Un indignado a su mesa navideña

Leo que el portavoz de Foro Asturias en el ayuntamiento de Oviedo, el abogado Arturo González de Mesa teme por su vida, vamos, que teme que su oponente y querido enemigo Agustín Iglesias Caunedo le asalte con nocturnidad y alevosía cualquier día de estos bajo los arcos de la Casa Consistorial. Como tengo tiempo libre, amigo mío, me brindo a ser su escolta aunque poco tendré que hacer, desde luego, si el escolta de Caunedo es su colega de corporación Benjamín Rodríguez Cabañas, presidente de la Federación Asturiana de Kárate desde hace 20 años y que visto en traje de faena, o sea, con el mono de karateca, impresiona. Bueno, también podemos hablar, querido Arturo, corazón de león, con el jefe de la policía local Agustín de Luis, que quite por unos días a algún agente de la grúa municipal y le ponga a su servicio. Lo que no tengo claro es a que número hay que llamar en caso de violencia política, que no de género, que es lo que nos ocupa en este caso. Será al 11811 o quizás la Bruxa Burllona, muda respecto al incidente que nos ocupa y que ha arrastrado el nombre de Oviedo y de su ayuntamiento por medios de comunicación de toda España, nos lo pueda aclarar.

Ven, estimados ciudadanos, esto es lo que pasa por vernos obligados a votar listas cerradas. Eso de que se insulten, casi llegándose a las manos, un distinguido abogado de la localidad y un consejero de Liberbank, me parece lamentable. El alcalde Gabino de Lorenzo que es una persona sabia y con experiencia debería imponer una sanción, aunque sea simbólica, a ambos personajes. O bien les obliga a ir de Reyes Magos en la cabalgata del próximo 5 de enero o que, como en aquella película de José Luis Berlanga -me parece que era “Plácido” con un inconmensurable Cassen al frente del reparto- coloquen a un indignado en su mesa el día de Nochebuena; otros muchos deberíamos poner un necesitado a la nuestra pero, ya se sabe, se nos va la fuerza por la boca.

Broncas como la que nos ocupa hace que la opinión pública baje aún más su estimación por la clase política, que a la hora de marcarse sus retribuciones o de cobrar cada mes no tiene la más mínima discusión. Cierto que el divorcio de la derecha asturiana ha sido traumático por lo que no espero exista acercamiento alguno entre el Partido Popular y Foro Asturias, pero por encima de nimiedades y oscuros deseos de venganza personales están los intereses de un Principado cuya opinión pública cada vez se muestra más desorientada y perpleja. Desde hace años siempre he observado un detalle curiosamente preocupante en Francisco Alvarez-Cascos y es que cuando el actual presidente del Principado por razones de protocolo debe dar la mano a alguien que no es de su agrado -Gabino de Lorenzo, Isabel Pérez-Espinosa, Vicente Alvarez Areces, Pilar Fernández Pardo…- no les mira a la cara, dirigiendo su vista al tendido. Todo un detalle de que estás conmigo o contra mi. Alvarez-Cascos nunca admitió tonos grises: o blanco o negro. De ahí que antiguos compañeros de partido, o sea, del Partido Popular, anden por ahí contando el chascarrillo sobre lo que le dijo el Papa al presidente del Principado cuando en Roma mirándole directamente a los ojos le espetó “Pío, pio, buen pájaro está usted hecho”. ¿Sabrá Su Santidad que vive en pecado mortal?.

En fin, se acercan las navidades y pese a la crisis y a Angela Merkel debemos pedir paz para las personas de buena voluntad y como buen cristiano que intento ser se deseo paz y reconciliación a Arturo González de Mesa y a Agustín Iglesias Caunedo. De lo contrario que intervenga el arzobispo Jesús Sanz que para eso se tiene por un hombre bueno.

 



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