Mejorando la percepción auditiva

Mejorando la percepción auditiva

JPA/DICYT El equipo de Enrique López Poveda, investigador del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl) lleva muchos años trabajando en el campo de la audición con el objetivo de estudiar los mecanismos básicos de su funcionamiento para conseguir aplicaciones prácticas como la mejora de los audífonos. En la mañana de hoy, el científico ha impartido un seminario para explicar todos los campos de investigación en los que se mueve su laboratorio para atraer la atención de jóvenes estudiantes que podrían decantarse por esta línea de investigación. En la actualidad, el proyecto más ambicioso es una investigación en colaboración con una empresa de Estados Unidos. 

 

"Llevamos mucho tiempo investigando de qué manera podemos diferenciar el daño auditivo en diferentes estructuras del oído. Ahora, las personas a las que se les diagnostica hipoacusia neurosensorial se meten todas dentro del mismo cajón, cuando en realidad se trata de una pérdida auditiva muy general y creemos que se puede subclasificar", ha declarado Enrique López Poveda a DiCYT, explicando una de sus líneas de investigación. Si la investigación logra dividir en grupos diferenciados a estas personas con problemas auditivos, se podría optimizar la eficacia de los audífonos para tratar la hipoacusia. Es decir, "personas que clínicamente tienen hipoacusia neurosensorial se beneficiarán mejor o peor de los audífonos dependiendo de qué estructura esté afectada en el oído", asegura.

 

En relación con esta línea de investigación, el laboratorio está centrado en la actualidad en un gran proyecto con la empresa estadounidense Starkey, una de las más importantes del mundo en el campo de los audífonos. La investigación, que se desarrollará con un total de 100 pacientes, pretende "predecir la eficacia de un audífono", una vez estudiadas las características auditivas del paciente, y para eso, "tenemos que averiguar qué técnicas diagnósticas son las mejores para predecir esa eficacia", señala.

 

Se trata de hacerle "una batería completa de pruebas a estos pacientes, vamos a adaptarles audífonos experimentales y comerciales y vamos a ver cuál es el grado de satisfacción que obtienen. Habrá pacientes que no se sientan satisfechos con el audífono, mientras que otros sí lo estarán, así que veremos qué tienen en común los pacientes satisfechos y los que no lo están", apunta. La idea se basa en que la única diferencia está en la audición del paciente porque el audífono es el mismo para todos y la forma de adaptarlo también.

 

Otro proyecto en el que trabaja López Poveda es el desarrollo de procesadores de voz inspirados en el funcionamiento del oído humano para implantes cocleares. "Los procesadores de voz actuales funcionan como a un ingeniero le gustaría que funcionase al oído, son ingenieros electrónicos los que los diseñan, pero por limitaciones técnicas y por desconocimiento no incorporan aspectos fundamentales del funcionamiento natural del oído", comenta.

 

En colaboración también con un grupo norteamericano, "hemos venido desarrollando procesadores diferentes que reproducen con más fiabilidad el funcionamiento del oído natural y hemos demostrado que son más eficaces en entornos ruidosos, porque las personas están más satisfechas y entienden mejor".

 

Investigación traslacional

 

Además, el experto ha hablado de por qué es importante hacer investigación auditiva en humanos, que además de investigación básica, debe ser investigación traslacional, ya que "tenemos que tener en mente por qué y para qué la hacemos", asegura. "La deficiencia auditiva implica dificultad para comunicarnos, pero también otros problemas: da lugar a depresiones, el individuo se aísla socialmente, se siente excluido y puede sufrir deterioro cognitivo que podría prevenirse si se trata este problema a tiempo", apunta, añadiendo otros problemas, como las alteraciones de los ritmos de sueño.
 

 

López Poveda ha hecho referencia a la escritora estadounidense Helen Keller, que era sordociega. "Ella decía que la sordera era más importante que la ceguera, porque la segunda nos aísla de los objetos, pero la primera nos aísla de las personas", comenta.
 

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