Asturias ha concedido ya más de tres millones de euros a 778 jóvenes, pero detrás del balance positivo aparece una cifra mucho más incómoda: de 1.518 expedientes resueltos, 740 no han terminado cobrando la ayuda
El límite de 600 euros mensuales exigido para acceder al bono empieza además a quedar por debajo del mercado real de Oviedo, Gijón e incluso Avilés
Hay una forma optimista de contar el Bono Alquiler Joven en Asturias.
Y es perfectamente cierta.
Desde junio, 778 jóvenes asturianos han recibido más de tres millones de euros para ayudarles a pagar el alquiler. Para muchos de ellos, esos 250 euros mensuales pueden significar la diferencia entre mantener una vivienda propia o tener que volver a casa de sus padres.
Pero hay otra forma de mirar exactamente los mismos datos.
Y es bastante más inquietante.
Las tres primeras resoluciones de la convocatoria han estudiado 1.518 expedientes.
Solo 778 han acabado con una resolución favorable.
Es decir, prácticamente uno de cada dos expedientes ya resueltos no ha terminado recibiendo el bono.
La estadística oficial que habla de tres millones repartidos cuenta una parte de la historia.
La otra empieza con los que se han quedado fuera.
Casi la mitad no ha llegado al dinero
Hasta ahora, 639 solicitudes han sido denegadas y otros 101 expedientes han terminado en desistimiento.
En conjunto son 740 casos sin ayuda frente a 778 beneficiarios.
Eso deja una tasa de aprobación ligeramente superior al 51%.
No significa que todos los rechazados tuviesen derecho al bono ni que la Administración haya negado arbitrariamente cientos de ayudas. Las denegaciones se producen porque los solicitantes no cumplen uno o varios requisitos y los desistimientos responden a expedientes que no llegan correctamente hasta el final del procedimiento.
Pero el volumen obliga a hacerse una pregunta mucho más interesante que la habitual:
¿por qué casi la mitad no supera el proceso?
Y, sobre todo, ¿cuántos se quedan fuera porque las condiciones del bono ya no encajan con el mercado de vivienda asturiano?
Ahí aparece el verdadero problema.
Para recibir la ayuda hay que encontrar primero un alquiler de 600 euros o menos
El Bono Alquiler Joven puede aportar hasta 250 euros al mes durante un máximo de dos años.
Sobre el papel es una cantidad importante.
En un alquiler de 600 euros significa que la Administración puede cubrir alrededor del 42% de la mensualidad.
El problema es que para recibir esa ayuda el alquiler de la vivienda no puede superar precisamente los 600 euros al mes.
Y esa cifra empieza a parecerse cada vez menos a la realidad del mercado en las principales ciudades asturianas.
Un joven que hoy busca un piso de unos 70 metros cuadrados en Oviedo se encuentra con un precio medio que rondaría los 819 euros mensuales.
En Gijón, aproximadamente 812 euros.
Incluso en Avilés, mucho más asequible que las otras dos ciudades, la referencia ronda los 672 euros.
Es decir, el problema no empieza cuando llega el momento de calcular cuánto paga el bono.
Empieza antes.
Hay que encontrar primero un piso suficientemente barato como para poder pedirlo.
En Oviedo, 600 euros compran estadísticamente unos 51 metros cuadrados
La comparación permite entenderlo mucho mejor.
Si utilizamos los precios medios actuales, un alquiler de 600 euros equivaldría aproximadamente a una vivienda de 51 metros cuadrados en Oviedo, unos 52 en Gijón y alrededor de 62 en Avilés.
Naturalmente existen viviendas por debajo de esas medias.
También las hay mucho más caras.
Pero la tendencia es clara: el techo administrativo del bono se está acercando peligrosamente al suelo real del mercado en las zonas donde se concentra buena parte del empleo, los estudios y la demanda juvenil.
Y ahí aparece una paradoja bastante cruel.
El joven necesita ayuda porque el alquiler es caro.
Pero si el alquiler es demasiado caro, deja de poder recibir la ayuda.
Un joven puede necesitar muchísimo el bono y quedarse fuera por pagar 650 euros
Imaginemos un caso perfectamente plausible.
Un joven de 28 años trabaja en Oviedo y gana lo suficiente para cumplir el requisito de ingresos del programa, pero no para afrontar cómodamente una vivienda.
Encuentra un piso modesto por 650 euros mensuales.
Son solo 50 euros por encima del límite.
Necesitaría los 250 euros de ayuda quizá más que otro solicitante que paga 500.
Pero el primero queda fuera.
El segundo puede entrar.
Ese es uno de los grandes debates que deja abierta esta convocatoria.
Porque una ayuda diseñada para facilitar la emancipación puede terminar excluyendo precisamente a quienes viven en las zonas donde emanciparse resulta más caro.
Los 250 euros siguen siendo una ayuda muy seria
Eso tampoco debe perderse de vista.
Para quien consigue el bono, el impacto es real.
En un alquiler de 600 euros, pagar 250 menos cada mes supone dejar la aportación del inquilino en 350 euros.
En una vivienda de 500 euros, la ayuda cubre exactamente la mitad.
En Avilés, tomando como referencia un pequeño piso de 50 metros que rondase los 480 euros, los 250 euros cubrirían algo más de la mitad de la renta.
Por tanto, no estamos hablando de una subvención testimonial.
El problema no es necesariamente la cantidad.
El problema es cuántos consiguen llegar hasta ella.
Porque después del alquiler todavía queda vivir
Y aun cobrando los 250 euros, la emancipación sigue teniendo más facturas.
Quien paga 600 euros de alquiler y recibe el máximo del bono debe poner otros 350 euros de su bolsillo.
Después llegan la electricidad, el agua, internet, la calefacción, la comida, el transporte, los seguros y todos los gastos de una vida independiente.
Por eso, para muchos jóvenes, el bono no convierte la emancipación en fácil.
Simplemente la convierte en posible.
Y eso explica también la enorme importancia de los plazos.
La ayuda llega después de pagar
El Bono Alquiler Joven no funciona como un ingreso automático que aparece en la cuenta corriente antes de que llegue el recibo del propietario.
El beneficiario tiene que acreditar que ha pagado el alquiler.
Después se tramita la subvención correspondiente.
La diferencia puede parecer burocrática, pero para alguien con pocos recursos es fundamental.
No es lo mismo disponer de 250 euros antes de pagar una mensualidad que recuperar parte de ese dinero después.
El joven tiene que tener primero capacidad para adelantar el alquiler.
Y mientras la Administración habla de expedientes, resoluciones y justificaciones, el casero sigue cobrando todos los meses.
Algunos solicitantes han esperado meses para saber si tenían ayuda
La convocatoria abrió el 20 de enero y cerró el 19 de febrero.
La primera gran resolución no llegó hasta finales de junio.
La segunda apareció en julio.
Y la tercera se ha conocido ya en septiembre.
Eso significa que algunos solicitantes han pasado varios meses pagando sus alquileres sin saber todavía con certeza si acabarían recibiendo la ayuda.
La tramitación mediante resoluciones sucesivas permite ir desbloqueando expedientes.
Pero desde el punto de vista de quien vive de una nómina ajustada, cuatro, cinco o seis meses siguen siendo mucho tiempo.
Especialmente cuando el principal gasto del mes no espera.
Más de la mitad del presupuesto todavía está por repartir
La convocatoria cuenta con 6,6 millones de euros.
Hasta ahora se han adjudicado algo más de 3,08 millones.
Eso significa que todavía queda más de la mitad del dinero previsto.
Por tanto, los 778 beneficiarios conocidos hasta ahora no serán necesariamente la cifra definitiva.
Habrá nuevas resoluciones y nuevos jóvenes podrán incorporarse al programa.
Pero los datos disponibles ya permiten detectar una tendencia.
Y quizá la cuestión más importante de todas sea conocer con precisión por qué se están produciendo las 639 denegaciones.
Ahí está la información que falta
Sabemos cuántos jóvenes reciben la ayuda.
Sabemos cuántos han sido rechazados.
Lo que falta es abrir la caja negra de esas denegaciones.
¿Cuántos quedan fuera porque pagan más de 600 euros?
¿Cuántos superan el límite de ingresos?
¿Cuántos tienen problemas de empadronamiento?
¿Cuántos no consiguen justificar correctamente los pagos?
¿Cuántos pierden la ayuda por errores documentales?
Esa información permitiría distinguir dos escenarios completamente diferentes.
Si la mayoría de las denegaciones responde a expedientes incompletos, existe un problema de tramitación o comprensión de la convocatoria.
Pero si una parte importante queda fuera porque sus alquileres superan los 600 euros, entonces el problema sería mucho más profundo:
la ayuda estaría empezando a quedarse desfasada respecto al mercado que pretende corregir.
Porque los alquileres siguen subiendo y el bono no
El bono sigue siendo de 250 euros mensuales.
El límite continúa en 600 euros.
Pero los alquileres no han dejado de moverse.
En Oviedo, Gijón y Avilés los precios han seguido creciendo y eso produce un efecto inevitable: cada año hay menos viviendas dentro del rango que permite acceder a la ayuda.
Aunque los 250 euros no cambien, su capacidad real se reduce.
Un bono de 250 euros sobre un alquiler de 500 cubre la mitad.
Sobre uno de 550 ya cubre el 45%.
Sobre uno de 600, poco más del 41%.
Y sobre uno de 650 no cubre nada, porque directamente el solicitante queda fuera.
Ahí está la contradicción.
Tres millones ayudan. Pero no solucionan el problema
La cifra de 3,08 millones repartidos entre 778 jóvenes merece ser contada.
Son recursos públicos que están ayudando de verdad a cientos de asturianos.
Pero también merece contarse lo que esa misma cifra deja al descubierto.
De los 1.518 expedientes resueltos hasta ahora, prácticamente la mitad no han terminado cobrando.
Y mientras tanto, encontrar un alquiler de 600 euros o menos empieza a ser una tarea cada vez más complicada en buena parte de Oviedo y Gijón y tampoco resulta automática en Avilés.
Por eso la noticia no está solamente en los jóvenes que han recibido el bono.
Está también en los que lo necesitan pero no consiguen entrar.
Y quizá el gran debate del próximo Bono Alquiler Joven deba empezar precisamente ahí:
si la vivienda cambia de precio, ¿puede una ayuda pública seguir funcionando con los mismos límites como si el mercado no hubiera cambiado?
Porque para cientos de jóvenes asturianos el problema ya no es solo conseguir 250 euros para pagar el alquiler.
Es conseguir primero un alquiler que les permita pedir esos 250 euros.
