Solo quedan ocho selecciones vivas tras una fase de cruces que ha dejado fuera a Brasil, Portugal, México, Estados Unidos, Canadá, Alemania y Países Bajos. Francia y España miran de reojo una posible semifinal, mientras Messi, Haaland, Kane y Mbappé elevan el torneo a una batalla de gigantes.
El Mundial 2026 entra hoy en su fase más feroz. Después de semanas de fútbol, viajes, prórrogas, penaltis, sorpresas y algún que otro gigante descabezado, solo quedan ocho selecciones en pie: Francia, Marruecos, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra, Argentina y Suiza. Cuarenta equipos ya están de vuelta a casa y el torneo se mete en esa zona donde cada fallo pesa una tonelada y cada gol puede cambiar una carrera entera.
Los cuartos arrancan esta noche con un Francia-Marruecos cargado de memoria mundialista. Mañana llegará el plato fuerte para España: La Roja contra Bélgica, una selección que empezó con dudas y se ha plantado entre las ocho mejores tras golear a Estados Unidos. El sábado se completa el cuadro con un Noruega-Inglaterra marcado por el duelo Haaland-Kane y un Argentina-Suiza que enfrenta la mística de Messi contra una de las defensas más incómodas del campeonato.
Un Mundial que ya ha dejado cadáveres ilustres
La fase de eliminatorias ha sido una trituradora. Alemania se quedó fuera en la ronda de 32 ante Paraguay en los penaltis, Países Bajos cayó también desde los once metros ante Marruecos, Brasil fue eliminado por una Noruega que ya no puede tratarse como simple sorpresa, Portugal se despidió ante España y los tres anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá— han quedado fuera antes de los cuartos. La ampliación a 48 selecciones ha alargado el camino, pero la parte final vuelve a ser lo de siempre: supervivencia pura.
También se ha confirmado otra cosa: las grandes ligas europeas siguen mandando en el tramo decisivo. La Premier League es la competición con más clubes representados entre los cuartofinalistas, mientras LaLiga mantiene una presencia muy fuerte, especialmente a través de España. Barcelona y Arsenal son los clubes con más futbolistas todavía vivos en el torneo, ambos con diez representantes.
Francia-Marruecos: revancha, orgullo africano y el primer billete a semifinales
El primer cuarto enfrenta a Francia y Marruecos en Boston. Es una reedición emocional de la semifinal de Qatar 2022, cuando los franceses acabaron con el sueño marroquí camino de la final. Cuatro años después, Marruecos vuelve a estar donde casi nadie esperaba y Francia llega con hechuras de favorita.
Francia ha llegado con autoridad. Ganó sus tres partidos de grupo, marcando al menos tres goles en cada uno, superó con claridad a Suecia en la ronda de 32 y sufrió más ante Paraguay en octavos, donde necesitó un penalti transformado por Kylian Mbappé para avanzar. Su ataque, con Mbappé, Michael Olise y Ousmane Dembélé, está siendo el más intimidante del torneo: Mbappé suma siete goles y dos asistencias, Dembélé cuatro goles y dos asistencias, y Olise lidera el Mundial en asistencias.
Marruecos, en cambio, ha llegado por el camino de la resistencia. Empató con Brasil en la fase de grupos, derrotó a Escocia y Haití, eliminó a Países Bajos en los penaltis tras un empate agónico y después venció 3-0 a Canadá en un partido más duro de lo que dice el marcador. Achraf Hakimi y Brahim Díaz son dos de sus grandes focos ofensivos, y el equipo ha demostrado que ya no vive solo de defender y correr: sabe competir, sufrir y atacar con veneno.
Previsión: Francia parte un escalón por encima por profundidad, pegada y experiencia. Pero Marruecos es probablemente el rival más peligroso para abrir los cuartos: tiene memoria, orgullo, orden y una capacidad tremenda para convertir un partido incómodo en una encerrona. Si Francia marca pronto, puede desatarse; si Marruecos aguanta media hora, el partido se puede convertir en una olla a presión.
España-Bélgica: la prueba de madurez de La Roja
Mañana llega el partido que más interesa: España-Bélgica, en Los Ángeles. España ha llegado a cuartos por primera vez desde 2010 y lo ha hecho reafirmando el sello de Luis de la Fuente: control, paciencia, presión colectiva y una plantilla que no depende de un único salvador. Reuters define a España como uno de los equipos más cohesionados y difíciles de romper del campeonato, con una racha de 35 partidos sin perder.
El camino español empezó con un aviso: empate 0-0 ante Cabo Verde. Pero La Roja no se cayó. Reaccionó, acabó primera de grupo, arrolló a Austria en la ronda de 32 por 3-0 y después superó a Portugal en octavos con un gol de Mikel Merino en el tiempo añadido. Es decir, España ya ha demostrado dos cosas: que puede ganar desde el dominio y que también sabe sobrevivir cuando el partido se estrecha.
Bélgica llega con un perfil muy distinto. Ganó su grupo, sufrió de lo lindo ante Senegal en la ronda de 32 —remontando una situación límite— y después destrozó a Estados Unidos por 4-1. La gran incógnita es su equilibrio: puede ser frágil atrás, pero tiene talento de sobra para castigar cualquier pérdida. Además, aunque De Bruyne, Lukaku y Doku no siempre han partido como titulares, siguen siendo armas de impacto desde el banquillo.
La baja de Amadou Onana, lesionado de gravedad ante Estados Unidos, es un problema serio para Bélgica. España, que vive de dominar el centro del campo y obligar al rival a correr detrás del balón, puede encontrar ahí una vía para mandar. Pero cuidado: Bélgica ya ha demostrado que, incluso en el caos, tiene dinamita.
Previsión: España es favorita, pero no por goleada ni por inercia. Lo es porque juega más junta, concede poco y tiene más mecanismos. Bélgica necesita un partido más roto, con transiciones, espacios y minutos de inspiración de sus estrellas. Si España evita pérdidas peligrosas y no se atasca en el área rival, tiene muy buena pinta. Si se precipita, Bélgica puede morder.
Noruega-Inglaterra: Haaland contra el eterno examen inglés
El sábado, Noruega e Inglaterra jugarán uno de esos partidos que parecen escritos por un guionista con ganas de lío. Inglaterra llega con Harry Kane y Jude Bellingham como faros competitivos, pero también con problemas en el lateral derecho y una sensación conocida: siempre parece favorita, siempre sufre más de lo previsto.
Inglaterra ganó a Croacia, empató con Ghana, superó a Panamá, eliminó a RD Congo con Kane como rescatador y después sobrevivió a México en el Azteca en un partido de enorme tensión, jugando en inferioridad durante buena parte del segundo tiempo. Es un equipo con talento, oficio y colmillo, pero todavía transmite cierta fragilidad cuando el partido se vuelve emocional.
Noruega es la gran irrupción del torneo. Su clasificación para cuartos ya es histórica, y el nombre propio es inevitable: Erling Haaland. Marcó los goles decisivos ante Costa de Marfil y después tumbó a Brasil con dos tantos en octavos. Llega con siete goles en cuatro partidos mundialistas y con una racha internacional que asusta.
Previsión: Inglaterra tiene más plantilla y más recorrido competitivo en grandes torneos, pero Noruega tiene al delantero más devastador del Mundial. En un partido largo, cerrado y de pocos espacios, Haaland puede convertir media ocasión en una sentencia. Inglaterra debería pasar si controla emocionalmente el partido; Noruega puede cargarse otro gigante si el encuentro llega vivo al último tramo.
Argentina-Suiza: Messi contra el muro
El último cuarto será Argentina-Suiza, ya en la madrugada del sábado al domingo en España. Argentina llega como vigente campeona y con Lionel Messi liderando la Bota de Oro con ocho goles. También llega advertida: en las eliminatorias ha sufrido bastante más de lo que esperaba. Cabo Verde la llevó a la prórroga y Egipto llegó a ponerse 2-0 antes de que la Albiceleste remontara en el tramo final.
Messi está sosteniendo a Argentina en una dimensión casi mitológica. Según el Houston Chronicle, lidera la carrera por la Bota de Oro y se ha convertido en el primer jugador en marcar en seis partidos consecutivos de eliminatorias mundialistas. El problema para Argentina es evidente: cuando Messi aparece, todo parece posible; cuando el equipo depende demasiado de que aparezca, el margen se reduce.
Suiza no tiene el brillo de los grandes favoritos, pero tiene una virtud muy peligrosa: no se va nunca del partido. Ganó su grupo, superó a Argelia en la ronda de 32 y eliminó a Colombia en los penaltis tras 120 minutos de resistencia. Granit Xhaka ha jugado todos los minutos del torneo y es el eje competitivo de una selección que alcanza sus primeros cuartos desde 1954.
Previsión: Argentina es favorita por jerarquía, gol y Messi. Pero Suiza es el típico rival que convierte un partido grande en una tarde áspera. Si Argentina marca pronto, debería imponer su talento. Si Suiza aguanta y lleva el duelo al minuto 70 con empate, ojito, porque ahí los favoritos empiezan a mirar el reloj como quien mira una factura de la luz.
Qué pasa a partir de ahora
El cuadro ya marca el camino: el ganador de Francia-Marruecos se enfrentará en semifinales al ganador de España-Bélgica. Al otro lado, el vencedor de Noruega-Inglaterra jugará contra el ganador de Argentina-Suiza. Las semifinales están previstas para el 14 y 15 de julio, y la final se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
La sensación general es que el Mundial se ha quedado con una mezcla magnífica: favoritos de peso, outsiders con argumentos y cuatro estrellas que pueden decidirlo todo —Mbappé, Messi, Haaland y Kane—. The Guardian coloca a Francia como una de las grandes referencias, pero también subraya que Marruecos, Suiza y Noruega tienen argumentos reales para desafiar el guion.
La lectura antes de que ruede el balón
Francia es la selección con más pegada. España, probablemente, la que mejor juega como equipo. Argentina tiene a Messi, que sigue siendo una forma de ventaja competitiva difícil de explicar sin parecer exagerado. Inglaterra tiene talento y experiencia, pero arrastra esa mochila histórica de quien siempre parece ir con una piedra en el zapato. Marruecos, Noruega y Suiza llegan como amenazas reales, no como invitados simpáticos.
Y ahí está lo hermoso del asunto: estos cuartos no son solo una antesala. Son una final anticipada en cada esquina del cuadro. Hoy empieza el Mundial de verdad, ese en el que ya no vale jugar bien un rato, ni tener nombre, ni vivir de la camiseta. A partir de ahora, quien pestañee se va a casa.
