El barrio ovetense de Vallobín sigue en shock tras el espeluznante doble crimen ocurrido en un piso de la calle Vázquez de Mella. Lo que durante años fueron gritos, amenazas, llamadas a la Policía y escenas de auténtico terror vecinal terminó convirtiéndose en una tragedia anunciada. Jesús López Alonso, conocido en la zona como “Susi”, un toxicómano de 67 años con antecedentes por dos homicidios previos, fue detenido acusado de matar brutalmente a puñaladas a su hermana María y a la pareja de esta, José Corujo, con quienes convivía desde febrero.
A medida que pasan las horas van apareciendo detalles que estremecen incluso a quienes llevaban décadas conviviendo con él. Porque en Vallobín prácticamente nadie duda ya de una cosa: el miedo llevaba años instalado en aquel edificio.
La escena que se encontraron los agentes de la Policía Nacional al entrar en la vivienda del portal 10 J fue dantesca. Los cadáveres de las víctimas aparecieron cosidos a cuchilladas en una habitación de la casa: uno sobre la cama y otro tendido en el suelo. Según los testimonios recabados entre familiares y vecinos, el presunto autor del crimen se encontraba completamente ajeno a la gravedad de lo ocurrido cuando fue arrestado.
La alarma la dio otro consumidor de drogas que acudió al piso “a pillar”. Lo que encontró dentro le dejó helado. Según el relato de familiares, el detenido le mostró los cuerpos y llegó a decirle: “Mira y verás cómo pesan”. Poco después se activó el operativo policial que acabó con el sospechoso esposado y trasladado a dependencias policiales.
Un barrio aterrorizado desde hace años
En los pisos de la Sindical casi todos conocían a “Susi”. Y casi todos le temían.
Vecinos consultados coinciden en describirlo como una persona extremadamente conflictiva, vinculada desde hace décadas al consumo y tráfico de drogas. Algunos aseguran que llevaba semanas anunciando que iba a matar a su hermana y al cuñado. Otros recuerdan amenazas aún peores: incendiar el edificio entero con todos los vecinos dentro.
El pasado domingo, apenas horas antes del doble homicidio, la Policía tuvo que acudir ya al inmueble porque el hombre gritaba desde la ventana asegurando que su hermana y José eran “okupas” y que pensaba matarlos. Una vecina relató incluso que llegó a verlo sujetando bombonas mientras profería amenazas.
La tensión en el edificio era permanente. Algunos residentes aseguran que el detenido presumía de tener armas de fuego. Otros recuerdan amenazas directas y constantes durante años. “La crónica de una muerte anunciada”, resumía una antigua presidenta de la comunidad, que asegura haber convivido durante décadas con escenas relacionadas con droga, violencia y amenazas.
Dos homicidios previos y décadas de droga
Uno de los aspectos que más ha conmocionado a Oviedo es el pasado criminal del detenido.
Jesús López Alonso ya había pasado por prisión por otros dos homicidios cometidos en Asturias décadas atrás. Según distintas informaciones conocidas este miércoles, uno de los asesinatos se produjo en 1983, en Pumarín, presuntamente por celos. El segundo ocurrió tres años después en Santa Marina de Piedramuelle, donde habría matado a tiros a otro hombre utilizando la misma pistola que la víctima le había pedido guardar mientras cumplía condena.
Familiares aseguran que llevaba “toda la vida en la droga” y que sufría esquizofrenia diagnosticada. Según su entorno, mezclaba períodos de consumo extremo con episodios delirantes en los que hablaba de ETA, del Ejército o de supuestas misiones militares.
Las escenas violentas, según cuentan sus allegados, eran frecuentes. Su propia madre, fallecida hace meses con 90 años y un delicado estado de salud, llegó a pedir ayuda aterrorizada porque, según la familia, su hijo intentaba quitarle dinero de la pensión y amenazaba con matarla.
“Este hijo de Satanás nos quiere prender fuego”
La frase, escrita supuestamente por la propia María antes de morir, resume el nivel de terror que se vivía dentro de aquella vivienda.
Según familiares, la hermana del detenido había alertado recientemente del comportamiento cada vez más peligroso del hombre. En uno de esos mensajes llegó a escribir: “Este hijo de Satanás nos quiere prender fuego”.
No era una exageración. Las primas del arrestado recuerdan un episodio reciente en el que, mientras María dormía la siesta, el acusado habría dejado una sartén al fuego provocando un incendio que terminó dañando la campana extractora de la cocina. “No podía con él”, lamentan ahora sus familiares.
María y su pareja se habían trasladado a vivir con “Susi” tras la muerte de la madre del detenido. Según su entorno, la intención era ayudarle y hacerse cargo de la casa. Ella incluso asumía gastos de la vivienda. Pero la convivencia degeneró rápidamente en un ambiente de amenazas, miedo y violencia psicológica constante.
Un crimen que deja al barrio completamente roto
Este miércoles, Vallobín sigue intentando comprender cómo una situación tan explosiva terminó desembocando en un doble asesinato tan brutal.
Las imágenes de familiares derrumbados a las puertas del edificio reflejan el impacto del crimen. Una de las hermanas del detenido rompía a llorar al llegar a la zona mientras repetía entre sollozos: “¡La que ha montado, la que ha montado!”.
En el barrio nadie habla ya solo de un crimen. Muchos vecinos describen años de abandono, miedo y convivencia forzada con una espiral de droga y deterioro mental que, aseguran, llevaba demasiado tiempo fuera de control.
Ahora será la investigación policial y judicial la que determine exactamente qué ocurrió en el interior de aquella vivienda de la calle Vázquez de Mella. Pero en Vallobín hay una sensación compartida que se escucha una y otra vez en cada portal, en cada conversación y en cada mirada: nadie puede decir que no hubiera señales.
