Llanes hace historia: la Cofradía de Pescadores Santa Ana, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026

Llanes hace historia: la Cofradía de Pescadores Santa Ana, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026

El jurado acaba de fallar en Oviedo uno de los reconocimientos más simbólicos de Asturias y ha elegido a la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes entre 30 candidaturas. La institución, cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo XIV, recibe el premio por mantener viva la pesca artesanal y de bajura, pero también por haber sabido unir tradición, sostenibilidad, innovación, solidaridad y defensa de la cultura marinera. El galardón, dotado con 40.000 euros, será entregado por la Princesa de Asturias junto a los Reyes y la infanta Sofía en octubre.

Llanes acaba de recibir una de esas noticias que entran directamente en la historia de un pueblo.

La Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes ha sido proclamada este martes, 1 de septiembre, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026.

El fallo se acaba de producir en Oviedo y reconoce a una institución que lleva siglos mirando al Cantábrico y que representa como pocas la continuidad de una forma de vida que ha marcado la historia de la costa asturiana.

El jurado destaca expresamente su compromiso con «las formas tradicionales de la pesca artesanal y de bajura» y con «el respeto a la mar», pero va mucho más allá: premia su trabajo en sostenibilidad, innovación, solidaridad, investigación y divulgación de la cultura pesquera, además de la eficiencia de su modelo de gestión. Y convierte el reconocimiento en un homenaje extensivo a todas las cofradías de pescadores y a las personas que forman parte de ellas.

Una historia que comenzó hacia 1350

No se premia únicamente lo que hace hoy la Cofradía.

Se reconoce una historia de casi siete siglos.

La actual Cofradía de Pescadores Santa Ana hunde sus raíces en la antigua Cofradía de Mareantes de San Nicolás, constituida aproximadamente en el año 1350 y considerada una de las más antiguas de Asturias.

Aquellos mareantes tuvieron un enorme peso en la economía de Llanes durante los siglos XIV al XVII, cuando la pesca de ballenas desempeñaba un papel fundamental en la actividad marítima de la villa.

Pero aquella organización no era solamente un gremio profesional.

También funcionaba como una auténtica red de protección social siglos antes de que existiera el Estado del bienestar.

La Cofradía ayudaba a enfermos, viudas, huérfanos, marineros en tránsito y náufragos, organizaba actividades religiosas y asistenciales y daba cabida también al trabajo de las mujeres, especialmente como rederas y vendedoras.

Los Reyes Católicos confirmaron oficialmente la Cofradía en 1480, año en el que se construyó su capilla en el barrio de Cimadevilla.

Y su peso en la historia de Llanes llegó incluso a la propia construcción del puerto: colaboró con el Ayuntamiento en el levantamiento de un primer muelle a mediados del siglo XVI.

Del tiempo de las ballenas a la defensa del Cantábrico

La grandeza de la historia está precisamente en que no terminó cuando desapareció la pesca ballenera.

Los pescadores llaniscos mantuvieron las pesquerías artesanales y llegaron a disponer, en los años veinte del siglo pasado, de una de las principales flotas de barcos de vapor de Asturias.

Hoy, muchos siglos después de aquellos mareantes, el puerto de Llanes continúa siendo uno de los principales puertos pesqueros del Principado.

Pero el jurado ha valorado especialmente cómo esa tradición ha conseguido adaptarse al siglo XXI.

La Cofradía mantiene las pesquerías tradicionales mientras coloca entre sus prioridades la explotación responsable, la conservación de las especies y la sostenibilidad de los caladeros.

Su actividad repercute además mucho más allá del muelle: pesca, hostelería, turismo, gastronomía y cultura marinera forman alrededor del puerto un pequeño ecosistema económico fundamental para Llanes.

Los barcos que regresan también con la basura del mar

Quizá uno de los ejemplos que mejor explica por qué la Cofradía ha recibido el premio sea una práctica que cambia por completo la imagen tradicional del pescador.

Los barcos no solamente salen al mar para capturar pescado.

También regresan con residuos.

Desde 2020, la Cofradía participa junto a la Asociación Vertidos Cero en el proyecto Mares Circulares. Las embarcaciones recogen durante sus faenas los residuos que encuentran en el océano y los trasladan a tierra para que puedan ser gestionados correctamente.

La iniciativa forma parte de un trabajo mucho más amplio que incluye limpiezas de playas, talleres de sensibilización y proyectos de economía circular y conservación marina.

La propia subasta diaria de capturas ha sido destacada por National Geographic por su compromiso con la pesca sostenible.

Es precisamente esa mezcla la que convierte a Santa Ana en algo más que una cofradía histórica.

Tiene casi siete siglos detrás.

Pero continúa transformándose.

Cuando el pescado también se convierte en solidaridad

El jurado ha querido destacar asimismo otra vertiente menos visible de su actividad: la solidaridad.

La Cofradía dona parte de sus capturas a familias que atraviesan situaciones de necesidad y ha colaborado también aportando pescado para los menús solidarios elaborados por la Escuela de Hostelería del IES de Llanes.

Hay en ese gesto una conexión sorprendentemente directa con aquellos mareantes medievales que ayudaban a viudas, huérfanos o náufragos.

Han cambiado los barcos.

Han cambiado las técnicas de pesca.

Ha cambiado el puerto.

Pero determinadas formas de entender la comunidad parecen haber sobrevivido durante siglos.

Enseñar a los niños por qué importa seguir pescando así

La Cofradía tampoco se limita a conservar su propia historia.

Intenta transmitirla.

Ha publicado libros, desarrollado campañas educativas y creado iniciativas para acercar la cultura del mar a nuevas generaciones.

En 2022, coincidiendo con el Año Internacional de la Pesca Artesanal declarado por Naciones Unidas, puso en marcha una campaña destinada a explicar a los niños la importancia económica y ambiental de la pesca artesanal.

También organiza el concurso fotográfico Amartumar, centrado en la sensibilización sobre el cuidado de los océanos, y la Ruta Marinera de la Princesa, que recorre espacios históricos vinculados a la estancia de Leonor de Austria en Llanes en 1517.

Además, ha promovido publicaciones como Antiguos mareantes de Llanes, Pescando valores y Llanes, gente del mar, con las que intenta evitar que desaparezca la memoria de quienes hicieron del Cantábrico su forma de vida.

Ese trabajo recibió ya en 2025 el Urogallo de Oro del Centro Asturiano de Madrid por su defensa de la pesca artesanal y la preservación de la cultura local.

Ahora llega un reconocimiento todavía mayor.

Elegida entre 30 candidaturas

La edición de 2026 tenía 30 candidaturas.

La Cofradía Santa Ana se impuso finalmente en una convocatoria que alcanza ya su trigésimo séptima edición consecutiva.

El Premio al Pueblo Ejemplar nació en 1990 y reconoce cada año a una aldea, población, paisaje o colectivo humano asturiano que destaque por la conservación de su entorno y patrimonio, el impulso económico y social o por manifestaciones excepcionales de solidaridad.

Su dotación económica asciende a 40.000 euros.

Y este año el premio tiene además un significado singular.

No recae estrictamente en un pueblo.

Recae en su gente del mar.

La Familia Real llegará a Llanes en octubre

La elección tiene una consecuencia inmediata: Llanes se convertirá en uno de los grandes escenarios de la semana de los Premios Princesa de Asturias.

La Princesa de Asturias será la encargada de entregar el galardón, acompañada por los Reyes y la infanta Sofía, durante la jornada posterior a la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, prevista para la segunda quincena de octubre.

Será entonces cuando una historia iniciada por los mareantes llaniscos alrededor de 1350 reciba oficialmente uno de los mayores reconocimientos colectivos de Asturias.

Y cuesta encontrar una imagen más poderosa.

Una institución nacida cuando los pescadores de Llanes salían al Cantábrico detrás de las ballenas; confirmada por los Reyes Católicos; superviviente a siglos de transformaciones económicas, guerras, cambios tecnológicos y crisis pesqueras; y convertida ahora en referencia de sostenibilidad, solidaridad y conservación del mar.

Casi siete siglos después, la Cofradía Santa Ana sigue saliendo a faenar.

Y Asturias acaba de decidir que eso también es ser ejemplar.

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