El crucero del virus llega a Gijón: turistas bajo vigilancia sanitaria y 17 pasajeros aislados por un brote que ya inquieta a media Europa

El crucero del virus llega a Gijón: turistas bajo vigilancia sanitaria y 17 pasajeros aislados por un brote que ya inquieta a media Europa

El ‘Ambition’, con más de 1.700 personas a bordo, atraca en El Musel tras varios días marcado por el norovirus, confinamientos parciales y controles sanitarios en Francia y España

La imagen era tan extraña como inquietante: un gigantesco crucero blanco entrando lentamente esta mañana bajo la lluvia en el puerto de Gijón mientras decenas de pasajeros observaban desde cubierta después de varios días de tensión, aislamiento sanitario y titulares internacionales sobre un brote de gastroenteritis que ha convertido al buque Ambition en uno de los barcos más vigilados de Europa.

Finalmente, Sanidad Exterior permitió el desembarco de la práctica totalidad de los viajeros tras inspeccionar la situación sanitaria del barco en El Musel. Solo 17 personas continúan aisladas a bordo por presentar síntomas activos compatibles con norovirus, una cifra inferior a la registrada en días anteriores, cuando se llegaron a contabilizar cerca de medio centenar de afectados entre pasajeros y tripulación.

El Ambition, operado por la compañía británica Ambassador Cruise Line, llegó a Gijón después de una travesía especialmente complicada que comenzó a generar alarma durante su escala en Burdeos, donde las autoridades francesas limitaron temporalmente los movimientos de pasajeros tras detectarse numerosos casos de vómitos y diarreas agudas. La situación acabó provocando confinamientos parciales y un enorme despliegue sanitario que disparó la atención mediática internacional.

A bordo viajan aproximadamente 1.750 personas entre pasajeros y tripulantes, en su mayoría británicos e irlandeses, muchos de ellos ya agotados psicológicamente tras varios días viendo cómo sus vacaciones se transformaban en una experiencia marcada por controles médicos, restricciones y miedo al contagio. Algunos pasajeros reconocieron en escalas anteriores sentirse “señalados” por la repercusión mediática del brote.

La escena esta mañana en Gijón fue muy distinta a la de un crucero turístico convencional. Nada más atracar el barco, equipos de Sanidad Exterior subieron a bordo para revisar la evolución de los casos activos, comprobar protocolos de limpieza y verificar las condiciones higiénico-sanitarias antes de autorizar la salida de pasajeros. Las autoridades insistieron en transmitir un mensaje de tranquilidad y recalcaron que la situación “está monitorizada” y bajo control.

Mientras tanto, en el exterior, excursiones organizadas, autobuses turísticos y guías aguardaban bajo el cielo gris gijonés a unos viajeros que probablemente recordarán Asturias no por el sol ni por las fotografías de postal, sino por haber sido una de las escalas más delicadas de un viaje convertido casi en un episodio epidemiológico flotante.

Qué está ocurriendo realmente en el ‘Ambition’

El virus detectado es un norovirus, una infección extremadamente contagiosa que suele provocar vómitos, diarrea intensa, dolor abdominal y malestar general. Aunque normalmente desaparece en pocos días y rara vez reviste gravedad en personas sanas, su capacidad de propagación en espacios cerrados y con alta concentración de personas convierte a los cruceros en escenarios especialmente sensibles.

Y precisamente eso es lo que preocupa a las autoridades sanitarias europeas: la facilidad con la que este tipo de brotes puede extenderse entre pasajeros que comparten bufés, camarotes, ascensores, piscinas y zonas comunes durante jornadas enteras.

La propia Ambassador Cruise Line reconoció que el contagio se produjo “de persona a persona o a través del entorno”, lo que obligó a intensificar las tareas de desinfección y limpieza profunda del barco.

La compañía también tuvo que modificar parte del itinerario previsto, cancelando algunas escalas y prolongando otras para intentar controlar la situación sanitaria y facilitar la recuperación de los afectados.

El fantasma reciente de otros cruceros enfermos

La llegada del Ambition se produce además en un momento especialmente sensible para el turismo de cruceros en Europa. Hace apenas unos días, otro barco, el MV Hondius, protagonizó un episodio muchísimo más grave relacionado con un brote de hantavirus que dejó varios fallecidos y obligó a activar protocolos internacionales de emergencia.

Ese precedente ha multiplicado la vigilancia sanitaria sobre cualquier incidente médico relacionado con cruceros y explica por qué el caso del Ambition ha recibido una atención tan intensa por parte de autoridades portuarias y sanitarias en Francia y España.

Varios pasajeros del Ambition llegaron incluso a comentar en anteriores escalas que, probablemente, el eco mediático del brote había sido mayor precisamente por la sensibilidad creada tras el caso del Hondius.

Una ciudad observando al barco

En Gijón, el operativo se preparó desde ayer con una reunión de coordinación entre Delegación del Gobierno, Autoridad Portuaria, Ayuntamiento, Principado, Capitanía Marítima y fuerzas de seguridad.

Porque aunque el riesgo para la población general es considerado bajo, nadie quería improvisaciones ante un barco que llegaba precedido por titulares sobre pasajeros confinados y contagios gastrointestinales.

Finalmente, el desembarco se desarrolló con relativa normalidad. Los turistas comenzaron a bajar poco después de recibir luz verde sanitaria, muchos de ellos rumbo al centro de Gijón o a excursiones organizadas por Asturias.

El Ambition permanecerá unas once horas en El Musel antes de partir esta tarde hacia Bilbao. Pero su escala gijonesa deja ya una de las imágenes más singulares del año en el puerto asturiano: un crucero turístico convertido, durante unos días, en símbolo flotante de cómo incluso unas vacaciones de lujo pueden quedar completamente alteradas por un virus microscópico.

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