El Reconquista recupera su piel tras una obra de 3,3 millones que se encareció y se alargó más de lo previsto

El Reconquista recupera su piel tras una obra de 3,3 millones que se encareció y se alargó más de lo previsto

La rehabilitación ha restaurado la piedra y actuado sobre fachadas, cubiertas y patios para frenar el deterioro, mejorar la eficiencia energética y reforzar la protección contra incendios. Los trabajos fueron adjudicados inicialmente por 2,45 millones y debían terminar en la primavera de 2025, pero han concluido en julio de 2026 con un coste superior en al menos 845.000 euros.

El Hotel de la Reconquista no necesitaba que le cambiaran la cara, sino que le devolvieran la suya.

El gran edificio barroco de la calle Gil de Jaz ha culminado una de las rehabilitaciones más importantes de las últimas décadas. La intervención ha recuperado fachadas, cubiertas y patios, ha restaurado la piedra castigada por el tiempo y ha introducido mejoras energéticas y de seguridad en un inmueble donde cualquier obra debe ejecutarse con bisturí: el antiguo Hospicio de Oviedo está declarado bien de interés cultural y cuenta con protección monumental.

La actuación ha superado finalmente los 3,3 millones de euros. No ha sido una simple limpieza ornamental para que el hotel luzca mejor en las fotografías de los Premios Princesa de Asturias. El objetivo principal era detener el deterioro de la envolvente del edificio y garantizar que uno de los inmuebles más reconocibles de Oviedo pueda seguir funcionando como hotel sin perder su identidad histórica.

Una obra más larga y más cara de lo anunciado

La culminación de los trabajos deja, además, un dato relevante que queda bastante escondido detrás de la fotografía institucional.

Cuando la empresa propietaria, Hostelería Asturiana —Hoasa—, anunció el comienzo de la rehabilitación en febrero de 2024, el contrato había sido adjudicado por 2.455.051 euros a la unión temporal de empresas formada por Obras Generales del Norte y Taller de Urbanismo e Ingeniería. El plazo previsto era de quince meses y medio y la finalización se situaba en la primavera de 2025.

La obra ha terminado finalmente en julio de 2026 y el desembolso ha superado los 3,3 millones. Esto supone al menos 845.000 euros más que la adjudicación inicial, un incremento superior al 34%, y más de un año de diferencia respecto al calendario anunciado.

La información difundida ahora por el Principado no detalla qué modificaciones, ampliaciones de obra, revisiones de precios o dificultades técnicas explican ese aumento. Tampoco ofrece un desglose final del gasto. En un edificio del siglo XVIII pueden aparecer sorpresas detrás de cada piedra, pero la diferencia económica y temporal resulta suficientemente significativa como para reclamar una explicación técnica más precisa.

Mucho más que pintar una fachada

La intervención se ha concentrado en la denominada envolvente del inmueble: fachadas, cubiertas y patios. Esa parte exterior es la primera barrera del edificio frente a la lluvia, la humedad, los cambios de temperatura y el desgaste acumulado durante décadas.

Los trabajos han incluido la restauración de la piedra, la renovación de elementos constructivos deteriorados y la mejora del comportamiento energético. También se han adaptado los sistemas de protección frente a incendios hasta donde permite la normativa patrimonial, especialmente restrictiva cuando se interviene en un inmueble con protección integral.

El reto consistía en introducir seguridad y eficiencia contemporáneas sin convertir el Reconquista en una réplica moderna de sí mismo. En un edificio protegido no se puede sustituir alegremente una carpintería, modificar un hueco, alterar una cubierta o instalar cualquier sistema técnico. Cada solución debe respetar materiales, volúmenes, elementos ornamentales y configuración histórica.

La obra se ha ejecutado, además, manteniendo abierto el establecimiento. El calendario tuvo que adaptarse a la actividad hotelera y detener los trabajos en momentos especialmente sensibles, como el verano y la celebración de los Premios Princesa de Asturias. La convivencia entre huéspedes, trabajadores, eventos y obra añadió una dificultad que no existe en una rehabilitación convencional.

Del hospicio del siglo XVIII al gran hotel de Asturias

Detrás de la fachada del Reconquista hay bastante más historia que la de un alojamiento de cinco estrellas.

La construcción del antiguo Hospicio Provincial comenzó en 1752. El inmueble acogió durante más de dos siglos a huérfanos, personas desamparadas y población necesitada, hasta que esa función asistencial concluyó en 1965. Posteriormente fue transformado en hotel durante la primera mitad de los años setenta.

Su arquitectura conserva algunos de los espacios más singulares de Oviedo: los grandes patios interiores, las galerías porticadas, la monumental fachada barroca y una capilla octogonal diseñada por Ventura Rodríguez. El hotel dispone actualmente de 142 habitaciones, cuatro suites, 16 salones y un centro de convenciones de más de 9.000 metros cuadrados.

El reconocimiento patrimonial llegó en 1973. El catálogo oficial del Principado incluye el antiguo Hospital Hospicio-Hotel de la Reconquista entre los bienes de interés cultural de Asturias y también protege específicamente su entorno urbano.

La rehabilitación no afecta, por tanto, únicamente a un negocio hotelero. Se ha actuado sobre un inmueble que forma parte del patrimonio histórico asturiano y cuya conservación corresponde a su propietaria, Hoasa.

Un edificio público explotado por un grupo privado

El modelo de gestión del Reconquista ayuda a entender quién paga las obras y quién explota comercialmente el establecimiento.

Hoasa es la propietaria del inmueble y se ocupa de gestionar las obligaciones derivadas de esa titularidad. La explotación hotelera fue adjudicada en 2014, mediante un contrato de arrendamiento de industria de treinta años, a una sociedad del Grupo Hotusa, que opera el establecimiento bajo la marca Eurostars.

Eso explica que durante los últimos años hayan convivido actuaciones diferentes. Por un lado, Hoasa ha financiado la gran rehabilitación patrimonial de fachadas, patios, cubiertas y seguridad. Por otro, Eurostars acometió una renovación interior de unos dos millones de euros, centrada principalmente en habitaciones del ala de Ventura Rodríguez y en mejoras de accesibilidad, sostenibilidad y modernización de las instalaciones.

En la práctica, el Reconquista ha recibido una doble puesta al día: una intervención destinada a proteger el continente histórico y otra orientada a renovar la actividad hotelera que se desarrolla en su interior.

El escenario que Asturias enseña al mundo

Durante la mayor parte del año, el Reconquista funciona como hotel, restaurante, centro de reuniones y espacio para celebraciones. Pero cada mes de octubre se convierte durante varios días en uno de los edificios más observados de España.

Sus salones acogen las reuniones de los jurados, las audiencias de la familia real y los encuentros con los galardonados de los Premios Princesa de Asturias. El Salón Covadonga y el Salón de Consejos forman parte habitual del programa oficial previo a la ceremonia del Teatro Campoamor.

Por sus habitaciones y patios han pasado científicos, escritores, músicos, deportistas, jefes de Estado y algunas de las personalidades más influyentes del último medio siglo. Para buena parte de la audiencia internacional que sigue los premios, el Reconquista es la primera imagen reconocible de Oviedo antes incluso que el propio Campoamor.

Pero su importancia no debería medirse únicamente por los invitados ilustres que duermen en él. El valor del edificio está también en haber sobrevivido a usos, reformas y épocas muy diferentes sin desaparecer bajo una rehabilitación agresiva.

La mejor noticia no es que el Reconquista esté listo para volver a recibir cámaras, autoridades y premiados. Es que la piedra, los patios y la silueta que identifican al edificio han sido recuperados para seguir formando parte de Oviedo.

Eso sí: después de una inversión superior a 3,3 millones y de una obra que ha terminado bastante más tarde y más cara de lo anunciado, queda pendiente conocer con detalle por qué. El patrimonio merece inversión, pero también transparencia.

Dejar un comentario

captcha