Llanes vuelve a mirar al mar: quiénes son los pescadores de Santa Ana que han convertido su Cofradía en Pueblo Ejemplar de Asturias

Llanes vuelve a mirar al mar: quiénes son los pescadores de Santa Ana que han convertido su Cofradía en Pueblo Ejemplar de Asturias

El premio conocido este martes ha caído en Llanes con una mezcla de sorpresa, orgullo y sensación de justicia histórica. La Cofradía de Pescadores Santa Ana llevaba siete años intentando conseguirlo. Detrás del galardón no aparece solamente un puñado de barcos: hay una institución con raíces medievales, una rula todavía activa, una intensa labor cultural y ambiental y un pequeño grupo de personas que ha logrado transformar una organización pesquera en una de las guardianas de la memoria marinera de la villa.

Cuando ayer se conoció en Oviedo que el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026 viajaba a Llanes, buena parte de sus protagonistas no estaba delante de una televisión esperando el resultado.

Estaban trabajando.

El fallo sorprendió a varios pescadores faenando en la mar.

Y quizá pocas imágenes expliquen mejor por qué el jurado terminó escogiendo su candidatura entre otras 29.

La Cofradía de Pescadores Santa Ana sigue siendo una institución viva.

No un museo de pescadores.

No una agrupación creada para conservar fotografías antiguas.

Los barcos continúan saliendo, las capturas siguen llegando al puerto y la rula continúa comercializando pescado.

Pero alrededor de esa actividad cotidiana se ha construido durante los últimos años algo mucho mayor: un proyecto de conservación de la memoria, divulgación de la cultura marinera, protección ambiental y reivindicación de la pesca artesanal.

Y eso es exactamente lo que terminó premiando el jurado.

Siete años llamando a la puerta

Hay un dato que explica muy bien la reacción que se vivió ayer.

La Cofradía llevaba siete años presentándose al Premio Pueblo Ejemplar.

No era una candidatura improvisada para 2026.

Año tras año había construido y defendido su expediente mientras competía contra pueblos, parroquias, asociaciones y comunidades vecinales de toda Asturias.

Por eso en la Cofradía existía confianza en que la candidatura tenía argumentos, pero no seguridad alguna de conseguirlo.

El secretario, Rafael Felgueres, reconocía después del fallo que sabían que llevaban una candidatura potente, pero que obtener el premio era muy difícil.

La reacción inicial fue bastante menos institucional que los posteriores comunicados.

Estaban, explicó, «un poco en shock».

La celebración tuvo incluso que esperar.

Los pescadores estaban trabajando y la idea era empezar a reunirse alrededor de las seis de la tarde, cuando fueran regresando de sus faenas.

«Una parte de Llanes tan grande como Llanes»

La reacción política también fue inmediata.

El alcalde, Enrique Riestra, habló de una «alegría inmensa» y utilizó una frase que probablemente resume mejor que ninguna otra la percepción que existe de la Cofradía en la villa.

La definió como «una parte de Llanes tan grande como Llanes».

No es únicamente retórica.

Porque para comprender realmente el premio hay que olvidar por un momento la imagen contemporánea de Llanes como destino de playas, segundas residencias, turismo y hostelería.

Antes de todo eso estuvo el puerto.

Y antes incluso estuvo la mar.

El crecimiento económico de la villa durante siglos estuvo profundamente conectado con la navegación, el comercio y la pesca.

El premio devuelve de alguna manera ese Llanes marinero al primer plano.

El premio tampoco ha provocado, por ahora, la habitual pelea

Hay otra cosa bastante llamativa.

En las primeras horas posteriores al fallo no aparece una controversia local relevante sobre la elección.

No se ha producido una corriente significativa de vecinos, asociaciones o partidos cuestionando públicamente la concesión.

Eso no significa que absolutamente todo Llanes piense igual, algo imposible de comprobar.

Pero la reacción pública conocida desde ayer es extraordinariamente homogénea: felicitaciones, orgullo y celebración.

Incluso la propia Cofradía tuvo cuidado de felicitar expresamente a las otras 29 candidaturas y presentar el reconocimiento como algo compartido por todos los hombres y mujeres vinculados a la mar.

El propio jurado ha querido extender el reconocimiento a todas las cofradías de pescadores y a quienes mantienen viva la pesca artesanal.

La paradoja: Pueblo Ejemplar sin ser un pueblo

Puede resultar extraño.

El ganador del Premio al Pueblo Ejemplar no es esta vez un pueblo.

Es una Cofradía.

Pero el reglamento permite premiar no solamente pueblos y aldeas, sino también grupos humanos que destaquen por su defensa del patrimonio, la conservación ambiental, el desarrollo económico y social o la solidaridad.

Y en el caso de Llanes tiene incluso cierta lógica.

Porque la Cofradía representa un colectivo cuyo territorio real no termina en las paredes de su sede.

Su territorio es el puerto.

La rula.

Los barcos.

Las familias.

Las fiestas.

Y una parte considerable de la historia de la villa.

Una historia que empieza hace más de seis siglos

La actual Cofradía Santa Ana procede de la antigua Cofradía o Gremio de Mareantes de San Nicolás.

Sus raíces se remontan a plena Edad Media y existen referencias documentales a la organización marinera de Llanes desde hace más de seis siglos.

Sus integrantes no se dedicaban únicamente a capturar pescado.

Durante varios siglos Llanes estuvo también relacionado con la actividad ballenera.

Entre los siglos XIV y XVII la captura de ballenas tuvo importancia económica para distintos puertos cantábricos, incluido Llanes.

Pero aquellas organizaciones marineras cumplían además una función que hoy asociaríamos con una mezcla de sindicato, seguridad social y organización comunitaria.

Ayudaban a enfermos.

Atendían a viudas y huérfanos.

Socorrían a marineros en dificultades.

Prestaban ayuda a náufragos.

Financiaban actos religiosos y funerales.

La solidaridad marinera no era una campaña de imagen.

Era literalmente un mecanismo de supervivencia.

De San Nicolás a Santa Ana

El nombre actual llegó mucho después.

Con la transformación de los antiguos pósitos y organizaciones profesionales de pescadores en cofradías durante el siglo XX, estas entidades quedaron bajo la advocación de diferentes santos.

Llanes escogió a Santa Ana.

Y Santa Ana terminó convirtiéndose en algo que desborda ampliamente la actividad profesional de los pescadores.

Su fiesta sigue reuniendo cada verano a marineros, familias y vecinos y constituye uno de los grandes momentos de afirmación de la tradición marítima local.

La procesión marítima, los barcos engalanados y los homenajes a los pescadores veteranos forman parte de esa continuidad.

Pero ¿quién manda realmente ahí?

Aquí está el «quién es quién» que muchas veces se pierde detrás del nombre de la institución.

Ángel Batalla García: el patrón mayor

Es la cabeza visible de la Cofradía.

Ángel Batalla García es el patrón mayor.

Pero su importancia en este premio va bastante más allá del cargo administrativo.

Fue quien presentó la candidatura ganadora y aparece como uno de los principales impulsores del proyecto que durante siete años intentó obtener el Pueblo Ejemplar.

Es además un hombre directamente vinculado a la actividad pesquera, no un gestor colocado desde fuera del sector.

Cuando llegó la noticia del premio estaba faenando.

Es probablemente la persona que mejor representa esa combinación que el jurado ha terminado premiando: pescador profesional, defensa del sector y voluntad de convertir la Cofradía en algo más que una organización encargada de vender pescado.

Rafael Felgueres: el hombre de la rula

El segundo nombre imprescindible es Rafael Felgueres González, secretario de la Cofradía y una de las caras más conocidas de la actividad diaria de la lonja.

Su historia resulta curiosa.

Nació en Torre, Ribadesella, en 1966.

Trabajó inicialmente como mecánico industrial y posteriormente en una pescadería.

Acudía habitualmente a comprar pescado a la antigua rula de Llanes y sus conocimientos llamaron la atención de los responsables de la Cofradía.

En 2001 fue contratado como jefe de ventas.

Desde entonces se convirtió en una pieza esencial del funcionamiento en tierra.

Es además uno de los tradicionales «ruleros»: las personas encargadas de conducir la subasta y relacionarse con los compradores.

Hoy ocupa la secretaría y ha sido también una de las voces públicas que mejor ha explicado el significado del premio.

Maiche Perela Beaumont: la memoria de la Cofradía

Y hay una tercera persona sin la cual resulta difícil entender por qué una organización pesquera termina ganando un premio que reconoce también cultura, patrimonio y divulgación.

Maiche Perela Beaumont es la coordinadora de actividades culturales de la Cofradía.

Su nombre aparece constantemente detrás del trabajo de recuperación histórica de la institución.

Investiga hemerotecas.

Recupera fotografías.

Reconstruye biografías de antiguos marineros.

Publica historias sobre barcos, accidentes, costumbres y personajes de la mar llanisca.

Y ha estado vinculada directamente a los sucesivos intentos de conseguir el Premio Pueblo Ejemplar.

En otras palabras:

Batalla representa fundamentalmente el mar.

Felgueres, la rula y la gestión cotidiana.

Perela, la memoria.

Es una combinación bastante reveladora de aquello en lo que se ha convertido la Cofradía.

Jesús Batalla: el símbolo de los que estuvieron antes

Existe además otro personaje que merece un lugar especial.

Jesús Batalla Díaz, nacido en 1934, representa prácticamente la memoria humana de ese mundo.

Este verano, con 92 años, recibió la primera Medalla de Oro de la historia de la Cofradía, en reconocimiento a toda una vida vinculada a la mar y a su esfuerzo para conservar las fiestas y tradiciones marineras.

El Ayuntamiento ya le había distinguido anteriormente por su dedicación a Llanes.

No dirige la Cofradía.

Pero simbólicamente representa exactamente aquello que ésta intenta evitar que desaparezca: la transmisión entre generaciones de una forma de vivir y entender la villa.

Mucho más que vender pescado

Porque esa es probablemente la clave que hizo ganar la candidatura.

Una cofradía podría limitarse a atender a los profesionales, gestionar documentación y comercializar las capturas.

Santa Ana hace eso.

Pero durante los últimos años ha ido mucho más allá.

Ha organizado actividades culturales.

Ha recuperado documentación histórica.

Ha divulgado la memoria de los pescadores.

Ha participado en limpieza de playas.

Ha desarrollado talleres de sensibilización.

Y se ha implicado en proyectos de retirada de residuos del mar.

Desde 2020 participa, por ejemplo, en iniciativas mediante las cuales las propias embarcaciones pesqueras recogen residuos encontrados durante sus faenas para que posteriormente sean tratados en tierra.

El jurado resumió esa actividad en cinco conceptos:

sostenibilidad, innovación, solidaridad, estudio y difusión de la cultura pesquera y eficiencia en la gestión.

Eso es realmente lo que ha ganado el premio.

El premio tampoco llega de la nada

Hay otro detalle revelador.

Santa Ana empieza a acumular reconocimientos.

En 2024, el Ayuntamiento de Llanes reconoció su trabajo en la promoción del turismo y de la cultura marinera.

En 2025, recibió el Urogallo de Oro del Centro Asturiano de Madrid por su defensa de la pesca artesanal y la conservación de la cultura local.

Y ahora llega el Pueblo Ejemplar.

Por tanto, no estamos ante una entidad desconocida que de repente ha convencido al jurado.

Existe una estrategia sostenida de transformar el enorme patrimonio marinero de Llanes en cultura, divulgación y promoción territorial.

El premio también son 40.000 euros

Hay una parte menos romántica pero nada despreciable.

El Premio al Pueblo Ejemplar está dotado con 40.000 euros.

La Cofradía no ha explicado todavía públicamente de manera concreta qué hará con ese dinero.

Y esa será una de las preguntas interesantes para las próximas semanas.

¿Conservación documental?

¿Actividades culturales?

¿Mejoras relacionadas con la pesca?

¿Divulgación?

¿Patrimonio?

Ese destino merece seguimiento porque permitirá saber qué legado material deja realmente el premio una vez que terminen las fotografías y la visita institucional.

Y ahora llega la Familia Real

La consecuencia inmediata más visible será la visita de la Familia Real.

El Premio Pueblo Ejemplar se entrega tradicionalmente al día siguiente de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias.

Los Reyes, acompañados por la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, se desplazarán al lugar galardonado.

Eso significa televisión.

Medios nacionales.

Fotógrafos.

Directos.

Miles de fotografías.

Y una enorme exposición pública para Llanes.

El alcalde ya ha asegurado que el municipio estará preparado para recibir la visita.

Una oportunidad turística bastante singular

Llanes no necesita que la Familia Real descubra su existencia.

Es uno de los grandes destinos turísticos del norte de España.

Precisamente por eso este premio puede producir un efecto diferente.

Durante décadas la promoción exterior de Llanes se ha apoyado principalmente en sus playas, el paisaje, el casco histórico, la gastronomía y las localizaciones cinematográficas.

Ahora el foco se desplaza hacia otra identidad.

Llanes como pueblo marinero.

El puerto.

Los pescadores.

Los barcos.

Santa Ana.

La memoria de la ballena.

La rula.

La cultura del Cantábrico.

Eso puede ser especialmente valioso porque ofrece al municipio algo que cualquier destino turístico necesita: una historia propia que no pueda copiar otro lugar.

Lo que ha pasado realmente desde ayer

Después de revisar la repercusión, las primeras horas dejan una conclusión bastante clara.

No ha sido simplemente una alegría institucional.

La Cofradía ha aparecido en medios regionales y nacionales.

El Ayuntamiento lo ha asumido como un reconocimiento al conjunto de Llanes.

Los propios pescadores lo interpretan como un homenaje a toda la pesca artesanal.

Y el relato que se está imponiendo no es tanto el de «Llanes gana el Pueblo Ejemplar» como el de «la Asturias marinera gana el Pueblo Ejemplar a través de Llanes».

Quizá sea precisamente eso lo que explica que el premio haya sentado tan bien.

Porque no parece que los pescadores hayan recibido algo que los separa del resto del pueblo.

Ocurre lo contrario.

Durante unas horas, la Cofradía ha recordado a un Llanes cada vez más turístico que debajo de las terrazas, los hoteles y las playas sigue existiendo el mismo puerto alrededor del cual nació buena parte de la villa.

Y ahí reside probablemente la fuerza de esta historia.

El Pueblo Ejemplar de Asturias de 2026 no es exactamente un pueblo.

Son unos pescadores.

Pero llevan más de seis siglos contando buena parte de la historia de uno.

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