Asturias refuerza la atención a personas con discapacidad y dependencia con 108 nuevas plazas residenciales

Asturias refuerza la atención a personas con discapacidad y dependencia con 108 nuevas plazas residenciales

Derechos Sociales licita por más de siete millones de euros un contrato para garantizar alojamiento, cuidados especializados y apoyo integral a personas que no pueden permanecer en su entorno habitual

Asturias dará un nuevo paso para reforzar la atención a personas con discapacidad y dependencia que necesitan algo más que una ayuda puntual: necesitan un lugar donde vivir, ser atendidas, cuidadas y acompañadas con seguridad. La Consejería de Derechos Sociales y Bienestar ha sacado a licitación, por un importe de 7.005.345 euros, un contrato para concertar 108 plazas residenciales destinadas a personas cuya situación personal, familiar o sociosanitaria les impide seguir viviendo en su entorno habitual.

Detrás de esta cifra hay una realidad muy concreta: personas que requieren apoyos constantes, familias agotadas, cuidadores que necesitan descanso y situaciones en las que permanecer en casa deja de ser posible, por mucho cariño que haya. El objetivo del contrato es garantizar alojamiento residencial y atención integral, tanto en estancias permanentes como temporales, con recursos adaptados a las necesidades de cada persona.

La inversión se distribuirá en tres anualidades: 1,76 millones de euros este año, 3,49 millones en 2027 y 1,74 millones en 2028. Las entidades interesadas en optar al contrato podrán presentar sus ofertas hasta el próximo 15 de junio.

Plazas repartidas entre el área central y las cuencas

Las 108 plazas se distribuirán en tres áreas territoriales del Principado. La mayor parte, 75 plazas, se ubicarán en el área IV, correspondiente al centro de Asturias. Otras 8 plazas se reservarán para el área VII, en la cuenca del Caudal, y 25 para el área VIII, en la cuenca del Nalón.

Este reparto busca reforzar la red pública de atención en distintas zonas del territorio y evitar que la respuesta residencial se concentre únicamente en los grandes núcleos. Para muchas familias, la ubicación de una plaza no es un detalle menor: puede marcar la diferencia entre poder visitar con frecuencia a un familiar o tener que asumir desplazamientos difíciles, costosos o directamente imposibles.

La medida pretende ofrecer una respuesta más homogénea y equilibrada a personas con discapacidad y dependencia que necesitan recursos residenciales especializados. No se trata solo de ampliar números en una estadística, sino de abrir puertas reales para quienes se encuentran en situaciones de alta vulnerabilidad.

Mucho más que una cama

El contrato no se limita a ofrecer alojamiento. Las plazas incluirán atención integral y personalizada, con prestaciones adaptadas a cada caso. Eso implica estancia, cuidado personal, intervención social, atención sanitaria y apoyo rehabilitador, entre otros servicios.

La idea central es que cada persona reciba los apoyos que necesita según su grado de discapacidad, su nivel de dependencia, su situación familiar y su estado de salud. En estos recursos, el cuidado no puede ser genérico ni funcionar con piloto automático. Cada usuario tiene una historia, unas capacidades, unas limitaciones y una forma concreta de necesitar ayuda.

Por eso el servicio contempla una atención global, no solo asistencial. La residencia debe ser un espacio seguro, pero también un lugar en el que se mantenga la dignidad, se favorezca la autonomía posible y se evite el aislamiento.

Estancias permanentes y también temporales

Uno de los aspectos más importantes del contrato es que las plazas podrán utilizarse tanto para estancias permanentes como temporales. Esta flexibilidad es esencial para dar respuesta a situaciones muy distintas.

Las plazas permanentes estarán dirigidas a personas que ya no pueden vivir en su domicilio habitual y necesitan una atención residencial estable. Pero también habrá plazas temporales para casos de convalecencia, urgencia sociosanitaria o descanso de cuidadores.

Esta última cuestión es especialmente relevante. Muchas familias sostienen durante años el cuidado de personas dependientes con un esfuerzo silencioso, diario y enorme. A veces el cuidador principal enferma, se agota o necesita unos días para recuperarse. En esos momentos, disponer de una plaza temporal puede evitar que una situación complicada acabe en crisis.

También pueden ser necesarias estas estancias cuando una persona sale de un ingreso hospitalario y aún no está en condiciones de volver a casa con seguridad, o cuando aparece una emergencia familiar que hace imposible mantener los cuidados habituales.

Una red que debe llegar antes del límite

La licitación llega en un contexto en el que la atención a la dependencia es uno de los grandes retos sociales de Asturias. El envejecimiento de la población, la dispersión territorial, la falta de apoyos familiares en algunos hogares y la complejidad de muchas situaciones de discapacidad obligan a reforzar recursos especializados.

En muchos casos, la decisión de solicitar una plaza residencial no llega de golpe. Llega después de meses o años de esfuerzo en casa, de adaptaciones, de renuncias laborales, de noches sin dormir y de una pregunta que muchas familias intentan retrasar todo lo posible: ¿y ahora qué hacemos?

Por eso estas plazas tienen un valor que va más allá del presupuesto. Son una herramienta para proteger a las personas que necesitan cuidados intensos, pero también para aliviar a los entornos familiares que sostienen buena parte del sistema de atención.

Siete millones para garantizar cuidados continuados

El contrato, valorado en algo más de siete millones de euros, permitirá consolidar una red de recursos residenciales adaptados durante los próximos ejercicios. La distribución presupuestaria prevista contempla 1,76 millones en 2026, 3,49 millones en 2027 y 1,74 millones en 2028.

La Consejería de Derechos Sociales y Bienestar busca así garantizar continuidad en la atención y estabilidad en la prestación del servicio. En materia de dependencia, la continuidad es clave: las personas usuarias necesitan referentes, rutinas, equipos profesionales y entornos estables. No se puede improvisar cuando hablamos de cuidados esenciales.

Las entidades interesadas pueden consultar la información del procedimiento de licitación y presentar sus ofertas hasta el 15 de junio a través del enlace habilitado por la administración: https://goo.su/88YCXAb

Una noticia que afecta a la vida real

Puede parecer una licitación más, otro contrato público perdido entre cifras, áreas sanitarias y plazos administrativos. Pero no lo es. Esta noticia habla de personas que necesitan apoyo para levantarse, asearse, comer, rehabilitarse, relacionarse, vivir con seguridad o simplemente no quedarse solas. Habla de familias que cuidan hasta donde pueden y de una administración que debe estar ahí cuando la casa ya no basta.

Las 108 plazas residenciales no resolverán por sí solas todos los problemas de la dependencia en Asturias, pero sí suponen un refuerzo importante para una red que necesita crecer, adaptarse y llegar a tiempo.

Porque en dependencia, llegar tarde casi nunca sale gratis. Lo pagan las personas vulnerables, lo pagan sus familias y lo paga una sociedad que no puede mirar hacia otro lado cuando alguien necesita cuidados para vivir con dignidad.

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