790 pases, 308 goles y 420.000 perritos calientes: las estadísticas más insólitas del Mundial 2026

790 pases, 308 goles y 420.000 perritos calientes: las estadísticas más insólitas del Mundial 2026

España conquistó su segunda estrella pulverizando récords defensivos, Rodri se adueñó del balón, Lamine Yamal fue el mejor regateador y Mbappé terminó adelantando a Messi. Fuera del césped, el primer Mundial con 48 selecciones dejó cifras propias de una superproducción: miles de millones de reproducciones, millones de cervezas y fibra óptica suficiente para dar cuatro vueltas al planeta.

Quedaba una última manera de exprimir el Mundial sin volver a describir por decimoquinta vez el gol de Ferran Torres: abrir la hoja de cálculo.

Y los números ofrecen un relato casi tan llamativo como los partidos. España no solo ganó. Lo hizo con la defensa más sólida jamás vista en un campeón, un centrocampista que pasó el balón hasta desgastarlo y dos adolescentes que se marcharon de Norteamérica con una Copa del Mundo cuando muchos jóvenes de su edad todavía están decidiendo qué hacer en septiembre.

España ganó siete partidos seguidos y solo recibió un gol

La selección española terminó el torneo con 14 goles, su mejor registro histórico en una Copa del Mundo. Son dos más que los logrados en México 1986 y seis más que en el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando ocho tantos fueron suficientes para conquistar la primera estrella. Además, encadenó siete victorias consecutivas durante el campeonato; únicamente Brasil, con once triunfos seguidos entre 2002 y 2006, mantiene una racha mundialista superior.

Pero la gran barbaridad estadística estuvo en su propia portería. España recibió un solo gol en ocho partidos, la cifra más baja de cualquier campeón mundial en una misma edición. Unai Simón mantuvo su portería a cero en siete encuentros, otro récord del torneo, y llegó a permanecer 650 minutos consecutivos sin encajar, superando ampliamente los 517 de Walter Zenga con Italia.

El equipo de Luis de la Fuente cerró además el campeonato con 38 partidos consecutivos sin perder, nuevo récord en el fútbol internacional masculino. Desde la derrota por 1-0 ante Colombia en marzo de 2024, España ha sumado 29 victorias y nueve empates, dejando atrás los 37 encuentros invicta que enlazó Italia entre 2018 y 2021.

Rodri completó 790 pases: ni él mismo se había pasado tanto el balón

Rodri terminó el Mundial con 790 pases completados, nueva plusmarca individual de la competición. El centrocampista pulverizó su propio récord, establecido con 638 pases en Catar 2022, que ya había superado los 599 de Xavi Hernández en Sudáfrica. Para entender el monopolio español, los siguientes en la clasificación fueron Pau Cubarsí, con 668, y Aymeric Laporte, con 618. El balón pasó tanto tiempo en los pies de España que, de haber pagado alquiler, habría financiado medio torneo.

Marc Cucurella y Pau Cubarsí disputaron 750 minutos cada uno, la mayor cantidad entre los jugadores de campo, igualados con el argentino Alexis Mac Allister. El dato resulta especialmente llamativo en el caso de Cubarsí, que tenía 19 años y terminó comportándose como si llevara tres décadas organizando defensas.

España también aparece en estadísticas menos visibles, pero decisivas. Mikel Oyarzabal provocó 58 pérdidas de balón del rival, más que ningún otro jugador; Pedri quedó segundo con 51. Dani Olmo fue el futbolista que más presiones defensivas realizó durante el campeonato, con 305. Es decir, incluso cuando España no tenía la pelota, seguía trabajando activamente para recuperarla cuanto antes.

Lamine Yamal regateó más que nadie

Lamine Yamal completó 35 regates, el mejor registro del Mundial. Terminó por delante de Mbappé, con 28; Messi, con 25; Vinícius, con 23, y Jérémy Doku, con 21. El récord absoluto de una edición continúa en poder de Diego Maradona, que completó 53 en México 1986, pero el español encabezó con claridad la clasificación de Norteamérica.

El joven atacante también se convirtió, con 19 años y seis días, en el cuarto campeón mundial más joven de la historia, igualado con el brasileño Coutinho. Solo Pelé, Ronaldo Nazário y el italiano Giuseppe Bergomi levantaron el trofeo con menos edad. Pau Cubarsí ocupa ahora el séptimo lugar de esa clasificación, con 19 años y 178 días.

Yamal ya había entrado durante el torneo en otra lista selecta: marcó con 18 años y 343 días y se convirtió en el noveno goleador más joven de la historia de los Mundiales. Gavi conserva el tercer puesto gracias al tanto que anotó en Catar con 18 años y 110 días.

Oyarzabal igualó a Butragueño y Villa

Mikel Oyarzabal fue el máximo goleador de España con cinco tantos, igualando el récord nacional en una sola Copa del Mundo. Emilio Butragueño alcanzó esa cifra en México 1986 y David Villa la repitió en Sudáfrica 2010. Ningún español ha conseguido todavía superar esa frontera.

El mérito colectivo queda reflejado en el hecho de que España terminó campeona sin contar con ninguno de los cuatro primeros goleadores del torneo. Mbappé hizo diez; Messi, ocho; Jude Bellingham y Erling Haaland, siete. El máximo anotador español aparece después, con sus cinco goles, confirmando que el equipo de Luis de la Fuente repartió mucho más la producción ofensiva.

Una final de 20 remates contra una Argentina inexistente en ataque

El gol de Ferran Torres en el minuto 106 fue el vigésimo remate de España en la final. La Roja tuvo alrededor del 65 % de la posesión y obligó a Emiliano Martínez a realizar doce paradas, récord para un guardameta en un partido por el título mundial.

Argentina, por el contrario, terminó sin efectuar un solo remate a puerta. Su primer intento de cualquier tipo no llegó hasta el minuto 117. Messi tampoco logró disparar entre los tres palos y Unai Simón se marchó de la final sin realizar ninguna parada, algo bastante parecido a cobrar una entrada para el mejor espectáculo del mundo y encontrarse la sesión cancelada.

Ferran Torres se convirtió en el segundo suplente que marca el gol ganador de una final mundialista, después de Mario Götze con Alemania en 2014. Es el quinto jugador que marca saliendo desde el banquillo en una final y, curiosamente, cuatro de esos cinco goles fueron anotados contra Argentina.

Las dos estrellas españolas comparten un guion casi idéntico: tanto en 2010 como en 2026 España ganó la final por 1-0 con un gol durante la prórroga. Iniesta apareció en Johannesburgo; Ferran Torres lo hizo en Nueva Jersey. Dieciséis años después, España volvió a descubrir que no necesita marcar pronto para hacer historia.

Dos adolescentes campeones y el seleccionador más veterano

Lamine Yamal y Pau Cubarsí se convirtieron en el cuarto y el quinto adolescente que disputan una final de la Copa del Mundo. Los cinco jóvenes que lo han conseguido —Pelé, Bergomi, Mbappé, Yamal y Cubarsí— terminaron levantando el título. Parece que acudir a una final antes de cumplir los 20 años ofrece, estadísticamente, bastantes garantías.

En el extremo opuesto aparece Luis de la Fuente. Con 65 años y 28 días, se convirtió en el entrenador más veterano que gana un Mundial, superando a Vicente del Bosque, que tenía 59 años y 220 días cuando España fue campeona en 2010.

Lionel Messi, con 39 años y 25 días, también estableció una marca de longevidad al convertirse en el jugador de campo más veterano que participa en una final. Superó al sueco Gunnar Gren, que disputó la de 1958 con 37 años y 241 días.

España logró además una combinación inédita: es el primer país que mantiene simultáneamente los títulos de campeón mundial masculino y femenino, después del triunfo de la selección femenina en 2023.

Mbappé terminó adelantando a Messi

Kylian Mbappé conquistó la Bota de Oro con diez goles en ocho partidos. El francés terminó por delante de Messi, que marcó ocho, y cerró el campeonato como nuevo máximo goleador histórico de los Mundiales: suma 22 tantos, uno más que el argentino. Miroslav Klose, que comenzó el torneo como propietario del récord, queda ya bastante lejos con 16.

El campeonato terminó con cuatro jugadores que marcaron al menos siete goles: Mbappé, Messi, Bellingham y Haaland. La FIFA ya había destacado antes de la final que nunca tres futbolistas habían llegado a siete tantos en una misma edición; el partido por el tercer puesto permitió a Bellingham incorporarse al grupo y elevar la anomalía hasta cuatro.

308 goles: el Mundial más grande también fue el más goleador

El primer Mundial con 48 selecciones concluyó con 308 goles en 104 partidos, una media de 2,96 por encuentro. Superó holgadamente el anterior récord total de 172 tantos de Catar 2022, aunque la comparación necesita letra pequeña: esta edición tuvo 40 encuentros más. Aun así, el promedio fue prácticamente de tres goles por partido.

El gol número 100 lo marcó Cody Gakpo; el 200, el ghanés Derrick Luckassen; y el 300 fue obra de Bukayo Saka durante el delirante Inglaterra-Francia por el tercer puesto, que terminó 6-4. El encuentro aportó por sí solo diez goles, más de los que necesitó España para ganar todo el Mundial de 2010.

Mbappé corrió a 37,6 kilómetros por hora y Pape Gueye disparó a 131,9

Entre las mediciones físicas difundidas por la FIFA al terminar los octavos, Mbappé había registrado el esprint más rápido del torneo, alcanzando 37,6 kilómetros por hora. Pape Gueye realizó el disparo a puerta más veloz, a 131,9 kilómetros por hora, mientras que el belga Hans Vanaken marcó desde 32,45 metros.

Youri Tielemans había recorrido 61,8 kilómetros durante la competición y Timothy Castagne firmó la mayor distancia en un solo partido: 16,29 kilómetros. Una media maratón con tacos, rivales y la obligación de seguir fingiendo que uno todavía tiene fuerzas para subir al ataque.

Más de 6,6 millones de espectadores antes de los dos últimos partidos

Antes del encuentro por el tercer puesto y de la final, el Mundial ya había reunido a 6.665.825 espectadores en 102 partidos, con una ocupación del 99,7 % y una media superior a 65.000 personas por encuentro. Solo durante la fase de grupos acudieron 4.644.549 aficionados procedentes de 210 países y territorios.

El 25 de junio entraron en los estadios 426.834 personas, récord de asistencia en una sola jornada mundialista. Para cuando concluyeron los octavos, más de 7,7 millones de aficionados habían pasado además por los FIFA Fan Festivals de Estados Unidos, México y Canadá.

El otro Mundial: 20.000 millones de vídeos y 174 millones para una celebración

Hasta los cuartos de final, los contenidos del campeonato habían generado 20.000 millones de visualizaciones, 30.000 millones de impresiones y 1.700 millones de interacciones. Las reproducciones de vídeo aumentaron un 485 % respecto al mismo periodo de Catar 2022.

El vídeo más visto en TikTok fue la celebración noruega conocida como Viking Row, con 174 millones de reproducciones. La reacción colectiva al gol de Luis Romo en el Fan Festival de Ciudad de México alcanzó 82 millones en Facebook, mientras que el primer gol de Cristiano Ronaldo en una eliminatoria mundialista obtuvo 75 millones en YouTube.

Cinco millones de cervezas y 420.000 perritos calientes

Hasta la conclusión de los octavos se habían vendido más de cinco millones de cervezas, frente a 1,4 millones de botellas de agua. No parece que la hidratación convencional lograse clasificarse para las rondas finales.

En ese mismo momento se habían consumido 420.000 perritos calientes. Colocados uno detrás de otro formarían una fila de aproximadamente 63 kilómetros, equivalente a más de 700 campos de fútbol. También se habían vendido 103.000 bufandas, con España entre las diez selecciones que más productos oficiales despacharon.

Cuatro vueltas a la Tierra en fibra óptica

La organización desplegó alrededor de 161.000 kilómetros de fibra óptica, suficiente para dar cuatro vueltas completas al planeta. Las redes del torneo transportaron 13 millones de gigabytes de datos y frenaron más de 1.000 millones de amenazas cibernéticas.

Hasta los cuartos se habían realizado 6.310 traslados de selecciones, incluidos 2.321 desplazamientos escoltados en autobús y 2.201 movimientos de las furgonetas encargadas del material. También se almacenaron 41.755 objetos prohibidos retirados en los accesos.

Y por si faltaba una última cifra extravagante, el trofeo gigante de LEGO instalado en Nueva York medía 8,47 metros, estaba formado por 1.360.000 piezas y necesitó 7.040 horas de trabajo de 59 especialistas. Probablemente tardaron más en construirlo que España en completar sus 790 pases a Rodri.

Al final, el Mundial más grande de la historia dejó dos conclusiones estadísticas bastante claras: España consiguió que marcarle pareciese una actividad prácticamente ilegal y la FIFA convirtió un campeonato de fútbol en una pequeña nación itinerante, con sus propios transportes, redes de comunicaciones, consumo de cerveza y montañas de perritos calientes.

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