El Real Oviedo recibe la Manzana de Oro en Madrid en pleno año de su centenario: “No es solo un club, es parte del alma de Asturias”

El Real Oviedo recibe la Manzana de Oro en Madrid en pleno año de su centenario: “No es solo un club, es parte del alma de Asturias”

El Real Oviedo vivió este miércoles uno de esos actos que trascienden lo puramente deportivo. En pleno año de su centenario, el club azul recibió en el Centro Asturiano de Madrid la prestigiosa Manzana de Oro, el máximo reconocimiento que concede la histórica institución asturiana en la capital de España.

Y no fue una entrega cualquiera. El acto, celebrado en el Salón Príncipe de Asturias, tuvo mucho de homenaje emocional a cien años de resistencia, orgullo y sentimiento carbayón. Porque el Real Oviedo no llega a su centenario como un simple club de fútbol: llega convertido en uno de los grandes símbolos sentimentales de Asturias.

El presidente del Centro Asturiano de Madrid, Valentín Martínez-Otero, dejó clara esa dimensión emocional durante su intervención, al señalar que la Manzana de Oro representa “lo mejor del espíritu colectivo asturiano” y que otorgarla al Real Oviedo en el año de su centenario suponía un auténtico honor para la institución. Según destacó, el club azul representa un siglo de historia deportiva, social y cultural profundamente ligado a Asturias.

Mucho más que fútbol

El acto estuvo cargado de oviedismo y también de reivindicación sentimental. El abogado Miguel Ángel Rodríguez-Vacelar, encargado de presentar al club, realizó una intervención apasionada en la que defendió la extraordinaria trayectoria del Real Oviedo y lo definió prácticamente como un elemento de identidad colectiva para miles de asturianos dentro y fuera de Asturias.

Porque si algo tiene el Real Oviedo es precisamente eso: capacidad para generar pertenencia. El club azul ha sobrevivido a descensos, crisis económicas, etapas dramáticas e incluso a momentos en los que llegó a temerse por su propia desaparición. Y quizá precisamente por eso su masa social vive cada éxito como una cuestión casi emocional.

No es casualidad que el club llegue a este centenario convertido en uno de los equipos con mayor carga sentimental del fútbol español. Su historia reciente es también la historia de una reconstrucción colectiva.

El ascenso, el Grupo Pachuca y la nueva etapa azul

Durante el acto tomó la palabra el presidente del club, Martín Peláez, que aprovechó la ocasión para hacer balance de la etapa del Grupo Pachuca al frente de la entidad. Peláez destacó hitos como el regreso del equipo a Primera División, la modernización del Carlos Tartiere y el crecimiento institucional y social experimentado por el club en los últimos años.

El dirigente mexicano también reconoció que el camino no ha estado exento de críticas ni dificultades, aunque insistió en la idea de seguir construyendo un Real Oviedo “sólido, ilusionante y representativo del orgullo de Oviedo y de toda Asturias”.

Sus palabras llegan además en un momento especialmente simbólico para el oviedismo. El club celebra cien años de historia después de haber logrado regresar recientemente a la élite del fútbol español tras más de dos décadas fuera de Primera División.

Un centenario que desborda el fútbol

El centenario del Real Oviedo se está convirtiendo en un fenómeno social en Asturias. El club ha multiplicado los actos institucionales, los homenajes, las iniciativas solidarias y las colaboraciones culturales. En los últimos días incluso presentó una edición especial de sidra conmemorativa junto a establecimientos emblemáticos asturianos, reforzando esa unión casi inseparable entre el oviedismo y la identidad asturiana.

Y precisamente ahí encaja el significado de esta Manzana de Oro.

Porque el premio no reconoce únicamente resultados deportivos. Reconoce algo mucho más difícil de conseguir: haber logrado que varias generaciones enteras identifiquen al Real Oviedo como parte de su memoria sentimental.

En Madrid, lejos del Carlos Tartiere, eso volvió a quedar clarísimo este miércoles. El Real Oviedo no acudió simplemente a recoger un galardón.

Acudió a recoger cien años de orgullo azul.

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