El “MV Hondius”, un exclusivo barco de expedición polar, permanece bajo vigilancia sanitaria tras un brote que ha obligado a intervenir a la OMS, a la Unión Europea y al Gobierno español
Tres asturianos forman parte del grupo de pasajeros atrapados a bordo del crucero de lujo MV Hondius, escenario de uno de los episodios sanitarios más inquietantes que se recuerdan en alta mar en los últimos años. El barco, especializado en expediciones polares y turismo de élite, permanece controlado frente a Cabo Verde tras detectarse un brote de hantavirus que ya ha provocado tres muertes y varios contagios sospechosos.
Los viajeros asturianos, integrados en un circuito turístico organizado, se encuentran en buen estado de salud, aunque agotados física y psicológicamente después de semanas confinados en sus camarotes. Según relataron a la televisión autonómica asturiana, apenas pueden abandonar sus habitaciones desde el pasado 11 de abril, fecha en la que se produjo el primer fallecimiento y comenzó una cuarentena improvisada en medio del Atlántico.
En total, hay catorce españoles a bordo: además de los tres asturianos, viajan pasajeros de Castilla y León, Madrid, Cataluña, Galicia y la oceanógrafa valenciana Aitana Forcés-Vázquez. El barco transporta alrededor de 147-149 personas de 23 nacionalidades entre pasajeros y tripulación.
Un crucero de expedición convertido en una pesadilla flotante
El MV Hondius no es un crucero convencional. Se trata de un sofisticado buque polar de expedición operado por la compañía neerlandesa Oceanwide Expeditions, diseñado para navegar entre hielos y realizar rutas exclusivas por la Antártida y regiones remotas del Atlántico Sur. Entró en servicio en 2019 y tiene capacidad para unos 196 pasajeros y 72 tripulantes.
La travesía había partido el 1 de abril desde Ushuaia, en Argentina, y recorría enclaves extremadamente aislados del hemisferio sur, incluyendo zonas próximas a la Antártida, las Georgias del Sur y Santa Elena. Lo que debía ser una expedición de lujo acabó transformándose en un escenario de emergencia epidemiológica internacional.
El primer fallecido fue un pasajero neerlandés que murió el 11 de abril. Su esposa fue evacuada posteriormente y acabó falleciendo días después en un hospital de Sudáfrica. Más tarde murió una pasajera alemana y comenzaron a aparecer nuevos casos sospechosos entre viajeros y tripulantes.
Actualmente se investigan siete posibles casos relacionados con el brote, aunque dos ya habrían sido confirmados.
¿Qué es exactamente el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente pero extremadamente peligrosa. Normalmente se transmite por inhalación de partículas contaminadas procedentes de orina, saliva o excrementos de roedores infectados. Puede provocar desde síntomas similares a una gripe hasta cuadros respiratorios gravísimos con insuficiencia pulmonar.
El gran temor de las autoridades sanitarias internacionales no es solo la presencia del virus, sino la posibilidad de que la cepa implicada sea una variante sudamericana, posiblemente relacionada con el virus Andes, una de las pocas capaces de transmitirse ocasionalmente entre humanos.
Precisamente por esa sospecha, el barco quedó sometido a un aislamiento casi absoluto. Los pasajeros fueron confinados en sus camarotes, se activaron protocolos especiales de ventilación e higiene y comenzaron controles médicos diarios a bordo.
¿Por qué el crucero acabará en Canarias?
Uno de los aspectos que más tensión política y sanitaria ha generado es el destino final del barco.
Inicialmente, Cabo Verde rechazó permitir el desembarco de pasajeros y enfermos alegando falta de capacidad sanitaria para afrontar una posible emergencia epidemiológica de esta magnitud. El barco quedó fondeado frente a Praia mientras se negociaba una solución internacional.
Durante horas, la posibilidad de que el crucero atracara en Canarias generó un enorme debate. Algunas autoridades consideraban que no existía necesidad clínica de llevar el barco a territorio español si no aparecían nuevos casos. Sin embargo, finalmente la OMS, el ECDC europeo y el Gobierno español acordaron que el archipiélago sería el punto más seguro y preparado para gestionar la operación.
Las razones son varias:
- Canarias es el territorio con capacidad hospitalaria avanzada más cercano.
- España tiene ciudadanos a bordo.
- Cabo Verde no dispone de infraestructura suficiente para una operación de aislamiento y repatriación masiva.
- El Derecho Internacional obliga a prestar asistencia humanitaria en situaciones de emergencia marítima.
El Ministerio de Sanidad español confirmó que el desembarco se hará bajo un protocolo extraordinario elaborado conjuntamente por la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Los pasajeros serán trasladados en circuitos especiales, evitando contacto con la población local y bajo vigilancia epidemiológica constante.
Evacuaciones médicas y tensión creciente a bordo
Mientras el barco sigue rumbo hacia Canarias, varios enfermos ya han sido evacuados en aviones medicalizados desde Cabo Verde.
Dos pasajeros con síntomas graves fueron trasladados a Países Bajos y Alemania, mientras otro afectado fue evacuado previamente a Sudáfrica. Además, el médico del propio crucero se encuentra en estado grave y también será trasladado para recibir atención especializada.
La OMS ha insistido en que pasajeros y tripulación deben desembarcar “lo antes posible” no solo por motivos médicos, sino también para evitar un deterioro psicológico derivado del confinamiento prolongado.
La gran incógnita: cómo entró el virus en el barco
Otro de los grandes interrogantes sigue abierto: nadie sabe todavía con certeza cómo llegó el hantavirus al MV Hondius.
Las investigaciones apuntan a varias hipótesis:
- Un pasajero pudo embarcar ya infectado tras haber estado expuesto previamente en Sudamérica.
- El virus pudo introducirse mediante contacto con roedores en alguna escala.
- También se estudia si hubo contaminación ambiental dentro del propio barco.
Las autoridades argentinas aseguran que ningún viajero presentaba síntomas al zarpar desde Ushuaia, lo que complica aún más reconstruir el origen exacto del brote.
Mientras tanto, los tres asturianos continúan esperando el final de una experiencia que empezó como un exclusivo viaje de aventura entre hielos y fauna salvaje y ha terminado convertida en una cuarentena flotante bajo vigilancia internacional.
