Asturias busca nuevos patrones: 600.000 euros para rejuvenecer una flota que ya acusa el paso del tiempo

Asturias busca nuevos patrones: 600.000 euros para rejuvenecer una flota que ya acusa el paso del tiempo

El Principado financiará mejoras de seguridad, eficiencia energética y motores, además de facilitar la compra del primer barco a jóvenes profesionales. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 31 de julio.

Asturias quiere renovar sus barcos, pero también a quienes los gobiernan. La Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha activado una convocatoria de 600.000 euros destinada a modernizar la flota pesquera y abrir una puerta de entrada a una nueva generación de profesionales del mar.

La medida llega en un momento especialmente delicado. La flota asturiana está integrada por 253 embarcaciones operativas, con una antigüedad media de 26 años. Solo seis barcos tienen menos de cinco años, mientras que 143 —más de la mitad— superan los 25 y 33 continúan faenando después de cuatro décadas de servicio. Los datos muestran que el desafío no consiste únicamente en incorporar tecnología: también hay que evitar que la pesca tradicional envejezca hasta quedarse sin relevo.

La convocatoria, publicada este viernes en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, distribuirá el presupuesto en dos anualidades: 300.000 euros en 2026 y otros 300.000 en 2027. Armadores y jóvenes interesados podrán presentar sus solicitudes hasta el próximo 31 de julio.

Barcos más seguros, eficientes y preparados para el futuro

Las ayudas cubrirán inversiones dirigidas a mejorar las condiciones laborales y la seguridad a bordo. Entre las actuaciones financiables figuran la adquisición de equipamiento, la adaptación de los espacios de trabajo y la incorporación de soluciones que reduzcan los riesgos propios de una actividad especialmente exigente.

También se subvencionarán proyectos de eficiencia energética y reducción de emisiones, así como la sustitución o modernización de motores. El objetivo es rebajar el consumo de combustible, reducir el impacto ambiental y ayudar a que las embarcaciones sigan siendo competitivas en un escenario marcado por el aumento de los costes de explotación.

La convocatoria permitirá además introducir mejoras relacionadas con el tratamiento y conservación de las capturas, la seguridad alimentaria, la economía circular y el incremento del valor añadido de los productos pesqueros. No se trata únicamente de pescar, sino de conseguir que cada captura llegue al mercado en mejores condiciones y genere una mayor rentabilidad para el profesional.

Estas actuaciones forman parte de las líneas de adaptación de la flota incluidas en el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura, que contempla inversiones en seguridad, eficiencia energética, motores, economía circular y modernización de la actividad pesquera.

Una ayuda para comprar el primer barco

Uno de los apartados más relevantes es la línea específica dirigida a jóvenes pescadores. Su finalidad es facilitar la primera adquisición total o parcial de una embarcación y reducir una de las mayores barreras de entrada al sector: el elevado coste de empezar.

Comprar un barco, equiparlo, asumir su mantenimiento y afrontar los primeros gastos de explotación requiere una inversión difícilmente accesible para quien todavía no dispone de patrimonio, experiencia empresarial o capacidad de financiación.

El programa europeo que respalda estas ayudas reconoce precisamente esa dificultad y plantea la primera compra de un buque como una herramienta para mantener el empleo, renovar una flota envejecida y favorecer la llegada de nuevos profesionales.

La ayuda económica no elimina todos los obstáculos, pero puede facilitar que un tripulante joven dé el salto a armador, que una embarcación continúe operativa después de la jubilación de su propietario o que un negocio familiar encuentre continuidad en lugar de desaparecer.

El 30% del sector supera ya los 55 años

El envejecimiento no afecta únicamente a los barcos. Según los datos manejados por la Consejería, alrededor del 30% de los trabajadores del sector pesquero asturiano tiene más de 55 años. La Dirección General de Pesca ha comenzado a reunir a cofradías, organizaciones y centros formativos para diseñar un plan que permita incorporar nuevos profesionales.

El problema es especialmente visible en las pequeñas comunidades portuarias. Cuando desaparece una embarcación no solo se pierde un puesto de trabajo en el mar: también disminuye la actividad de las lonjas, las cofradías, los talleres navales, los suministradores, el transporte y la comercialización.

El Principado trabaja por ello en una estrategia que haga la profesión más atractiva para jóvenes, mujeres y personas desempleadas. La mejora de la seguridad, la habitabilidad y la tecnología de los barcos será determinante para competir con otros sectores que ofrecen horarios más estables y condiciones laborales menos duras.

Un sector obligado a navegar entre nuevos riesgos

La flota asturiana afronta además una combinación de dificultades: temporales cada vez más condicionantes, limitaciones de cuotas, costes energéticos elevados y campañas irregulares de especies esenciales para la rentabilidad de muchas embarcaciones.

La escasez de capturas como el pulpo y los cambios en la distribución de determinadas especies están obligando a adaptar artes, calendarios y modelos de negocio. La Administración autonómica ha reconocido la necesidad de aplicar ayudas más flexibles y de reforzar los planes de gestión para mantener la actividad.

En ese contexto, modernizar un motor o instalar un sistema que reduzca el consumo deja de ser una mejora secundaria. Puede marcar la diferencia entre una campaña rentable y otra en pérdidas.

Lo mismo ocurre con la seguridad y la habitabilidad. Para convencer a una persona joven de que construya su futuro en la pesca no basta con apelar a la tradición familiar o a la importancia cultural de los puertos. El oficio debe ofrecer posibilidades reales de ingresos, estabilidad y conciliación.

Modernizar los barcos para que no se vacíen los puertos

Los 600.000 euros convocados no resolverán por sí solos todos los problemas de la pesca asturiana, pero atacan dos de sus puntos más vulnerables: el envejecimiento de la flota y la falta de profesionales dispuestos a continuar la actividad.

El éxito de la iniciativa dependerá ahora de que las ayudas lleguen a proyectos viables, de que los trámites no se conviertan en un laberinto y de que los jóvenes encuentren formación, financiación y acompañamiento más allá de la compra inicial del barco.

Porque el reto no es solamente conseguir embarcaciones más modernas. Es garantizar que, cuando los actuales patrones se jubilen, todavía haya alguien dispuesto a hacerse a la mar.

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