El coche eléctrico deja de ser una rareza en Asturias: ya hay 5.216, casi diez veces más que en 2020

El coche eléctrico deja de ser una rareza en Asturias: ya hay 5.216, casi diez veces más que en 2020

 

El Principado ha pasado de apenas 560 vehículos eléctricos hace seis años a superar los 5.200. Solo en 2026 se han incorporado otros 1.312. El despegue es evidente, pero todavía convive con un parque móvil muy envejecido y con una red de recarga que sigue presentando importantes desigualdades territoriales.

Hace apenas seis años encontrarse con un coche eléctrico en una carretera asturiana era todavía una pequeña rareza.

En 2020 había 560 vehículos eléctricos registrados en Asturias. Hoy son 5.216.

La cifra se ha multiplicado por más de nueve —un crecimiento superior al 830%— y permite hablar ya de un cambio que empieza a ser visible en las calles, los aparcamientos y las carreteras del Principado.

El ritmo, además, se está acelerando.

Durante 2025 se matricularon 1.437 vehículos eléctricos y en lo que llevamos de 2026 ya se han incorporado otros 1.312.

A falta todavía de varios meses para terminar el año, Asturias se encuentra por tanto muy cerca de igualar todo lo matriculado durante 2025.

El coche eléctrico ha dejado de crecer desde una base testimonial.

Empieza a convertirse en una alternativa real.

Pero basta levantar un poco la vista de esas cifras para descubrir que la transición asturiana tiene dos velocidades.

De 560 a 5.216 en seis años

La fotografía de 2020 parece ya lejana.

Entonces las dudas eran enormes: autonomías reducidas, pocos modelos disponibles, precios elevados y una infraestructura de recarga pública todavía testimonial.

Desde entonces han cambiado prácticamente todas las variables.

Los fabricantes ofrecen más vehículos, las autonomías han aumentado, la competencia ha reducido parcialmente los precios y las ayudas públicas han subvencionado tanto la adquisición de automóviles como la instalación de cargadores.

El resultado puede resumirse en una sola secuencia:

2020: 560 eléctricos.
2026: 5.216.

No llegan a ser diez veces más, pero se acercan mucho.

Y el crecimiento reciente indica que la curva todavía no se ha estabilizado.

El dato que pone los pies en el suelo: siguen siendo pocos

Hay, sin embargo, otra cifra imprescindible para entender lo que está ocurriendo.

Gasolina y diésel continúan dominando de forma abrumadora el parque automovilístico asturiano.

Los eléctricos puros siguen representando una parte muy pequeña del total, incluso sumando los híbridos enchufables.

Es decir, el crecimiento porcentual es espectacular porque se partía prácticamente de cero.

Pero la transformación del parque apenas acaba de empezar.

Asturias tiene un problema mayor: sus coches son muy viejos

Aquí aparece probablemente la contradicción más interesante de toda la historia.

Mientras las matriculaciones eléctricas crecen con fuerza, Asturias continúa teniendo uno de los parques automovilísticos más envejecidos de España.

La edad media de los turismos ronda ya los 16 años, por encima de la media nacional.

Más de la mitad de los coches que circulan por Asturias supera los quince años de antigüedad.

La verdadera transición del automóvil asturiano no consiste, por tanto, únicamente en vender más eléctricos.

Consiste en conseguir que una comunidad donde una enorme parte del parque está muy envejecida pueda renovar sus vehículos.

Y ahí entran en juego el precio, la renta disponible y las ayudas.

Cada vez más eléctricos, pero también mucho coche viejo

Comprar un coche eléctrico nuevo continúa exigiendo una inversión importante.

Por mucho que hayan descendido los precios y aumentado la oferta, para una parte relevante de los hogares asturianos sustituir un coche de quince o veinte años por un vehículo nuevo de 30.000 o 40.000 euros no es una decisión sencilla.

El mercado de segunda mano sigue teniendo un peso enorme.

Ese dato ayuda a entender por qué pueden convivir dos fenómenos aparentemente contradictorios:

cada vez se compran más eléctricos y, al mismo tiempo, el coche medio asturiano sigue siendo muy viejo.

¿Hay suficientes cargadores?

Esta es probablemente la pregunta que se hace cualquier conductor antes de plantearse el salto.

Y aquí también las cifras están creciendo rápidamente.

FAEN contabiliza 1.338 puntos de recarga, mientras que otros recuentos más recientes sitúan la cifra de puntos operativos por encima de los 1.500.

La infraestructura está creciendo.

Pero el número total cuenta solo una parte de la historia.

El problema empieza a cambiar.

Hace unos años la pregunta era:

¿hay cargadores?

Ahora empieza a ser:

¿funcionan, dónde están y a qué velocidad cargan?

Tener un cargador no significa cargar rápido

Una parte importante de los puntos públicos asturianos continúa siendo de potencia baja o media.

Eso puede ser perfectamente válido para dejar el vehículo varias horas mientras se trabaja, se compra o se duerme.

Pero resulta mucho menos atractivo cuando el conductor está realizando un viaje y necesita recuperar rápidamente autonomía.

Un cargador no tiene el mismo valor práctico si necesita varias horas que si permite continuar el viaje después de veinte o treinta minutos.

La batalla de los próximos años no será únicamente sumar conectores.

Será desplegar carga rápida y ultrarrápida en los lugares adecuados.

También hay cargadores instalados que todavía no funcionan

Otro problema es la existencia de puntos construidos pero pendientes de puesta en servicio.

Las causas pueden ser diferentes: tramitaciones, conexión eléctrica, problemas técnicos o retrasos administrativos.

Pero para el conductor el resultado es exactamente el mismo:

un cargador instalado que no funciona equivale a no tener cargador.

Poner en marcha instalaciones ya ejecutadas puede ser una de las maneras más rápidas de mejorar la red sin necesidad de construir nuevas infraestructuras.

Las ayudas públicas están empujando el mercado

El crecimiento tampoco puede entenderse sin el programa MOVES y las diferentes líneas de apoyo público.

Durante los últimos años se han destinado millones de euros en Asturias a subvencionar la compra de eléctricos e híbridos enchufables y la instalación de infraestructuras de recarga.

Miles de vehículos y miles de puntos de carga han recibido ayudas.

La subvención está actuando, por tanto, como uno de los grandes aceleradores de la transición.

La incógnita será comprobar qué sucede cuando esas ayudas se reduzcan o desaparezcan.

El verdadero privilegio: tener enchufe en casa

Pero la electrificación plantea en Asturias una diferencia mucho menos visible.

No parte de la misma situación quien vive en un chalet o dispone de plaza de garaje propia que quien aparca todas las noches en la calle.

Para el primero, instalar un cargador doméstico permite comenzar cada mañana con el vehículo cargado y utilizar la red pública únicamente en viajes largos.

Para el segundo, el funcionamiento cotidiano depende mucho más de los puntos públicos disponibles alrededor de su vivienda o trabajo.

Y eso convierte la movilidad eléctrica también en una cuestión urbanística.

Una parte importante del parque residencial de las ciudades y villas asturianas fue construida cuando nadie imaginaba que un automóvil necesitaría conectarse a la red eléctrica durante varias horas cada noche.

El coche eléctrico obliga ahora a adaptar garajes comunitarios, aparcamientos públicos y calles.

Oviedo, Gijón y Avilés no son toda Asturias

Existe además una segunda brecha potencial.

Las grandes concentraciones urbanas permiten desplegar cargadores donde existe mayor demanda y donde una instalación puede ser utilizada por muchos usuarios.

Pero Asturias tiene 78 concejos, numerosos núcleos pequeños y un territorio disperso.

Para que el eléctrico funcione realmente como alternativa universal, un conductor debe poder desplazarse con tranquilidad no solo entre Oviedo, Gijón y Avilés, sino también hacia Cangas del Narcea, Tineo, Cabrales, Oscos, Somiedo o cualquier otro punto del territorio.

Ahí es donde el número total de cargadores pierde importancia frente a otra palabra:

capilaridad.

No basta con tener muchos.

Importa dónde están.

1.312 nuevos eléctricos en 2026: la señal más importante

Quizá el dato más significativo no sean los 5.216 vehículos acumulados.

Son los 1.312 incorporados solo durante 2026.

Porque indican que el fenómeno está acelerándose.

Si el ritmo continúa, una parte muy importante de todos los eléctricos que circulen por Asturias dentro de pocos años habrá sido matriculada después de 2025.

Eso exigirá que la infraestructura crezca al mismo tiempo.

Y también que cambien talleres, aparcamientos, comunidades de propietarios, estaciones de servicio, empresas, flotas municipales y hábitos de los propios conductores.

Asturias está electrificando un parque que sigue envejeciendo

La fotografía final contiene una paradoja.

Nunca hubo tantos coches eléctricos en Asturias. Nunca crecieron tan deprisa. Y, sin embargo, el parque automovilístico asturiano continúa envejeciendo.

Los 5.216 vehículos actuales muestran que la transición ya ha comenzado.

La elevada edad media del parque demuestra cuánto camino queda.

Durante los próximos años sabremos si el coche eléctrico acaba convirtiéndose en un producto accesible para una mayoría o permanece concentrado principalmente entre quienes pueden asumir su precio, disponer de garaje y cargarlo cómodamente en casa.

Ese será probablemente el verdadero examen de la movilidad eléctrica asturiana.

No comprobar cuántos coches eléctricos se venden.

Sino quién puede permitirse utilizarlos y si puede hacerlo con la misma facilidad viva donde viva en Asturias.

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