El Principado refuerza su cooperación con Cuba a través de un convenio con la Universidad de Oviedo dotado con 40.000 euros, del que 10.000 se destinan a proyectos en la capital cubana
Ovidio Zapico expresa la solidaridad del Gobierno asturiano con el pueblo cubano, denuncia el “bloqueo criminal” de Estados Unidos y defiende la cooperación internacional como una herramienta útil frente a las dificultades que atraviesa la isla
Asturias y La Habana han dado hoy un nuevo paso para estrechar su colaboración institucional en materia de desarrollo sostenible, planificación territorial, Agenda 2030 y cooperación internacional. El consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, ha recibido en Oviedo a una delegación de la capital cubana y ha reafirmado el compromiso del Principado con los proyectos que buscan mejorar la vida cotidiana de la población cubana, especialmente en un ámbito tan sensible como el acceso a la energía.
El encuentro ha tenido una clara dimensión política, pero también un contenido práctico: el Gobierno asturiano mantiene una línea de trabajo con La Habana a través de la Dirección General de Agenda 2030 y de la Universidad de Oviedo, canalizada mediante un convenio dotado con 40.000 euros. Dentro de ese marco, 10.000 euros se destinan específicamente a programas de desarrollo sostenible en la capital cubana, con especial atención a nuevas energías y energías renovables.
Zapico ha querido situar la reunión en el contexto de las dificultades que atraviesa Cuba y ha trasladado la solidaridad del Ejecutivo asturiano con el pueblo cubano. El consejero ha denunciado la situación generada por el bloqueo de Estados Unidos, al que se ha referido como un “bloqueo criminal”, y ha asegurado que sus efectos se han intensificado en los últimos años.
“Quiero trasladar desde aquí nuestra solidaridad con el pueblo cubano, nuestra solidaridad con su Gobierno y con los proyectos que está llevando a cabo”, ha manifestado el consejero durante el encuentro.
Energía, territorio y cooperación útil
El Gobierno asturiano quiere que la colaboración con La Habana no se quede en una declaración simbólica. La línea de trabajo impulsada desde la Dirección General de Agenda 2030 busca apoyar iniciativas concretas vinculadas al desarrollo territorial sostenible, la innovación pública, la planificación estratégica y la mejora de servicios básicos.
Zapico ha subrayado especialmente la importancia de los proyectos relacionados con la energía, uno de los grandes desafíos de la isla. Según ha explicado, Asturias participa en esta cooperación “a través de la Universidad de Oviedo” con programas de desarrollo sostenible “sobre todo ligados a las nuevas energías y a las energías renovables”.
El objetivo, ha señalado, es aportar “un granito de arena” para que “algo tan esencial para la vida como es el suministro energético pueda ser también una realidad” en Cuba. La frase resume el enfoque de la reunión: cooperación modesta en términos económicos, pero orientada a necesidades reales y con vocación de continuidad.
Una delegación cubana en Asturias hasta el 8 de junio
La visita institucional de la delegación de La Habana se desarrolla en Asturias entre los días 3 y 8 de junio. En la reunión han participado el director provincial de Desarrollo Territorial de La Habana, Anselmo Breto, y el director del Jardín Botánico Nacional de Cuba, Carlos Manuel Pérez.
Por parte del Principado también han asistido la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto; el director general de Agenda 2030, Juan Ponte; el director de Coopco 2030, Antonio Zurita; e Irene Díaz, en representación de la Universidad de Oviedo.
La presencia del Jardín Botánico Nacional de Cuba añade además una dimensión ambiental y científica a la colaboración, en un momento en el que la sostenibilidad, la biodiversidad, la gestión territorial y la adaptación a los desafíos climáticos forman parte de las grandes preocupaciones de las administraciones públicas.
Una carta de intención para ordenar la cooperación futura
Uno de los resultados más relevantes de la visita ha sido la firma de una Carta de Intención para el Fortalecimiento de la Cooperación en Materia de Desarrollo Territorial Sostenible y Agenda 2030, suscrita por Anselmo Breto y Juan Ponte.
El documento pretende sentar las bases de una relación más estable entre ambas administraciones. Entre sus objetivos figuran el intercambio de experiencias, la transferencia de buenas prácticas y la colaboración en áreas como la planificación estratégica territorial, el desarrollo local sostenible, la gobernanza multinivel, la innovación pública y el fortalecimiento institucional.
La carta también abre la puerta a futuras misiones técnicas, acciones formativas e intercambios de metodologías entre Asturias y La Habana. Es decir, no se trata únicamente de una visita protocolaria, sino de un intento de ordenar una cooperación con continuidad, con proyectos identificables y con participación académica e institucional.
Asturias mira a Cuba desde la Agenda 2030
La reunión celebrada hoy encaja en la estrategia del Principado de utilizar la Agenda 2030 como marco de colaboración internacional, especialmente en proyectos vinculados al desarrollo sostenible, la justicia social y la mejora de las capacidades institucionales.
En este caso, la cooperación con La Habana combina varios planos: el político, con la expresión de solidaridad hacia Cuba; el académico, a través de la Universidad de Oviedo; y el técnico, mediante iniciativas ligadas al desarrollo territorial y a las energías renovables.
Zapico ha defendido que Asturias mantenga ese vínculo con la capital cubana y ha reivindicado la cooperación como una forma concreta de acompañamiento. La aportación económica no es elevada, pero el Principado la presenta como una colaboración útil, orientada a proyectos reales y capaz de generar intercambio de conocimiento entre territorios que, pese a su distancia geográfica, comparten desafíos vinculados a la sostenibilidad, la energía y la gestión del territorio.
Con esta visita, Asturias y La Habana refuerzan una relación que aspira a ir más allá del gesto institucional. El reto, a partir de ahora, será convertir esa carta de intención en proyectos medibles, útiles y sostenidos en el tiempo.
