Dormir en un palacio desde 62 euros: la escapada a Avilés que convierte una noche de hotel en parte del viaje

Dormir en un palacio desde 62 euros: la escapada a Avilés que convierte una noche de hotel en parte del viaje
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En pleno corazón histórico de Avilés, frente al Ayuntamiento y junto a uno de los parques más bonitos de la ciudad, un palacio del siglo XVII esconde hoy un hotel de cinco estrellas. El Palacio de Avilés propone una de esas escapadas en las que el alojamiento deja de ser simplemente el lugar donde dormir para convertirse en uno de los grandes motivos del viaje.

Hay hoteles que sirven para dejar la maleta.

Y después están los hoteles en los que apetece llegar temprano.

Palacio de Avilés, Affiliated by Meliá pertenece claramente al segundo grupo.

Porque pocas veces se presenta la oportunidad de dormir en un auténtico palacio del siglo XVII, en medio de uno de los cascos históricos más atractivos del norte de España y, además, hacerlo desde 62 euros por persona y noche.

La propuesta resulta especialmente tentadora para una escapada de otoño: salir por la mañana a recorrer Avilés, regresar caminando al hotel, descansar entre muros cargados de historia y terminar la jornada tomando algo tranquilamente en una terraza ajardinada en pleno centro de la ciudad.

Consultar disponibilidad y reservar el Palacio de Avilés desde 62 € por persona y noche

Un cinco estrellas que empieza por el edificio

Antes incluso de entrar en la habitación ya se entiende por qué este alojamiento es diferente.

El hotel ocupa un edificio histórico situado en la Plaza de España, el auténtico corazón de Avilés, frente al Ayuntamiento y junto al parque de Ferrera.

La piedra, las galerías, los grandes ventanales y los espacios interiores conservan ese aire señorial que recuerda constantemente que aquí hubo vida mucho antes de que existieran tarjetas magnéticas, minibares y wifi.

La rehabilitación ha permitido mantener ese carácter histórico e incorporar las comodidades propias de un hotel de cinco estrellas.

Y ahí está buena parte de su encanto: no intenta parecer un palacio.

Lo es.

El resultado mezcla habitaciones contemporáneas con salones, rincones y espacios comunes en los que todavía pesa la historia del edificio.

La ubicación, además, es difícil de mejorar. Sales por la puerta y estás directamente en el casco histórico, sin necesidad de coche, taxis ni grandes desplazamientos. La valoración de los viajeros lo refleja: la ubicación obtiene puntuaciones extraordinariamente altas y el hotel mantiene una valoración global de alrededor de 4,5 sobre 5 entre miles de opiniones. 

Despertarse viendo el jardín o el casco histórico

Una de las mejores elecciones puede ser precisamente reservar una habitación con vistas.

El hotel dispone de estancias orientadas hacia el jardín y hacia el centro histórico, algunas con grandes ventanales desde los que Avilés entra prácticamente en la habitación.

La decoración juega con un estilo clásico sin renunciar a las comodidades actuales. Hay habitaciones superiores, suites y junior suites, y algunas estancias cuentan con cafetera, amplios baños y vistas al antiguo jardín del palacio. 

Pero quizá uno de los mejores momentos llegue al despertar.

Porque el desayuno aparece reiteradamente entre los aspectos mejor valorados por quienes se han alojado recientemente en el hotel. Hay viajeros que lo sitúan directamente entre los grandes recuerdos de su estancia. 

Y desayunar tranquilamente dentro de un palacio antes de empezar a recorrer Avilés tiene bastante más encanto que bajar corriendo a por un café y un cruasán. Eso también cuenta cuando uno se escapa dos días.

El pequeño lujo de tener un jardín escondido en pleno centro

El Palacio de Avilés guarda además una sorpresa especialmente agradable: su terraza con jardín.

Meliá la define como un pequeño oasis urbano, y la descripción encaja perfectamente con la filosofía del hotel.

Después de recorrer el centro histórico puede convertirse en ese lugar donde sentarse sin ninguna prisa, tomar algo, leer o simplemente disfrutar de un rato de tranquilidad antes de volver a salir.

El hotel cuenta también con Gastro Bar, con tapas, hamburguesas gourmet y una selección de bebidas nacionales e internacionales, además de restaurante y servicio de desayuno. Para quienes no perdonan el entrenamiento ni siquiera de vacaciones, también dispone de gimnasio. 

Y puedes verlo antes de decidirte:

 

Y luego está Avilés…

Elegir este hotel tiene otra ventaja evidente: el viaje empieza literalmente al cruzar la puerta.

Avilés posee uno de esos centros históricos que se disfrutan sin mapa.

Calles porticadas, soportales, plazas, fachadas de colores, palacios y terrazas permiten pasar horas simplemente caminando.

Desde el hotel se puede comenzar a descubrir la ciudad prácticamente sin organizar nada: salir a la Plaza de España y dejarse llevar.

Y después aparece el otro Avilés.

El contemporáneo.

El que cambió su imagen alrededor de la ría y del Centro Niemeyer y consiguió que arquitectura histórica y vanguardia terminaran conviviendo en una ciudad que todavía sorprende a muchos visitantes que llegan esperando encontrar únicamente su pasado industrial.

A eso hay que añadir la gastronomía asturiana, las sidrerías, los restaurantes y una costa que queda a pocos minutos en coche.

De repente, dormir en Avilés deja de ser simplemente una noche de hotel y empieza a parecerse mucho más a una escapada completa.

Dos noches para desaparecer un poco del mundo

Hay algo especialmente atractivo en una escapada corta.

No hace falta organizar una semana de vacaciones.

No hace falta coger un avión.

Ni siquiera hace falta llenar una maleta.

Dos noches pueden bastar para cambiar completamente de escenario.

Llegar a Avilés, instalarse en un palacio, pasear por el casco histórico, sentarse a cenar sin mirar el reloj, dormir en una habitación con vistas al jardín y despertarse sabiendo que todavía queda todo un día por delante.

Y cuando además hablamos de un hotel de cinco estrellas desde 62 euros por persona y noche, la ecuación empieza a resultar especialmente difícil de ignorar.

Consultar aquí las fechas y completar la reserva del Palacio de Avilés

Porque hay escapadas en las que uno busca simplemente una cama.

Y otras en las que merece la pena viajar precisamente para dormir donde vas a dormir.

El Palacio de Avilés pertenece, sin ninguna duda, a las segundas.

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