La organización alerta de las dificultades que atraviesa el sector ganadero durante el verano y reclama medidas que permitan garantizar los recursos necesarios para mantener la actividad
Oviedo, 17 de agosto de 2026. La falta de agua en diferentes zonas de los montes asturianos se ha convertido en una preocupación creciente para el sector ganadero. Asturias Ganadera ha reclamado este lunes soluciones ante una situación que afecta directamente a los profesionales que mantienen sus explotaciones en el medio rural y que durante los meses de verano dependen en buena medida de los recursos naturales disponibles en los pastos y montes.
La disponibilidad de agua constituye uno de los elementos fundamentales para la actividad ganadera. Los animales necesitan disponer de agua suficiente durante todo el año, pero las necesidades aumentan especialmente durante los periodos de temperaturas elevadas. La situación puede complicarse cuando las fuentes, abrevaderos y otros puntos de agua presentan una reducción considerable de sus reservas.
El problema adquiere una dimensión especial en Asturias debido a las características de buena parte de su ganadería extensiva. Numerosas explotaciones utilizan terrenos de monte y pastos donde el ganado permanece durante parte del año. Este modelo permite aprovechar los recursos naturales y constituye además una de las actividades tradicionales más importantes del medio rural asturiano.
La reducción de la disponibilidad de agua obliga a los ganaderos a buscar alternativas para garantizar que sus animales puedan mantenerse en condiciones adecuadas.
En determinadas circunstancias esto puede significar trasladar agua hasta zonas de pastoreo, una tarea que supone un esfuerzo adicional y que puede incrementar los costes de las explotaciones.
El problema no afecta únicamente al ganado.
La disponibilidad de agua también está relacionada con el estado de los pastos. Cuando las condiciones de humedad son insuficientes, la vegetación puede perder calidad y reducirse la cantidad de alimento disponible para los animales.
Esto puede obligar a los ganaderos a complementar la alimentación del ganado con recursos adquiridos fuera de la explotación.
El incremento de los gastos supone una dificultad añadida para un sector que lleva años enfrentándose a diferentes problemas económicos y estructurales.
La ganadería asturiana desempeña además una función que va mucho más allá de la producción de alimentos.
El mantenimiento de las explotaciones contribuye a conservar el paisaje y a mantener abiertos espacios rurales que, sin actividad ganadera, podrían sufrir procesos de abandono.
El ganado ayuda a controlar la vegetación y a conservar determinados ecosistemas.
Por ello, cualquier dificultad que ponga en peligro la continuidad de las explotaciones puede tener consecuencias sobre el conjunto del territorio.
La falta de agua se suma a otros problemas que afectan al sector.
Los ganaderos afrontan costes de producción elevados, dificultades para encontrar relevo generacional y una creciente carga administrativa.
El envejecimiento de los profesionales constituye una de las principales amenazas para la continuidad de determinadas explotaciones.
Muchos jóvenes no consideran suficientemente atractiva la incorporación a una actividad que requiere una dedicación prácticamente permanente y que, en numerosas ocasiones, ofrece unos márgenes económicos reducidos.
La situación del agua añade un elemento más de incertidumbre.
Los ganaderos necesitan conocer con suficiente antelación las condiciones que van a encontrar durante los meses de verano para poder organizar la alimentación y el manejo de los animales.
Cuando los recursos naturales disminuyen, la capacidad de respuesta depende en buena medida de los medios disponibles.
De ahí que las organizaciones agrarias reclamen actuaciones que permitan garantizar el abastecimiento en las zonas de pastoreo.
La creación o mejora de puntos de agua puede ser una de las soluciones.
También resulta importante mantener adecuadamente las infraestructuras existentes.
Fuentes, abrevaderos, depósitos y conducciones requieren trabajos de conservación para garantizar que puedan utilizarse cuando sean necesarios.
En algunos casos, pequeñas actuaciones pueden tener una gran importancia para una explotación ganadera.
El debate sobre el agua también afecta a la gestión de los montes.
Asturias cuenta con una extensa superficie forestal y de montaña, y la convivencia entre ganadería, conservación ambiental y otros usos del territorio requiere una planificación adecuada.
El objetivo debe ser garantizar que las actividades económicas tradicionales puedan desarrollarse sin perjudicar los valores naturales.
La ganadería extensiva puede desempeñar un papel importante en esa gestión.
El mantenimiento de los pastos mediante la presencia de ganado contribuye a reducir la acumulación de vegetación y puede ayudar a mantener determinados paisajes tradicionales.
También puede tener importancia en la prevención de incendios, aunque esta función debe entenderse como parte de una estrategia mucho más amplia.
La falta de agua representa, además, un problema que puede agravarse si se producen periodos prolongados de tiempo seco y temperaturas elevadas.
Aunque Asturias presenta un clima generalmente húmedo, eso no significa que determinadas zonas estén libres de episodios de escasez durante el verano.
La distribución de las precipitaciones no es uniforme y existen diferencias importantes entre comarcas.
Los ganaderos conocen especialmente bien estas variaciones.
La disponibilidad de agua puede cambiar considerablemente de un valle a otro y también dependiendo de la altitud.
Por ello, las soluciones deben adaptarse a las características de cada territorio.
El sector reclama que las administraciones tengan en cuenta esta realidad y actúen antes de que las situaciones de escasez puedan convertirse en problemas mayores.
La prevención es fundamental.
Esperar a que los recursos se agoten para intervenir puede resultar mucho más costoso y complicado que mantener previamente las infraestructuras necesarias.
La situación también pone de relieve la importancia de apoyar económicamente al sector primario.
La ganadería asturiana forma parte de la identidad económica y cultural del Principado.
Detrás de cada explotación existen familias que dependen de la actividad para mantener su forma de vida.
Cuando una explotación desaparece, recuperar posteriormente esa actividad puede resultar prácticamente imposible.
El relevo generacional constituye por ello una prioridad.
Los jóvenes que quieran incorporarse al sector necesitan encontrar unas condiciones que permitan desarrollar una actividad económicamente viable.
Eso incluye disponer de acceso a terrenos, infraestructuras, ayudas y servicios.
El agua forma parte de esas necesidades básicas.
La reclamación planteada este lunes por Asturias Ganadera vuelve a situar sobre la mesa la situación del medio rural asturiano.
El problema no es únicamente garantizar que los animales tengan agua durante un periodo concreto.
También se trata de garantizar la viabilidad futura de una actividad que contribuye al mantenimiento del territorio.
Los próximos días serán importantes para comprobar la evolución de las condiciones meteorológicas y su repercusión sobre los recursos disponibles.
Mientras tanto, los ganaderos continúan trabajando para garantizar el cuidado de sus animales y mantener la actividad de sus explotaciones.
La falta de agua se convierte así en un nuevo desafío para un sector que reclama respuestas y planificación.
Para Asturias, mantener una ganadería viva significa también conservar parte de su paisaje, su cultura rural y su economía.
