de facturar más que de lo que se  facturó. Hay que considerar que, en el mejor de los casos, el tener completas las  terrazas o los interiores supone, en realidad, tener solo el 50% de ocupación, que  es el aforo que se consigue al mantener las distancias de 2 mesas entre sillas, y  con 4 comensales máximo por mesa. 

A efectos prácticos esta situación supone aprovechar sólo la mitad del negocio  (es decir, en el mejor de los casos, haber estado completos, fue en realidad tener  un 50% de ocupación) y, además, solamente en comidas. La ocupación en cenas,  al estar cerrados a partir de las 20 horas, ha sido el 0%, y en periodos  vacacionales el horario de 20 en adelante es de mucha actividad.

Según los cálculos realizados por Otea a partir de los datos de ocupación de la  última semana santa (Abril 2019) que arrojó una ocupación media en Asturias  del 85% de las plazas; y los datos de plazas y gasto diario (93.731 plazas de  alojamiento colectivo y 85.25 euros gastos diario medio por persona), el sector  turístico de Asturias dejó de ingresar en los 4 días de la Semana Santa  27.167.930 euros.  

Con la Semana Santa el sector turístico ha perdido una oportunidad para tratar  de recuperar en parte la situación de pérdidas que llevamos aguantando desde  el principio de la pandemia y que aboca a muchos negocios al cierre con la  consiguiente pérdida de empleo. Seguimos a la espera de las ayudas del  Principado semanas después de haberse presentado todas las solicitudes. 

ESPERANZADOS ANTE EL VERANO 

Tras la semana santa el sector del alojamiento mira al verano con  esperanza, pero con mucha incertidumbre. Aun es muy pronto para  conocer cómo se puede comportar. Es necesario esperar al levantamiento del estado de alarma y ver cómo va desarrollándose la evolución de la  pandemia.  

Las reservas a fecha de hoy para cualquiera de los días del verano (meses  de julio y agosto) no llegan en ningún caso al 10%, incluyendo fines de  semana y fechas claves del verano. Algo, por otro lado, que no supone ninguna diferencia con respecto a otros años. En el mes de abril, aun en  los años con mejores resultados turísticos, las reservas nunca superaban  ese porcentaje. Normalmente en Asturias las reservas se producen a dos  o tres semanas vista. Nunca abril ni mayo ofrecieron datos respecto al  comportamiento del periodo veraniego. 

Sorprende alguna información que pudo leerse ayer de reservas del 90%  en fines de semana claves de agosto en Asturias. Como señalamos nunca  en la historia reciente del turismo en Asturias se pudo cifrar con tanta  antelación niveles de reservas como las leídas. 

La hotelería necesita para subsistir que el verano sea aceptable pero aun  es muy pronto para poder hacer una evaluación mínimamente seria. Es  imprescindible reforzar todos los recursos de información, promoción y  publicidad del destino para lograr las cifras de ocupación y gasto  necesarias.  

Asturias está preparada para que cuando se levanten las restricciones pueda ofrecer a los turistas unas vacaciones sin las grandes  aglomeraciones de otros destinos, con estancias seguras, en contacto con  la naturaleza y la espacios saludables, que es una de las señas de identidad  del turismo de Asturias.

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