Ronzón alcanzó los 33,6 grados antes de que las tormentas desplomaran las temperaturas. En Toranda y Posada de Llanes cayeron bolas de hielo de entre dos y más de tres centímetros, mientras la AEMET elevaba a naranja el aviso en todo el litoral asturiano
Asturias vivió este domingo uno de esos días en los que el verano parece perder el guion. Hubo calor sofocante, humedad, claros de sol, una noche iluminada por centenares de descargas eléctricas, tormentas localmente muy fuertes y, como remate, una granizada que cubrió de blanco varias zonas del Oriente y sorprendió a los bañistas en plena arena.
La imagen más insólita se produjo en la playa de Toranda, en Llanes. En cuestión de minutos, el cielo se oscureció, el viento alteró el ambiente y comenzaron a caer bolas de hielo de aproximadamente dos centímetros. En otros puntos afectados por las células más intensas, la Radiotelevisión del Principado informó de pedrisco de más de tres centímetros. La AEMET terminó ampliando el aviso naranja por tormentas y granizo a todo el litoral asturiano.
Las cifras de una jornada fuera de lo común
- 33,6 grados en Ronzón, Lena, la máxima regional.
- Más de 400 rayos en una hora durante el momento de mayor actividad.
- Hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora previstos en el litoral occidental.
- Granizo de entre dos y más de tres centímetros en el Oriente.
- Más de nueve grados de caída térmica en puntos como Tineo durante la tarde.
Una madrugada convertida en espectáculo eléctrico
El episodio había comenzado muchas horas antes de que el granizo llegara a las playas. Durante la noche del sábado al domingo, las tormentas atravesaron principalmente el centro y el Oriente y dejaron un continuo desfile de relámpagos visible desde numerosos concejos.
Los primeros truenos se escucharon cuando las temperaturas todavía se mantenían por encima de los 20 grados en buena parte de Asturias. La actividad eléctrica se prolongó durante alrededor de hora y media en algunas zonas y alcanzó una intensidad poco habitual: en los momentos de mayor actividad se contabilizaron más de 400 rayos en una sola hora, especialmente sobre el centro y el Oriente del Principado.
Gijón, Oviedo y otros puntos del área central contemplaron una tormenta prácticamente continua, con relámpagos que iluminaban las nubes y el perfil urbano mientras los truenos se sucedían a intervalos muy cortos. No fue una sorpresa absoluta: la predicción de la AEMET ya contemplaba tormentas localmente fuertes durante la madrugada, acompañadas de granizo y rachas de viento muy intensas.
Del cielo encendido al calor asfixiante
Tras la tormenta nocturna, el domingo recuperó durante varias horas un aspecto plenamente veraniego. Las nubes dejaron grandes claros, subieron rápidamente las temperaturas y la elevada humedad disparó la sensación de bochorno.
Ronzón, en Lena, alcanzó los 33,6 grados, el registro más alto de la jornada en Asturias. Tineo llegó a 32,8 grados; Mieres, a 32,7; Amieva, a 32,1, y Salas se aproximó también a los 32.
Oviedo superó los 30 grados, con una máxima de 30,2, mientras que Gijón se quedó en 27,7, amortiguada una vez más por la influencia del Cantábrico. Las temperaturas se situaron incluso por encima de las máximas inicialmente previstas para las principales ciudades, que rondaban los 29 grados en Oviedo, los 27 en Gijón y los 26 en Avilés.
El calor acumulado cerca del suelo y la humedad disponible alimentaron el crecimiento de grandes nubes convectivas. A primera hora de la tarde comenzaron a formarse nuevos núcleos tormentosos, muy irregulares: mientras algunos concejos continuaban bajo el sol, a pocos kilómetros descargaban lluvia intensa, aparato eléctrico, viento y granizo.
Toranda: sombrillas, bañistas y bolas de hielo
La transformación más espectacular tuvo lugar en la costa oriental. La playa de Toranda, situada entre Niembro y Posada de Llanes, había vivido una mañana de ambiente caluroso y húmedo, con alternancia de sol y nubes. Por la tarde, el panorama cambió de manera radical.
El cielo adquirió rápidamente un tono oscuro y la tormenta alcanzó la playa antes de que muchos bañistas pudieran recoger sus pertenencias. Las primeras gotas dieron paso a una intensa granizada. Bolas de hielo de alrededor de dos centímetros rebotaron sobre las sombrillas, las toallas y la arena, que quedó parcialmente cubierta de blanco.
La escena parecía más propia de un temporal de otoño que de un domingo de mediados de julio. Numerosos bañistas buscaron refugio mientras otros grababan con sus teléfonos el granizo acumulándose junto al mar. El fenómeno también afectó a Posada de Llanes y a otras localidades próximas del Oriente.
La alerta inicial para el litoral oriental era amarilla, con posibilidad de tormentas y precipitaciones de hasta 15 litros por metro cuadrado en una hora. Sin embargo, la evolución de las células llevó a la AEMET a elevar posteriormente a naranja el aviso en toda la costa ante la posibilidad de tormentas severas, rachas muy fuertes y granizo de tamaño significativo.
El oeste esperaba hasta 30 litros en solo una hora
La situación fue cambiando durante la jornada conforme los radares detectaban el desarrollo de nuevos núcleos. El litoral occidental llegó a estar bajo aviso naranja por lluvias y tormentas, con una previsión de más de 30 litros por metro cuadrado en una hora.
En el suroccidente, el aviso amarillo contemplaba acumulaciones de hasta 20 litros por metro cuadrado en una hora, además de rachas muy fuertes y posibilidad de granizo. En el Oriente, donde finalmente se produjo la granizada más llamativa, el umbral inicialmente previsto era de 15 litros por metro cuadrado.
El 112 Asturias recomendó abandonar playas, praderas y espacios abiertos en cuanto se percibiera la llegada de una tormenta, evitar árboles aislados, alambradas, vías ferroviarias y objetos metálicos, y utilizar un vehículo cerrado o un edificio como refugio. También advirtió del peligro de detener los coches en vaguadas o zonas por las que pudiera circular repentinamente una gran cantidad de agua.
Un desplome térmico al final de la tarde
Después de las máximas superiores a los 30 grados, las tormentas y el cambio de viento provocaron un descenso rápido de las temperaturas.
A las siete de la tarde, Oviedo había bajado hasta los 22,6 grados, casi ocho menos que en el momento más caluroso del día. Gijón marcaba 23; Mieres, 24,7, y Tineo, 23,7, más de nueve grados por debajo de su máxima.
La excepción estaba en zonas de montaña a las que todavía no había llegado plenamente el aire más fresco. Pola de Somiedo conservaba a esa hora 29,9 grados, convirtiéndose en uno de los lugares más cálidos de Asturias cuando buena parte de la región ya había dejado atrás el bochorno.
¿Cómo puede granizar con más de 30 grados?
Aunque resulte chocante ver una playa cubierta de hielo en julio, el granizo no necesita frío en la superficie. Se forma a varios kilómetros de altura, dentro de grandes nubes de tormenta o cumulonimbos, donde la temperatura está muy por debajo de cero.
Las fuertes corrientes ascendentes elevan gotas de agua hacia esas capas frías. Allí se congelan y pueden subir y bajar varias veces dentro de la nube, incorporando nuevas capas de hielo. Cuando las corrientes ya no son capaces de sostenerlas, caen. Cuanto más intensa y organizada es la tormenta, mayor puede ser el tamaño de las piedras.
Por eso el granizo aparece con frecuencia asociado a jornadas cálidas y húmedas: el calor en superficie proporciona energía a la convección y favorece potentes movimientos verticales. La climatología de AEMET vincula precisamente las tormentas estivales con chubascos, abundante aparato eléctrico, rachas fuertes y precipitaciones en forma de hielo.
Asturias refresca, pero las tormentas aún no desaparecen
Este lunes llega con una bajada apreciable de las temperaturas. La previsión de la AEMET sitúa las máximas en 26 grados en Oviedo y en 25 tanto en Gijón como en Avilés, frente a los valores cercanos o superiores a 30 registrados durante el domingo.
El cielo presentará intervalos de nubes bajas y nubosidad de evolución. Se esperan lluvias débiles y chubascos que todavía podrían ser localmente fuertes y tormentosos en el noroeste de Asturias. En el litoral oriental, precisamente la zona afectada por el granizo del domingo, las precipitaciones serán menos probables.
En la costa todavía pueden producirse aguaceros y tormentas intensas durante las primeras horas, especialmente en la mitad occidental. El viento del oeste o noroeste alcanzará fuerza cuatro o cinco y ocasionalmente seis mar adentro, antes de ir perdiendo intensidad.
La previsión para el resto de la semana mantiene temperaturas plenamente estivales, pero sin repetir de inmediato los extremos del domingo. Los termómetros volverán a superar los 25 grados en numerosas localidades durante el martes y el miércoles, con un descenso moderado previsto hacia el jueves y el viernes. En Avilés, por ejemplo, AEMET apunta a 27 grados el martes, 26 el miércoles y alrededor de 24 durante las dos jornadas siguientes.
Asturias cerró así un domingo difícil de resumir con una sola palabra: fue caluroso, húmedo, luminoso, eléctrico, tormentoso y, durante unos minutos, también blanco. Todo ocurrió en apenas unas horas y a pocos kilómetros de distancia. Puro verano asturiano, aunque esta vez con cubitos de hielo incluidos.
