La reparación del enorme desprendimiento que sepultó la AP-66 en noviembre de 2024 entra en sus últimos trabajos después de incumplir el plazo previsto de agosto. La concesionaria confirma que continúa actuando sobre el talud del punto kilométrico 75,7, pero no concreta cuándo desaparecerá definitivamente el bypass de 270 metros. La principal conexión de Asturias con la Meseta sigue acumulando obras, restricciones y polémica por el cobro íntegro del peaje.
La cicatriz más visible que dejó el gran argayón del Huerna está cada vez más cerca de desaparecer. Pero llegará tarde.
Casi 22 meses después del desprendimiento que el 10 de noviembre de 2024 sepultó las dos calzadas de la AP-66, la reparación definitiva del talud afectado entra en su tramo final sin que Aucalsa haya comunicado todavía el día en que la autopista recuperará completamente su configuración habitual.
La concesionaria reconoce que los trabajos continúan en el punto kilométrico 75,7, en la vertiente asturiana del Huerna, y sitúa su terminación en las próximas semanas.
El problema es que el calendario inicial ya se ha incumplido.
La actuación fue adjudicada el 19 de mayo de 2025 por 7.513.309 euros y tenía un plazo estimado de ejecución de quince meses. Eso colocaba su finalización en agosto de este año.
Agosto terminó y las máquinas siguen allí.
Aucalsa ha desplazado ahora la recuperación definitiva de la normalidad hacia el otoño, sin ofrecer por el momento una fecha concreta.
Un desvío provisional que camino de cumplir dos años
El 10 de noviembre de 2024 una enorme masa de tierra y rocas cayó sobre la autopista a la altura de Lena y bloqueó completamente los dos sentidos de circulación.
Asturias perdió durante más de dos semanas su principal conexión de alta capacidad con la Meseta.
La emergencia obligó a construir a contrarreloj una solución provisional. El 27 de noviembre se recuperó la circulación mediante un bypass de aproximadamente 270 metros, con dos carriles en dirección León y uno en dirección Asturias.
Lo que nació como una respuesta provisional lleva funcionando desde entonces.
El desvío obligó a modificar la plataforma de la autopista, realizar desmontes en roca mediante explosivos y proteger la circulación frente a nuevos desprendimientos mediante una gran barrera dinámica.
Casi dos años después, esa solución temporal continúa formando parte del viaje habitual de miles de conductores entre Asturias y León.
Una obra geotécnicamente complicada
La reparación definitiva nunca fue sencilla.
Los estudios realizados tras el desprendimiento determinaron que la ladera presentaba una elevada complejidad geotécnica por la naturaleza y disposición de los materiales.
La solución adjudicada consiste en modificar progresivamente el perfil de la montaña, trabajando desde la zona superior hacia abajo y creando bancos de aproximadamente cinco metros.
No se trataba, por tanto, simplemente de retirar las toneladas de roca que habían caído sobre la carretera.
Había que estabilizar la montaña para reducir el riesgo de que un nuevo desprendimiento volviera a alcanzar la autopista.
Esa complejidad explica parte de la duración de los trabajos, aunque deja abierta una cuestión que Aucalsa todavía no ha aclarado públicamente con detalle: por qué una obra adjudicada con quince meses de plazo no ha terminado dentro del calendario previsto y cuál será finalmente su coste total.
Septiembre será decisivo, pero no hay día de reapertura
A estas alturas, lo más importante para los usuarios es una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuándo volverá la AP-66 a su trazado normal?
Todavía no existe una respuesta oficial con día y hora.
La previsión trasladada por Aucalsa es que las obras puedan concluir en otoño y que los trabajos se encuentren ya en sus últimas fases.
Eso abre la posibilidad de que la normalidad pueda recuperarse en las últimas semanas de septiembre, pero no existe por ahora una fecha oficial que permita asegurarlo.
Y esa diferencia es importante.
La reparación está cerca de terminar. La reapertura completa todavía no está anunciada.
El argayón no es el único problema del Huerna
Además, recuperar el tramo afectado por el desprendimiento no significará necesariamente que desaparezcan todas las afecciones de la AP-66.
Actualmente confluyen en la autopista dos grandes frentes completamente diferentes.
Por un lado están las obras de Aucalsa para reparar el argayón del punto kilométrico 75,7.
Por otro, el Ministerio de Transportes desarrolla la modernización de varios túneles de la autopista para adaptarlos a las actuales exigencias de seguridad.
Las actuaciones afectan a infraestructuras como Entrerregueras, Pando, Vegaviesga, El Negrón, Oblanca, Cosera y Barrios y están provocando cierres de carriles y desvíos de circulación.
De hecho, el estado oficial de las carreteras en Asturias mantiene este jueves una advertencia de circulación con precaución en la AP-66 por un bypass en el túnel del Negrón en sentido León.
Se trata de una afección distinta de la reparación del gran desprendimiento de 2024 y no deben confundirse ambas actuaciones.
Aucalsa señala actualmente que la circulación general por la autopista es fluida, aunque su propio sistema de información mantiene numerosos tramos afectados por trabajos y cierres de carriles.
Pagar íntegramente por una autopista en obras
El retraso de la reparación llega además en pleno enfrentamiento político e institucional por el peaje del Huerna.
El Gobierno asturiano lleva meses cuestionando que Aucalsa pueda continuar cobrando íntegramente a los usuarios mientras la autopista presta un servicio condicionado por obras, restricciones de velocidad, reducción de carriles y desvíos.
La Dirección General de Consumo del Principado abrió un expediente contra la concesionaria y ha llegado a plantear una sanción de 1,1 millones de euros.
El Ejecutivo autonómico considera que mantener el precio completo del peaje mientras el servicio está limitado puede resultar abusivo para los conductores.
Aucalsa y el Ministerio de Transportes mantienen una posición diferente y defienden que las restricciones responden a necesidades de seguridad y a obras imprescindibles en la infraestructura.
La controversia ha añadido un componente económico a una situación que los usuarios llevan soportando desde finales de 2024.
Casi dos años condicionando la principal puerta de Asturias
La dimensión del problema va mucho más allá de los viajeros particulares.
La AP-66 es la gran arteria por carretera entre Asturias y el centro de España. Por ella circulan diariamente mercancías, transportistas, trabajadores, turistas y buena parte del tráfico que conecta el Principado con la Meseta.
Cada restricción de capacidad, cada reducción de velocidad y cada incidencia tiene efectos sobre tiempos de viaje y costes de transporte.
El gran desprendimiento de noviembre de 2024 convirtió además el Huerna en uno de los símbolos del debate asturiano sobre sus comunicaciones.
Primero fueron los 17 días de cierre.
Después llegó el bypass.
A continuación comenzó una obra de más de 7,5 millones de euros que debía terminar en agosto de 2026.
Ahora agosto ya ha quedado atrás y el final vuelve a desplazarse algunas semanas.
La imagen de las máquinas trabajando junto al punto kilométrico 75,7 podría tener los días contados.
Pero después de casi 22 meses de provisionalidad, los conductores asturianos siguen esperando lo único que todavía no ha dado Aucalsa:
una fecha concreta para recuperar definitivamente la autopista.
