El Gobierno autonómico aprueba una norma histórica que consolida casi cuatro décadas de concertación y garantiza por primera vez la participación institucional con respaldo jurídico estable
Asturias ha decidido blindar uno de los pilares que más ha marcado su modelo político y económico desde la Transición: el diálogo social. El Gobierno del Principado aprobó este martes el proyecto de Ley de Participación Institucional, una norma con la que pretende consolidar jurídicamente la presencia de sindicatos y organizaciones empresariales en el diseño de las grandes políticas públicas de la comunidad.
La nueva ley, presentada este miércoles por el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, junto a representantes de UGT, Comisiones Obreras y Federación Asturiana de Empresarios, supone un paso que el Ejecutivo considera “histórico” porque dota por primera vez de un marco legal estable a una práctica política que Asturias lleva desarrollando desde hace casi 40 años.
Hasta ahora, la participación de sindicatos y patronal en la elaboración de políticas públicas dependía esencialmente de acuerdos políticos y dinámicas de concertación, pero no existía una ley autonómica que regulase con claridad sus derechos, funciones y obligaciones.
El Principado quiere evitar que el diálogo social dependa “del gobierno de turno”
La filosofía de la norma es clara: impedir que la interlocución social quede a merced de cambios políticos o de decisiones coyunturales.
“Este proyecto de ley ordena, refuerza y blinda desde el punto de vista jurídico un modelo de diálogo social que lleva casi 40 años funcionando en Asturias y que forma parte de la identidad política de la comunidad”, afirmó Borja Sánchez durante la presentación.
Con esta medida, Asturias se coloca al nivel normativo de otras comunidades autónomas que ya habían regulado por ley la participación institucional de los agentes sociales más representativos.
La futura norma pretende además aportar transparencia, seguridad jurídica y estabilidad a las relaciones entre la Administración autonómica y las organizaciones sindicales y empresariales.
Sindicatos y patronal tendrán derecho a participar antes de aprobar leyes
Uno de los aspectos más relevantes del texto es que reconoce expresamente el derecho de las organizaciones más representativas a conocer y ser consultadas previamente sobre anteproyectos legislativos relacionados con materias laborales, económicas y sociales.
Eso significa que sindicatos y empresarios podrán intervenir desde fases tempranas en la elaboración de normas que afecten al empleo, la industria, la economía o la protección social.
Además, la ley contempla que puedan participar en procesos de evaluación de políticas públicas y formular propuestas directamente ante la Administración autonómica.
El objetivo del Ejecutivo es institucionalizar un modelo de gobernanza basado en la negociación y la concertación, especialmente en una comunidad donde históricamente las grandes reconversiones industriales, laborales y económicas han estado muy ligadas al entendimiento entre Gobierno, sindicatos y patronal.
La ley también impone obligaciones y límites a los agentes sociales
El proyecto no solo reconoce derechos. También fija obligaciones concretas para las organizaciones participantes.
La norma establece que sindicatos y organizaciones empresariales deberán actuar con buena fe negociadora y lealtad institucional, además de garantizar la confidencialidad de determinadas informaciones y utilizar de manera responsable la documentación a la que tengan acceso.
Igualmente, deberán mantener una participación efectiva y constante en los órganos institucionales en los que estén representados.
Con ello, el Principado busca evitar críticas habituales relacionadas con la falta de transparencia o con la utilización política de determinados espacios de negociación.
Asturias refuerza un modelo político muy propio
El diálogo social ha sido durante décadas una de las señas de identidad políticas de Asturias. Desde los años ochenta, los grandes acuerdos industriales, laborales y económicos de la comunidad han estado marcados por la concertación entre administraciones, sindicatos y empresarios.
Ese modelo ha tenido especial relevancia en momentos especialmente delicados para la región, como las reconversiones industriales, las crisis mineras o los procesos de transformación económica vinculados al declive de sectores tradicionales.
Con esta nueva ley, el Gobierno autonómico pretende enviar un mensaje claro: la concertación deja de ser solo una tradición política para convertirse en una estructura institucional protegida legalmente.
Y lo hace en un momento en el que Asturias afronta enormes desafíos relacionados con la transición energética, la transformación industrial, la despoblación y el empleo de futuro.
