El Principado concede ayudas Leader a 88 proyectos repartidos por el medio rural. El tique rural puede aportar hasta 50.000 euros a quien ponga en marcha una actividad por cuenta propia y el tique asalariado, hasta 20.000 para nuevas contrataciones. Los beneficiarios deberán mantener los negocios durante cinco años y los empleos subvencionados, al menos dos.
Emprender desde un pueblo asturiano contará este año con una nueva inyección de dinero público. El Gobierno del Principado ha aprobado 2,87 millones de euros en ayudas para impulsar 88 proyectos empresariales y de creación de empleo en el medio rural, dentro de dos de las herramientas más importantes del programa Leader: el tique rural y el tique asalariado.
La resolución, publicada este lunes 31 de agosto en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, distribuye las subvenciones a través de los once grupos de acción local que operan en la comunidad.
La mayor parte del dinero estará destinada a quienes deciden crear su propio proyecto empresarial lejos de las grandes áreas urbanas.
De las 88 iniciativas seleccionadas, 77 corresponden al tique rural, concebido para facilitar la puesta en marcha de nuevas actividades por cuenta propia, mientras que las otras 11 se acogen al tique asalariado, destinado a que negocios y empresas rurales puedan incorporar trabajadores.
Detrás de los números hay una estrategia que pretende conseguir algo bastante más ambicioso que crear unas decenas de empresas: generar actividad económica suficiente para que vivir y trabajar en los pueblos siga siendo una opción real.
Hasta 50.000 euros por abrir un negocio en el medio rural
El instrumento más potente es el denominado tique rural.
La ayuda puede alcanzar los 50.000 euros por beneficiario y está dirigida a personas que ponen en marcha una nueva actividad económica en el territorio rural asturiano.
No es, sin embargo, una subvención para abrir hoy y cerrar mañana.
Quienes reciban el dinero deben comprometerse a mantener la actividad durante un mínimo de cinco años, una condición con la que el Principado intenta convertir las ayudas en proyectos empresariales duraderos y no únicamente en iniciativas coyunturales.
El modelo busca estimular negocios que permitan diversificar una economía rural tradicionalmente muy vinculada al sector primario.
Eso abre la puerta a actividades de naturaleza muy distinta: alimentación, transformación agroalimentaria, servicios, comercio, turismo, nuevas tecnologías, artesanía u otras iniciativas capaces de generar ingresos desde pequeños municipios.
El objetivo final es sencillo de formular y bastante más difícil de conseguir: que para desarrollar un proyecto profesional no sea imprescindible marcharse del pueblo.
Otros 20.000 euros para contratar trabajadores
La segunda línea es el tique asalariado.
En este caso, las ayudas pueden alcanzar los 20.000 euros y están concebidas para que empresas del medio rural incorporen trabajadores.
La condición fundamental vuelve a ser la estabilidad.
El empleo creado deberá mantenerse durante al menos dos años.
En la convocatoria ahora resuelta se beneficiarán de esta modalidad 11 proyectos, frente a los 77 destinados al autoempleo.
La diferencia permite comprobar cuál continúa siendo el principal motor del programa: favorecer pequeñas iniciativas empresariales y profesionales capaces de nacer en el propio territorio.
88 proyectos repartidos por las zonas rurales de Asturias
La gestión de estas ayudas tiene una particularidad importante.
No se decide todo desde una única oficina autonómica.
Los proyectos se canalizan mediante los once grupos de acción local de Asturias, organizaciones que trabajan directamente sobre el territorio y conocen las circunstancias económicas y sociales de cada zona.
Este sistema forma parte de la filosofía Leader de desarrollo local participativo, que permite adaptar las actuaciones a las necesidades de cada comarca.
No necesita el mismo tipo de empresa un concejo ganadero de montaña que un territorio costero o una zona rural próxima a una de las grandes ciudades.
Esa descentralización intenta precisamente evitar programas idénticos para realidades muy diferentes.
Helados hechos en una granja: un ejemplo del modelo
La directora general de Agricultura, Agroindustria y Desarrollo Rural, Begoña López, presentó los datos durante una visita a las instalaciones de Helados de Granja Alvarín, una empresa que ha recurrido a este tipo de apoyos para desarrollar su actividad.
El ejemplo ilustra bien la filosofía del programa.
No se trata únicamente de mantener las actividades rurales tradicionales, sino de transformar recursos locales en productos con mayor valor añadido y crear nuevas oportunidades empresariales sin abandonar el territorio.
El Principado considera que esa es una de las claves para combatir la pérdida de población: empleo y actividad económica antes que simples medidas destinadas a atraer residentes.
Porque conseguir que una familia se instale en un pueblo resulta mucho más complicado si no existe una forma razonable de ganarse la vida allí.
Europa financia ocho de cada diez euros
La mayor parte de los 2,87 millones procede de fondos europeos.
Las subvenciones están financiadas en un 80% por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (Feader), mientras que el Principado aporta un 14% y la Administración General del Estado el 6% restante.
Trasladado aproximadamente a dinero, la distribución supone:
- 2,296 millones de euros de fondos Feader
- 401.800 euros aportados por el Principado
- 172.200 euros procedentes del Estado
Europa soporta, por tanto, ocho de cada diez euros de la convocatoria.
Asturias dedica a Leader tres veces más que la media española
Hay otro dato que ayuda a entender el peso que el Gobierno asturiano concede a estas políticas.
El Principado destina a los programas Leader el 25% de todos los fondos Feader que recibe Asturias.
Según el Gobierno autonómico, ese porcentaje triplica la media nacional y se sitúa muy por encima del mínimo recomendado por la Unión Europea.
Asturias ha hecho así del desarrollo local participativo una de sus principales herramientas para intentar sostener la economía rural.
La filosofía parte de una premisa: combatir la despoblación únicamente con servicios públicos o campañas destinadas a atraer nuevos vecinos sirve de poco si las personas que viven en esos territorios no encuentran oportunidades económicas.
Emprender para fijar población
El tique rural nació precisamente con esa lógica y el Principado lo presenta actualmente como una iniciativa pionera que ha llegado a convertirse en referencia europea.
Su verdadero éxito, sin embargo, no se mide exclusivamente por el número de subvenciones concedidas.
La pregunta importante llegará dentro de unos años.
¿Cuántos de esos 77 nuevos proyectos seguirán funcionando después de los cinco años obligatorios?
¿Cuántos acabarán contratando trabajadores?
¿Generarán negocios capaces de crecer?
¿Conseguirán que sus promotores permanezcan viviendo en el territorio?
¿Servirán para que otras personas encuentren motivos económicos para instalarse allí?
Ese será el auténtico examen.
De momento, 88 proyectos disponen ya de una primera ayuda para intentarlo.
Y el Principado pone 2,87 millones de euros sobre la mesa para demostrar que emprender, contratar y construir una vida profesional desde un pueblo asturiano todavía puede ser posible.
