El Principado exhibe en la mayor feria ornitológica del Reino Unido sus paisajes protegidos, su fauna salvaje y 38 experiencias de ecoturismo, con el objetivo de atraer a un viajero de mayor poder adquisitivo, respetuoso con el territorio y dispuesto a recorrer la comunidad durante todo el año
Asturias quiere convertirse en el gran refugio natural de los británicos que buscan algo más que playas abarrotadas, calor extremo y destinos turísticos saturados. Y para conseguirlo ha acudido directamente al corazón de uno de los mercados europeos con mayor tradición en la observación de aves, la fotografía de naturaleza y los viajes vinculados a la conservación del medio ambiente.
El Principado participó este fin de semana en Global BirdFair, la mayor feria británica dedicada al turismo ornitológico y uno de los principales encuentros internacionales para los aficionados a las aves y la fauna salvaje. El certamen se celebró entre el 10 y el 12 de julio en Lyndon Top, en el condado inglés de Rutland, y reunió a cerca de 300 expositores, organizaciones conservacionistas, operadores turísticos, fabricantes de material óptico, fotógrafos, investigadores y destinos de todo el mundo.
Asturias acudió con una propuesta muy concreta: presentarse ante el mercado británico como un territorio donde todavía es posible contemplar osos pardos, seguir el vuelo de grandes rapaces, recorrer bosques atlánticos, observar aves marinas desde los acantilados y pasar, en apenas unas horas, de la costa cantábrica a la alta montaña.
Más de 300 personas visitaron el estand propio de 21 metros cuadrados instalado por el Principado, según el balance facilitado por el Gobierno autonómico. Allí pudieron conocer la oferta turística ligada a la biodiversidad, los espacios protegidos y las experiencias sostenibles desarrolladas en el medio rural asturiano.
La promoción se articuló en torno a las marcas Asturias, Paraíso Natural y Únete al respeturismo, una campaña con la que el Principado intenta atraer visitantes sin alimentar un modelo basado exclusivamente en aumentar las cifras de llegadas. El objetivo declarado es crecer con mayor equilibrio, distribuir los flujos turísticos por el territorio y favorecer actividades que generen ingresos sin deteriorar los espacios naturales que actúan como principal reclamo.
Un escaparate mundial para el turismo de aves
Global BirdFair no es una feria turística convencional. Se trata de un gran festival internacional de naturaleza en el que confluyen viajeros especializados, asociaciones conservacionistas, científicos, guías, empresas de safaris, editoriales, artistas y fabricantes de prismáticos, telescopios y cámaras.
La organización lo presenta como una de las mayores celebraciones mundiales dedicadas a las aves. Su edición de 2026 estuvo vinculada, además, a la financiación de proyectos de BirdLife International destinados a proteger especies endémicas amenazadas de Santo Tomé y Príncipe.
Esa especialización convierte la feria en un escaparate especialmente valioso para Asturias. El turista ornitológico suele viajar fuera de la temporada alta, desplazarse por zonas rurales, contratar guías locales, consumir productos del territorio y mostrar una sensibilidad ambiental superior a la del turismo convencional.
No busca únicamente fotografiar una especie determinada. También demanda tranquilidad, paisajes bien conservados, gastronomía local, alojamientos pequeños y experiencias interpretativas. Es precisamente el perfil de visitante que Asturias intenta atraer para reducir la dependencia del verano y repartir la actividad turística entre las alas, las zonas de montaña y los concejos con menor presión de visitantes.
De los acantilados cantábricos a la montaña osera
La oferta asturiana reúne condiciones singulares en un territorio relativamente pequeño. La costa constituye un corredor privilegiado para aves marinas y migratorias, mientras que los estuarios, rías, embalses, bosques y zonas húmedas permiten observar especies muy diferentes sin recorrer grandes distancias.
A ello se suma la alta montaña cantábrica, donde conviven aves rapaces, ungulados y algunos de los grandes símbolos de la fauna ibérica. El oso pardo, el urogallo cantábrico —en una situación de conservación especialmente delicada—, el alimoche, el águila real o el quebrantahuesos forman parte de un patrimonio natural que despierta un interés creciente entre fotógrafos, naturalistas y viajeros extranjeros.
El Principado presentó en Rutland dos propuestas dirigidas específicamente al sector profesional: Asturias, a Birding Paradise y A Birding Trip to the Green Spain Ecotourism Reserve. Las sesiones reunieron, según el Gobierno asturiano, a 120 agentes, operadores y profesionales interesados en conocer las posibilidades del norte de España como destino de naturaleza.
El reto será transformar ese interés inicial en viajes organizados, reservas, pernoctaciones y contratación de empresas asturianas. Las ferias permiten abrir contactos, pero el resultado económico dependerá de que los operadores británicos incorporen posteriormente estas experiencias a sus catálogos y circuitos.
Asturias aporta 38 experiencias a la gran reserva del norte
Una de las grandes novedades presentadas en Global BirdFair fue la Reserva Ecoturista de la España Verde, iniciativa conjunta de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi con el apoyo de Turespaña.
El proyecto pretende comercializar la cornisa cantábrica como un gran corredor europeo de naturaleza, capaz de competir internacionalmente con otros destinos reconocidos por su biodiversidad y sus paisajes.
La reserva integra 14 reservas de la biosfera, 25 parques naturales, cerca de 2.000 kilómetros de costa y unos 2.800 alojamientos rurales. En su desarrollo participan aproximadamente 330 empresas turísticas, 55 entidades locales y cinco administraciones públicas.
Asturias aporta 38 experiencias de ecoturismo, desde rutas breves y actividades de observación de fauna hasta circuitos de varios días por espacios protegidos. La oferta completa de la España Verde supera el centenar de propuestas diseñadas por pequeñas empresas locales.
El Principado ejerce además la coordinación de esta iniciativa, desarrollada dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Su intención es convertir recursos que hasta ahora se promocionaban de manera dispersa en un producto reconocible y fácil de contratar desde los mercados internacionales.
La idea resulta especialmente importante para las pequeñas empresas rurales. Un viajero británico difícilmente puede localizar por sí solo a un guía de fauna, una ruta interpretativa o un alojamiento remoto en la montaña asturiana. Integrar todas esas propuestas bajo una marca común facilita su comercialización, aumenta su visibilidad y permite construir itinerarios que combinan varias comunidades del norte.
El Reino Unido, un mercado clave para España
La ofensiva asturiana no es casual. El Reino Unido continúa siendo uno de los principales mercados emisores de turistas hacia España y cuenta con una cultura especialmente arraigada de asociaciones ornitológicas, clubes de senderismo, conservación de la naturaleza y viajes especializados.
Turespaña mantiene estudios e informes específicos sobre el comportamiento del turista británico y sus tendencias de viaje. La promoción de Asturias intenta aprovechar el creciente interés por destinos menos masificados, experiencias auténticas y territorios capaces de combinar naturaleza, cultura y gastronomía.
Asturias ya había sido señalada por la asociación británica de agencias de viaje ABTA entre los destinos emergentes que podían despertar un mayor interés por su paisaje, patrimonio, gastronomía y alejamiento de los circuitos españoles más saturados.
La existencia de conexiones aéreas directas facilita ese posicionamiento, aunque la disponibilidad y frecuencia de las rutas constituye uno de los factores determinantes para consolidar el mercado. El viajero especializado puede aceptar desplazamientos más complejos que el turista convencional, pero la conectividad sigue condicionando la duración de las estancias y el volumen final de visitantes.
Promoción en medios especializados británicos
La participación en la feria se acompañó de acciones promocionales en publicaciones como Birdwatch y BBC Wildlife, dos referencias para el público británico interesado en las aves, la conservación y los viajes de naturaleza.
Con ello, Asturias trata de llegar directamente a una audiencia especializada, en lugar de competir en las grandes campañas generalistas de sol y playa. Es una estrategia de menor volumen potencial, pero capaz de atraer a viajeros con motivaciones muy definidas y mayor disposición a pagar por actividades guiadas, fotografía, alojamientos singulares o experiencias personalizadas.
El turismo de naturaleza puede contribuir además a prolongar la temporada. Muchas de las mejores épocas para observar aves, seguir migraciones o fotografiar fauna se sitúan en primavera y otoño, fuera de los meses en los que Asturias registra una mayor concentración de visitantes.
Esta desestacionalización constituye una de las prioridades del sector turístico asturiano. Permite mantener actividad durante más meses, mejorar la estabilidad del empleo y llevar visitantes a zonas rurales que quedan al margen de los principales recorridos turísticos.
Una oportunidad económica que exige límites
El potencial del ecoturismo no elimina sus riesgos. La promoción de especies sensibles, zonas de reproducción o espacios frágiles debe ir acompañada de controles de acceso, grupos reducidos, guías especializados y códigos de conducta claros.
Una afluencia mal gestionada puede provocar molestias a la fauna, degradación de senderos, estacionamientos desordenados y conflictos con los habitantes del medio rural. La paradoja es evidente: el éxito turístico puede terminar dañando precisamente aquello que el visitante ha viajado para contemplar.
De ahí que el Principado insista en el concepto de «respeturismo». No se trata solo de una etiqueta publicitaria, sino de una condición indispensable para que el turismo de naturaleza pueda generar riqueza sin convertir los espacios protegidos en nuevos focos de masificación.
Asturias parte con una ventaja competitiva extraordinaria: más de un tercio de su territorio cuenta con algún grado de protección y la marca Asturias, Paraíso Natural posee cuatro décadas de reconocimiento. En 2025 celebró su cuadragésimo aniversario convertida en uno de los lemas turísticos más identificables de España.
Pero esa fortaleza obliga también a extremar la responsabilidad. El futuro no dependerá únicamente de atraer más turistas británicos, sino de decidir cuántos, en qué épocas, hacia qué lugares y bajo qué condiciones.
La expedición a Global BirdFair representa, por tanto, algo más que la presencia de Asturias en una feria internacional. Es una apuesta por cambiar el tipo de visitante, ampliar la temporada turística y transformar la biodiversidad en una fuente de actividad económica para el medio rural.
El mercado británico ya conoce la España de las playas y los grandes complejos vacacionales. Asturias quiere mostrarle ahora otra posibilidad: bosques, acantilados, montañas y animales salvajes en uno de los territorios mejor conservados del sur de Europa.
