El centenario del club azul se convierte en símbolo de una comunidad que también reconoce la inclusión, el periodismo, la música y el talento asturiano dentro y fuera de sus fronteras
Asturias ya tiene nombres propios para uno de los días más importantes del año. El Consejo de Gobierno ha aprobado este martes las Medallas de Asturias de 2026, en una edición marcada por la emoción, el simbolismo y una fuerte carga identitaria.
En el centro de todas las miradas estará el Real Oviedo, que recibirá el máximo reconocimiento institucional coincidiendo con su centenario, en un momento deportivo y social que ha devuelto al club a la élite y ha reactivado un sentimiento colectivo que trasciende el fútbol.
Junto a la entidad azul, el Principado distingue también a figuras y organizaciones que representan algunos de los pilares fundamentales de la sociedad asturiana: la inclusión, la cultura, el periodismo y la educación.
Un centenario que une a toda Asturias
El reconocimiento al Real Oviedo va mucho más allá del deporte. Fundado en 1926 tras la fusión de dos históricos clubes ovetenses, el equipo celebra cien años de historia en uno de sus momentos más dulces.
El ascenso a Primera División, tras más de dos décadas de espera, ha supuesto una auténtica sacudida emocional en la sociedad asturiana. Las calles de Oviedo y de muchos otros puntos de la región se han teñido de azul en una celebración que ha unido a generaciones enteras.
Hoy, el club no solo compite en la élite, sino que se ha consolidado como un referente en formación, con una cantera en crecimiento y una apuesta firme por el fútbol femenino, que también ha vivido un ascenso clave esta temporada.
De la inclusión a la cultura: los otros nombres de las Medallas
La Medalla de Asturias de 2026 dibuja un mapa muy claro de los valores que el Principado quiere destacar.
La Asociación Emburria, con sede en Cangas de Onís, es uno de ellos. Desde 2002 trabaja por la inclusión real de personas con discapacidad, acompañando a familias y construyendo itinerarios vitales completos desde la infancia hasta la vida adulta. Su labor la ha convertido en una referencia indiscutible en el ámbito social.
En el terreno cultural, el nombre propio es el del tenor Joaquín Pixán, una de las grandes voces de Asturias durante más de medio siglo. Formado en la Scala de Milán y vinculado a figuras clave de la poesía española, su carrera ha sido un puente entre tradición y modernidad, llevando la música asturiana a nuevos territorios.
El periodismo también tiene su reconocimiento en la figura de Isidoro Nicieza, referente durante décadas en la prensa del norte de España. Su trayectoria ha estado marcada por la defensa de una información rigurosa, con arraigo territorial y capacidad de adaptación a los nuevos formatos digitales.
Completa la lista el docente y músico Nacho Fonseca, pionero en la enseñanza de la lengua asturiana a través de la música. Su proyecto educativo ha dejado huella en generaciones de alumnos, en una época en la que apenas existían recursos pedagógicos en llingua asturiana.
Hijos predilectos: raíces que trascienden generaciones
El Principado también ha querido reconocer a quienes representan la esencia de Asturias desde dentro.
Entre ellos destaca Juan Antonio Pérez Simón, empresario y mecenas cultural con una intensa vinculación con su tierra natal, a pesar de desarrollar gran parte de su vida en México.
Junto a él, el histórico político Isidro Fernández Rozada, figura clave en la configuración del espacio conservador en Asturias, y la cantante Mari Luz Cristóbal, una de las grandes voces de la tradición musical asturiana.
Completa este bloque José Sierra Fernández, referente político y social en Grado durante más de dos décadas, y hoy implicado en la recuperación de la memoria democrática.
Hijos adoptivos: talento que eligió Asturias
El reconocimiento se amplía también a quienes, sin haber nacido en la comunidad, han hecho de Asturias su hogar y su proyecto de vida.
Es el caso de la exalcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso, figura clave en la política asturiana y pionera en múltiples ámbitos institucionales.
También el del piragüista Saúl Craviotto, el deportista olímpico más laureado de España, cuyo vínculo con Asturias lo ha convertido en un referente para nuevas generaciones.
En el ámbito cultural destaca la escritora Maruja Torres, que ha encontrado en Oviedo un refugio creativo y vital tras una carrera internacional.
La lista la completan la investigadora Yayoi Kawamura, puente entre Japón y Asturias; el psicólogo Adolfo Rivas Fernández, impulsor de proyectos sociales de enorme impacto; y la matemática Consuelo Martínez López, figura destacada en la investigación científica internacional.
El 8 de septiembre, una fecha marcada en rojo
Todos ellos recibirán sus distinciones el próximo 8 de septiembre, Día de Asturias, en un acto que volverá a reunir a la sociedad asturiana en torno a sus símbolos y referentes.
La Medalla de Asturias, unificada desde 2022 en una única categoría, se reserva para reconocer trayectorias excepcionales que hayan contribuido de forma decisiva al desarrollo y la proyección de la comunidad.
Más que premios: una radiografía de Asturias
La lista de galardonados de este año no es casual. Refleja una Asturias que mira al futuro sin perder sus raíces:
- Un club centenario que vuelve a hacer vibrar a toda una región
- Una sociedad que apuesta por la inclusión
- Una cultura que se reinventa sin renunciar a su esencia
- Y un talento que traspasa fronteras
En definitiva, un retrato colectivo de lo que Asturias es… y de lo que quiere seguir siendo.
