Un gijonés detenido por provocar un incendio devastador en un polígono industrial tras, presuntamente, ayudar a una amiga a atacar el coche de su exmarido
La escena era casi irreal. Cinco coches reducidos a chatarra negra, estructuras deformadas por el calor y un silencio pesado tras las llamas. Pero lo que parecía un incendio más en la noche asturiana escondía, según la Guardia Civil, algo mucho más turbio: una venganza personal que se descontroló y acabó arrasando todo a su paso.
Más de un año después de aquel episodio, el caso ha dado un giro definitivo: un vecino de Gijón ha sido detenido como presunto autor del incendio que calcinó cinco vehículos en el polígono de Naón-Viella, en Siero. Y la historia que hay detrás tiene todos los ingredientes de un thriller: conflicto sentimental, planificación, cámaras de seguridad… y un error que lo dejó todo al descubierto.
Todo empezó con una columna de humo en mitad de la noche
Era el 8 de febrero de 2025 cuando la alerta saltó. Una llamada al 112 advertía de una intensa columna de humo en el polígono. Cuando llegaron los primeros agentes, la imagen era contundente:
- Cuatro vehículos completamente envueltos en llamas
- Un quinto coche gravemente dañado
- Bomberos trabajando contrarreloj para evitar que el fuego se extendiera
Pero lo más importante no estaba en lo visible, sino en lo que empezaba a intuirse: aquello no había sido un accidente.
Un objetivo claro: el BMW que lo desencadenó todo
Los investigadores lo tuvieron claro tras las primeras inspecciones: el fuego tenía un origen concreto. Y ese origen era un BMW.
Ese detalle cambió por completo el enfoque. Porque dejó de ser un incendio indiscriminado para convertirse en algo mucho más inquietante: un ataque dirigido.
Y ahí entró en juego la pieza clave de la investigación.
La pista que lo cambia todo: una denuncia, un arresto… y una sospecha
El propietario del BMW aportó un dato que hizo saltar todas las alarmas.
Esa misma noche, mientras su coche ardía, él estaba detenido en dependencias policiales tras una denuncia de su exmujer.
Demasiadas coincidencias.
Su testimonio fue directo: creía que ella podía estar detrás. Y no solo eso. Señaló también a un amigo de su expareja, que podría haber ejecutado el ataque utilizando una furgoneta blanca de reparto.
Ahí empezó la caza.
Las cámaras no mienten: una furgoneta, un hombre… y una luz en la oscuridad
Las grabaciones del polígono fueron demoledoras.
Los agentes reconstruyeron la secuencia:
- Una furgoneta blanca entra en el polígono minutos antes del incendio
- Un hombre desciende del vehículo
- Se dirige a la zona de los coches con un objeto que emite luz
Y hay un detalle clave: esa fue la única furgoneta que accedió al recinto en ese intervalo de tiempo.
La matrícula, los movimientos y los datos de empresa terminaron por cerrar el círculo.
El vehículo pertenecía a una empresa de paquetería.
Y solo lo utilizaba una persona.
El detenido.
La ciencia confirma lo que ya era evidente
Para blindar la investigación, la Guardia Civil recurrió al Equipo de Investigación de Incendios (ESIN).
Su informe fue claro:
El foco inicial del incendio estaba en el BMW
El fuego se propagó desde ese punto al resto de vehículos
Es decir: no fue un incendio al azar. Fue un ataque que se descontroló.
Un giro inesperado: del fuego al hurto continuado
Cuando parecía que el caso estaba encauzado, apareció un segundo frente.
La empresa de reparto para la que trabajaba el sospechoso detectó faltas de material por valor de unos 8.000 euros.
La investigación llevó a una tienda de segunda mano en Gijón.
Allí estaban parte de los objetos robados.
Y, según los agentes, habían sido vendidos por el propio detenido.
Detención y consecuencias: de un “favor” a una causa penal seria
El pasado 16 de abril de 2026, la Guardia Civil procedió a su detención.
Se le atribuyen:
- Delito de daños por incendio (cinco vehículos afectados)
- Delito de hurto continuado
Y todo por, presuntamente, ayudar a una amiga a vengarse de su exmarido.
Un “favor” que acabó convirtiéndose en una operación policial compleja y en un procedimiento judicial que ahora está en manos del Juzgado de Instrucción nº 3 de Siero.
La clave del caso: cuando una venganza se convierte en desastre
Hay una idea que sobrevuela toda esta historia.
El objetivo era uno.
El resultado fueron cinco coches destruidos.
Porque el fuego no distingue entre víctimas.
Y ahí está la diferencia entre un acto impulsivo y un delito de consecuencias graves: cuando pierdes el control, el daño se multiplica… y también las responsabilidades.
