Oviedo resucita su coloso dormido: la plaza de toros será un gran recinto cubierto para 9.000 personas

Oviedo resucita su coloso dormido: la plaza de toros será un gran recinto cubierto para 9.000 personas

El Ayuntamiento licita por 400.000 euros la redacción del proyecto que convertirá el histórico coso de Buenavista, cerrado desde hace casi dos décadas y protegido como BIC, en un espacio multiusos con cubierta permanente, aparcamiento subterráneo, zonas verdes y capacidad para competir por conciertos, deporte de élite, congresos y grandes eventos

Oviedo se prepara para recuperar uno de sus edificios más simbólicos, más incómodos y más olvidados. La plaza de toros de Buenavista, un gigante circular atrapado durante años entre la ruina, la maleza, el debate patrimonial y las promesas aplazadas, entra por fin en una nueva fase. El Ayuntamiento ha sacado a licitación la redacción del proyecto básico y de ejecución para transformar el viejo coso en un gran recinto cubierto y multiusos con capacidad para 9.000 espectadores.

No será una simple rehabilitación. Será una operación urbana de gran calado. La intervención pretende convertir un edificio histórico, declarado Bien de Interés Cultural y cerrado desde hace casi dos décadas, en una infraestructura capaz de acoger conciertos, competiciones deportivas, congresos, ferias, eventos culturales, actividades de ocio y grandes citas de ciudad durante todo el año.

La cifra inicial de esta nueva fase ronda los 400.000 euros, IVA incluido, y el plazo para redactar el proyecto será de cuatro meses una vez adjudicado el contrato. Pero esa cantidad es solo el primer peldaño. El anteproyecto fija un presupuesto de ejecución material de 22,48 millones de euros, aunque distintas estimaciones sitúan el coste global de la actuación, con todos los capítulos asociados, por encima de los 30 millones. Estamos, por tanto, ante una de las mayores operaciones urbanas previstas en Oviedo tras la rehabilitación integral del Palacio de los Deportes.

La plaza de toros dejará de ser una cicatriz de ladrillo en Buenavista para convertirse, si los plazos se cumplen, en una nueva pieza estratégica de la ciudad. Y esa es la palabra clave: estratégica. Porque el proyecto no solo habla de arquitectura. Habla de cultura, deporte, movilidad, economía urbana, patrimonio, hostelería, conciertos, barrios y ambición de capitalidad.

De ruina cerrada a arena urbana

La plaza de toros de Buenavista lleva demasiado tiempo siendo un edificio visto desde fuera. Un volumen histórico en pleno tejido urbano, rodeado de vida, pero condenado a permanecer cerrado, deteriorado y sin uso. Durante años, la ciudad ha convivido con una paradoja evidente: Oviedo tenía un gran recinto potencial en una zona privilegiada, pero no podía utilizarlo.

El nuevo proyecto busca romper esa situación. La propuesta elaborada en el anteproyecto de Álvarez Arango Arquitectos plantea mantener las fachadas históricas y los elementos protegidos, pero reorganizar por completo el interior para adaptarlo a las exigencias de un equipamiento contemporáneo. La clave será la construcción de una gran cubierta permanente, que permitirá utilizar el recinto todo el año y no depender de la lluvia, el frío o la meteorología asturiana, esa señora imprevisible que igual te regala un sol de postal que te arruina un concierto en tres minutos.

El resultado esperado es un edificio híbrido: conservará la memoria arquitectónica del coso, pero funcionará como una arena moderna. Una plaza cerrada, cubierta, flexible y preparada para distintos formatos.

La capacidad máxima prevista será de 9.000 espectadores. La configuración principal incluye una pista central con capacidad para hasta 5.000 personas de pie, un graderío inferior con 1.885 localidades y un graderío superior con 3.266 plazas. Los planos contemplan incluso una disposición específica para partidos de baloncesto, pero la idea de fondo va mucho más allá de un único deporte. El recinto deberá poder adaptarse a competiciones de baloncesto, tenis, espectáculos musicales, producciones audiovisuales, congresos, ferias y eventos de gran formato.

El salto que Oviedo lleva años buscando

La reforma de la plaza de toros debe entenderse dentro de una estrategia más amplia. Oviedo acaba de culminar la recuperación del Palacio de los Deportes, convertido ya en una instalación renovada, más eficiente y con mayor capacidad. Pero la ciudad sigue necesitando espacios cubiertos de gran formato para competir en el circuito de grandes eventos.

El Palacio puede llegar, según la configuración, a unos 7.000 u 8.000 espectadores sumando pista y grada. La nueva plaza de toros elevaría el listón hasta los 9.000. Ese salto no es menor. En el mercado de conciertos, eventos deportivos y espectáculos itinerantes, unos cuantos miles de plazas pueden decidir si una gira para en una ciudad o pasa de largo hacia Bilbao, Santander, Valladolid, A Coruña o Gijón.

Oviedo lleva años intentando reforzar su perfil como ciudad de congresos, cultura y deporte. Tiene una marca institucional poderosa, una programación cultural consolidada, una red hotelera razonable y una posición central en Asturias. Pero le ha faltado un gran recinto flexible, cubierto y con suficiente aforo para determinadas citas. La plaza de toros puede cubrir ese hueco.

La operación tiene además un componente simbólico evidente. Después de la rehabilitación del Palacio de los Deportes, el rescate de Buenavista permitiría a Oviedo disponer de dos grandes contenedores complementarios: uno más deportivo y ya plenamente activo, y otro más versátil, patrimonial y urbano, capaz de convertirse en una referencia para eventos de mayor escala.

Un edificio protegido, no una hoja en blanco

La reforma no parte de cero. Y ahí está una de sus mayores dificultades. La plaza de toros de Buenavista no es un solar vacío ni un edificio cualquiera. Está declarada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento. Eso obliga a intervenir con especial cuidado y limita cualquier tentación de resolver el problema por la vía fácil de la demolición.

La historia del edificio explica buena parte de esa protección. La plaza fue impulsada por la Sociedad de Espectáculos de Oviedo, construida según proyecto del arquitecto Juan Miguel de la Guardia e inaugurada en 1889. En 1944 pasó a ser propiedad municipal. En 1957 sufrió una profunda remodelación que definió buena parte de su imagen actual. A lo largo de su vida acumuló reformas, daños, consolidaciones y transformaciones que fueron alterando su volumen original.

La declaración como BIC reconoció su valor como testimonio histórico, artístico y social. No porque sea la plaza más espectacular de España, sino porque representa una tipología arquitectónica escasamente presente en Asturias y porque forma parte de la memoria urbana de Oviedo.

Por eso la intervención será delicada. El proyecto deberá conservar las fachadas históricas, respetar los elementos protegidos y justificar cada demolición interior o cada volumen nuevo. Patrimonio ya ha avalado el anteproyecto, pero con condiciones. Una de las más relevantes tiene que ver con el recrecido superior contemporáneo que se plantea sobre el volumen histórico. Ese nuevo nivel deberá integrarse con escala, ritmo y proporción, sin competir con la fachada protegida ni romper la lectura del conjunto.

Dicho de forma menos administrativa: el edificio puede cambiar, pero no puede disfrazarse de otra cosa. Tiene que seguir siendo reconocible como la plaza de toros de Buenavista.

La corona nueva de un edificio viejo

Uno de los elementos más singulares de la propuesta será precisamente la recuperación parcial de la volumetría original del inmueble. La plaza tuvo en su día mayor altura, pero las sucesivas transformaciones del siglo XX alteraron su perfil. El anteproyecto plantea incorporar un recrecido superior contemporáneo, una especie de nueva corona arquitectónica que permitirá alojar parte del graderío y servir de apoyo a la cubierta.

Esta solución tiene una carga visual importante. No se trata solo de poner un techo. Se trata de cerrar un volumen histórico, hacerlo funcional, protegerlo de la lluvia y, al mismo tiempo, evitar que la intervención parezca un pegote. Ese será uno de los grandes retos del proyecto definitivo: conseguir que lo nuevo se vea nuevo, pero que no humille a lo antiguo.

La arquitectura patrimonial vive precisamente de ese equilibrio. Si se imita demasiado, el resultado puede parecer falso. Si se contrasta demasiado, puede resultar agresivo. Buenavista necesita una intervención con carácter, pero también con educación. No basta con salvar el edificio; hay que devolverle dignidad.

Un aparcamiento subterráneo de dos plantas

La actuación incluye una novedad de enorme impacto funcional: la construcción de dos plantas de aparcamiento subterráneo bajo el recinto, con capacidad para unos 250 vehículos. En una infraestructura destinada a acoger eventos de gran afluencia, la movilidad será uno de los puntos críticos.

El aparcamiento no resolverá por sí solo la llegada de 9.000 espectadores, pero sí permitirá absorber parte de la demanda vinculada a organización, personal técnico, producción, servicios, personas con movilidad reducida, invitados y público. La clave estará en diseñar bien los accesos, las salidas, la conexión con transporte público, los recorridos peatonales y la relación con el barrio.

Porque un recinto multiusos de esta escala no puede pensarse únicamente desde dentro. Un concierto, un partido o una feria no empiezan en la puerta del edificio. Empiezan en las calles cercanas, en el tráfico, en las aceras, en los bares, en las paradas de autobús, en los vecinos que vuelven a casa y en quienes buscan dónde aparcar veinte minutos antes de que empiece el espectáculo, esa modalidad olímpica no reconocida pero muy practicada en cualquier ciudad española.

Buenavista también se transforma

El proyecto no se limita al interior de la plaza. El entorno inmediato también cambiará. Los planos contemplan nuevas zonas verdes, espacios peatonales, áreas de estancia y conexiones con el barrio. La intervención busca eliminar parte de las superficies duras existentes y convertir el perímetro del coso en un espacio más amable, más transitable y mejor integrado en la zona alta de la ciudad.

Este punto es fundamental. Durante años, la plaza ha funcionado como una presencia cerrada, casi defensiva. Un edificio grande, protegido y sin uso puede acabar actuando como un tapón urbano. La reforma pretende convertirlo en lo contrario: un foco de actividad, un lugar de encuentro y una pieza de continuidad urbana.

La integración con Buenavista será decisiva para que el proyecto no se perciba como un simple contenedor de eventos, sino como una verdadera operación de barrio. Si se hace bien, la plaza puede generar vida incluso en los días sin programación: cafeterías, restauración, paseos, espacios de estancia, actividad cultural menor, visitas, encuentros y uso cotidiano.

Ese es uno de los mayores aciertos del planteamiento: evitar que el recinto solo se encienda cuando haya un gran espectáculo. La ciudad no necesita otro edificio que abra cuatro horas y luego vuelva a dormirse. Necesita un espacio vivo.

Camerinos, vestuarios, salas técnicas y zonas VIP

El nuevo recinto incorporará una amplia red de servicios internos. El anteproyecto prevé camerinos, vestuarios para deportistas y árbitros, salas técnicas, dependencias para medios de comunicación, espacios de producción audiovisual, zonas VIP, áreas administrativas, servicios de hostelería y restauración, además de dependencias de apoyo para la organización de eventos.

Estos elementos pueden parecer secundarios, pero no lo son. Son precisamente los que determinan si un recinto puede competir de verdad por grandes producciones. Un concierto de nivel, una competición deportiva profesional o una convención empresarial no necesitan solo una pista y unas gradas. Necesitan carga y descarga, producción, seguridad, accesos diferenciados, camerinos adecuados, salas de prensa, zonas técnicas, control audiovisual, hospitality, restauración, almacenes, evacuación y una logística invisible que, cuando falla, se nota más que el artista desafinando.

La futura plaza de toros quiere entrar en esa liga. Y para eso no basta con tener 9.000 localidades. Hay que tener músculo operativo.

Qué se conserva y qué desaparece

La intervención también actuará sobre las edificaciones auxiliares. Se conservarán elementos históricos como los corrales y la antigua casa de veterinarios, que podrán reutilizarse para funciones de apoyo al complejo. En cambio, se prevé demoler el antiguo matadero y el patio de picadores, considerados elementos sin interés patrimonial relevante dentro de la nueva ordenación.

Esta selección forma parte del equilibrio entre memoria y funcionalidad. No todo lo viejo tiene el mismo valor. En un edificio protegido, conservar no significa congelar cada ladrillo sin criterio. Significa identificar qué elementos explican la historia y la identidad del conjunto, y cuáles impiden su recuperación sin aportar un valor patrimonial suficiente.

En Buenavista, la operación será quirúrgica: mantener la imagen histórica, consolidar lo esencial, retirar lo irrecuperable y construir un interior nuevo capaz de sostener el uso intensivo que se plantea.

Del ruedo abandonado a la economía de los eventos

La plaza de toros cerró su etapa taurina en 2007. Desde entonces, su imagen se fue asociando más al abandono que a la vida pública. La vegetación en el ruedo, los daños estructurales, las humedades, la corrosión de armaduras y las filtraciones se convirtieron en parte del relato de un edificio que parecía condenado a seguir deteriorándose mientras administraciones, vecinos y partidos discutían su futuro.

La nueva licitación cambia el tablero porque convierte una aspiración política en un trámite técnico concreto. Todavía queda mucho camino, pero el paso es relevante. Primero habrá que adjudicar la redacción del proyecto. Después, terminar el documento básico y de ejecución. Luego llegarán las autorizaciones, la licitación de las obras, la adjudicación y, finalmente, el inicio real de los trabajos.

El alcalde, Alfredo Canteli, ha situado ese horizonte en el primer semestre de 2027 si nada se tuerce. La frase tiene una coletilla prudente, y hace bien en tenerla: en una obra de esta naturaleza siempre hay margen para que algo se complique. Patrimonio, presupuestos, precios de construcción, plazos administrativos, alegaciones, elecciones municipales y licitaciones pueden mover el calendario.

Pero, al menos, el proyecto entra en una fase que ya no pertenece solo al terreno de las intenciones.

Un proyecto con lectura política

La rehabilitación de la plaza de toros no llega en el vacío. Forma parte del relato del gobierno local de Alfredo Canteli sobre la transformación de Oviedo mediante grandes actuaciones urbanas: el Palacio de los Deportes, La Vega, El Cristo, los equipamientos culturales y deportivos, los espacios de eventos y la candidatura o aspiración de la ciudad a reforzar su posición cultural.

También llega en un momento políticamente sensible. Los plazos se acercan al calendario electoral de 2027. Eso convierte cada avance en una pieza de balance de gestión y cada retraso en munición para la oposición. La plaza de toros lleva años siendo una promesa recurrente, y precisamente por eso la ciudadanía mirará este nuevo paso con interés, pero también con cautela.

El proyecto tiene defensores, críticos y observadores escépticos. Unos lo ven como una gran oportunidad para recuperar patrimonio y dotar a la ciudad de un recinto imprescindible. Otros temen un nuevo anuncio ambicioso que tarde años en materializarse. También existe debate sobre el uso taurino, aunque el planteamiento municipal actual orienta el futuro del coso hacia un recinto multiusos sin recuperación de corridas.

La dimensión taurina, inevitablemente, estará presente en el debate. Pero el centro de la operación ya no está ahí. El centro está en qué puede hacer Oviedo con un edificio histórico de 9.000 espectadores en una zona estratégica de la ciudad.

El espejo del Palacio de los Deportes

La comparación con el Palacio de los Deportes es inevitable. Su rehabilitación integral fue una obra compleja, cara y simbólica. El resultado ha devuelto a Oviedo una instalación renovada, energéticamente más eficiente, con gradas retráctiles, pista desmontable y mayor capacidad para eventos deportivos y culturales.

La plaza de toros puede convertirse en el segundo gran golpe de efecto de esa estrategia. Pero con una diferencia: Buenavista tiene una carga patrimonial, histórica y emocional distinta. No es solo un recinto deportivo. Es un edificio con memoria, con una arquitectura reconocible y con una historia conflictiva.

Si el Palacio de los Deportes era la recuperación de una joya moderna, la plaza de toros será la reconversión de una ruina histórica. Son operaciones distintas, pero complementarias. Juntas pueden cambiar la capacidad de Oviedo para atraer actividad durante todo el año.

Qué podría acoger la nueva plaza

El abanico de usos es amplio. La plaza podría acoger grandes conciertos cubiertos, competiciones de baloncesto, tenis, fútbol sala, artes marciales, gimnasia, eventos de e-sports, ferias comerciales, congresos, convenciones empresariales, galas, espectáculos familiares, festivales urbanos, actividades de San Mateo y eventos institucionales.

La cubierta permanente será decisiva. Asturias necesita recintos donde la programación no dependa del cielo. La lluvia forma parte del encanto del norte cuando uno está tomando café mirando por la ventana. Pero para un promotor que tiene que montar sonido, luces, escenario, entradas, seguridad y producción, la lluvia no es poesía: es riesgo económico.

Un recinto cubierto de 9.000 personas puede cambiar la conversación. Oviedo podría aspirar a citas que hoy no tienen encaje cómodo o que se van a otras ciudades con mejores infraestructuras. El reto será llenar la agenda de forma realista. Construir un recinto es una cosa. Programarlo bien durante años es otra bastante más difícil.

La gran pregunta: ¿habrá suficiente actividad?

Este es el punto que conviene analizar sin entusiasmo de folleto. Un gran recinto multiusos solo tiene sentido si hay programación suficiente, gestión profesional y coordinación con el resto de equipamientos. Oviedo no puede permitirse levantar un edificio espectacular para que se use de vez en cuando y permanezca vacío la mayor parte del calendario.

La viabilidad dependerá de varios factores: el modelo de gestión, la capacidad para atraer promotores, la coordinación con el Palacio de los Deportes, la política de precios, los servicios técnicos, la facilidad de montaje, la acústica, la movilidad, la oferta hotelera, la disponibilidad de fechas y la integración con grandes eventos de ciudad.

También habrá que evitar la competencia absurda entre recintos municipales. La plaza de toros y el Palacio de los Deportes deben ser complementarios, no enemigos. Uno puede especializarse más en determinadas configuraciones deportivas y conciertos de mediano-gran formato; el otro puede asumir eventos de mayor aforo, ferias, congresos y espectáculos que requieran otra disposición.

La clave será diseñar una estrategia conjunta de ciudad. Si cada recinto va por libre, mal negocio. Si Oviedo construye una red coherente de espacios, la operación puede ser transformadora.

Un símbolo para la zona alta

Buenavista, El Cristo y el entorno del antiguo HUCA están llamados a vivir una profunda transformación en los próximos años. La plaza de toros se sitúa en una posición urbana especialmente interesante, cerca de áreas residenciales, equipamientos, espacios en proceso de redefinición y conexiones importantes de la ciudad.

La recuperación del coso puede actuar como catalizador. Un gran recinto de eventos genera movimiento: público, hostelería, transporte, empleo temporal, proveedores, visitantes y actividad económica. Pero también genera molestias si no se gestiona bien: ruido, tráfico, aparcamiento, concentración de personas y tensión vecinal.

Por eso el proyecto deberá ser especialmente cuidadoso con el entorno. Las nuevas zonas verdes, recorridos peatonales y espacios de estancia no son un adorno. Son parte de la aceptación social de la operación. El edificio debe abrirse al barrio, no caer sobre él como una nave nodriza.

La memoria de un edificio incómodo

La plaza de toros de Buenavista es un edificio patrimonialmente valioso, pero socialmente complejo. Para algunos representa una parte de la historia festiva y taurina de Oviedo. Para otros, un símbolo de una práctica que ya no encaja con la sensibilidad contemporánea. Para muchos vecinos, simplemente ha sido durante años una ruina cerrada que ocupaba demasiado espacio para ofrecer tan poco.

Esa mezcla de memorias hace que la rehabilitación tenga una lectura especial. No se trata de borrar el pasado, sino de resignificarlo. La ciudad no tiene por qué elegir entre abandono y nostalgia taurina. Puede optar por una tercera vía: conservar el edificio, reconocer su historia y darle un uso acorde con las necesidades actuales.

Ese es el valor más interesante del proyecto. La plaza no será demolida ni quedará congelada como una reliquia. Se convertirá en otra cosa. Y esa otra cosa puede ser mucho más útil para la Oviedo del siglo XXI.

Los plazos que vienen

El calendario inmediato es claro. Las empresas interesadas tienen hasta el 1 de julio para presentar sus ofertas a la licitación del proyecto. Una vez adjudicado el contrato, el equipo redactor dispondrá de cuatro meses para elaborar el proyecto básico y de ejecución.

A partir de ahí comenzará la fase más compleja: autorizaciones, supervisión técnica, encaje patrimonial, tramitación administrativa y licitación de las obras. Si los tiempos políticos y técnicos acompañan, el Ayuntamiento aspira a iniciar los trabajos en el primer semestre de 2027.

No es una obra menor. Habrá que intervenir sobre una estructura deteriorada, mantener elementos protegidos, excavar aparcamientos, levantar una cubierta, reorganizar el interior, crear nuevos servicios, urbanizar el entorno y garantizar que el conjunto cumpla con las exigencias de seguridad, accesibilidad, evacuación, eficiencia y confort de un recinto contemporáneo.

Quien espere una obra sencilla se equivoca. Esto no es pintar una fachada y poner cuatro focos. Es cirugía mayor.

Las cifras clave del proyecto

  • 400.000 euros: presupuesto aproximado de la licitación para redactar el proyecto básico y de ejecución.
  • 4 meses: plazo previsto para elaborar el proyecto una vez adjudicado.
  • 22,48 millones de euros: presupuesto de ejecución material recogido en el anteproyecto.
  • 9.000 espectadores: aforo máximo previsto del futuro recinto.
  • 5.000 personas de pie: capacidad estimada de la pista central.
  • 1.885 localidades: graderío inferior.
  • 3.266 plazas: graderío superior.
  • 250 vehículos: capacidad aproximada del aparcamiento subterráneo de dos plantas.
  • 1889: año de inauguración de la plaza.
  • 1944: año en que pasó a propiedad municipal.
  • 2006: declaración como Bien de Interés Cultural.
  • 2007: último festejo taurino.
  • 2008: clausura por ruina y mal estado estructural.

Oviedo se juega algo más que una obra

La recuperación de la plaza de toros de Buenavista puede convertirse en una de las grandes transformaciones urbanas de Oviedo en esta década. No solo porque rescata un edificio histórico en ruina. No solo porque añade un recinto cubierto de 9.000 espectadores. No solo porque mejora el entorno de Buenavista. Sino porque permite a la ciudad hacerse una pregunta de fondo: qué quiere ser en los próximos años.

Oviedo puede conformarse con mirar cómo otros territorios captan grandes eventos, giras, congresos y competiciones. O puede dotarse de los espacios necesarios para competir. La plaza de toros, bien rehabilitada y bien gestionada, puede ser una herramienta poderosa para ese salto.

Pero el éxito no estará únicamente en inaugurarla. Estará en llenarla de vida. En programarla con inteligencia. En integrarla con el barrio. En respetar su memoria sin quedar prisioneros de ella. En lograr que el viejo coso deje de ser una ruina fotografiada desde fuera y vuelva a ser un lugar donde pasen cosas.

Durante años, Buenavista ha tenido un coloso dormido en mitad de la ciudad. Ahora Oviedo empieza a decidir cómo despertarlo.

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