'El hijo de la pirámide', una novela repleta de aventura sobre uno de los grandes misterios de la humanidad

El hijo de la pirámide, una novela repleta de aventura sobre uno de los grandes misterios de la humanidad

Antonio Cabanas, autor de 'El hijo de la pirámide',escribe sobre el misterio más antiguo de la humanidad: ¿cómo se construyeron las pirámides? Una novela repleta de aventura en la que conoceremos los rencores y las pasiones de la corte faraónica mientras nos adentramos en uno de los grandes misterios de la humanidad: la construcción de las pirámides de Egipto. 

 

Por Ignacio Sánchez.-La Gran Pirámide de Guiza es una de las siete maravillas del mundo antiguo, la única que ha perdurado hasta nuestros días y la pirámide más grande de Egipto. Por todo ello, es también la más enigmática: ¿cómo pudieron los egipcios construirla en el año 2.600 a.C.? 

En esta novela, Antonio Cabanas nos adentra en una época fascinante a través del personaje de Inkaf, un joven aprendiz de cantero destinado a convertirse el arquitecto y en el guardián de los secretos del levantamiento de la pirámide. Mientras sufrimos las intrigas, desafíos y pasiones del ascenso al poder del faraón Keops, viajaremos con Inkaf a los pasadizos ocultos de la pirámide que nos descubren como, solo algunas veces, el hombre puede acercarse a la divinidad para construir algo eterno. 

 

Título: EL HIJO DE LA PIRÁMIDE
Autor: Antonio Cabanas
Colección: Ediciones B
Páginas: 304
Precio: 22,90€
Publicación: 14 de mayo de 2026

 

NOTA DEL AUTOR

Es la Gran Pirámide la que envuelve esa obra con el velo de la fascinación. Toda ella
es un prodigio en el que me sumergí para hablar de cómo era el trabajo en las canteras,
como tallaron y transportaron los enormes bloques de piedra, como orientaron o nive-
laron el monumento.
Son muchos los estudios y teorías de cómo se pudo levantar la Gran Pirámide y, por
tal motivo, he intentado ser respetuoso con ellos para dar mi opinión sobre el modo
de construcción de la única maravilla del mundo antiguo que continua en pie. En su
interior durante una madrugada, sentado entre sus imponentes muros y escribiendo a
mano, terminé el manuscrito de esta obra. Sin duda todo un privilegio que impregna y
dan veracidad a las páginas de esta novela.
Hablar de la Gran Pirámide sígnica viajar 4.500 años en el tiempo, a una época gran-
diosa de la que no hay mucha información. El mismo reinado de Keops está rodeado
de misterio, pues lo poco que ha quedado de este rey es una talla de tan solo 7,5 cm y
un monumento prodigioso. Por tanto, investigar acerca de este periodo de la Historia
ha supuesto una verdadera labor detectivesca ya que las fuentes fiables son pocas y
algunas están llenas de contradicciones. Por todo ello, la labor de documentación ha
sido, con mucho, superior al tiempo que me ha llevado escribir la obra, e hizo necesario
recorrer los escenarios en los que se desarrolla la acción para tratar de sacar mis pro-
pias conclusiones.
El marco histórico de El hijo de la Pirámide se atiene rigurosamente a lo que hoy en
día se considera como cierto. El faraón, tal y como se cuenta en la obra, construyó un
asentamiento en el que poder alojar a los cerca de 25.000 trabajadores que iban a en-
cargarse de levantar el monumento, una cifra sorprendente que nos indica la extraordi-
naria logística empleada en aquel tiempo. Los barrios a los que hago referencia son au-
ténticos y por primera vez se narra cómo era la vida de sus vecinos, sus relaciones, como
se alimentaban y hasta las enfermedades que padecieron en Guiza hace 4.500 años.
Los cementerios de los obreros, situados al sureste de la Gran Pirámide, fueron una
valiosa fuente de información. En sus tumbas constan las dotaciones diarias que reci-
bían, la composición de las cuadrillas de los trabajadores, los nombres de los capataces
y las dolencias sufridas a consecuencia de su trabajo, casi todos con artritis y graves
problemas óseos. Todos los datos médicos que apunto en la obra son ciertos, así como
la composición de los fármacos recetados para tratar las enfermedades y el que el fa-
raón haya proporcionado un médico por cada cien habitantes; algo que no deja de cau-
sar perplejidad.
Todos los nombres de los personajes de El hijo de la Pirámide son auténticos, pues
pertenecieron a alguien que vivió en esa época, y por primera vez se novela a un perso-
naje rescatado de los archivos del Servicio de Antigüedades, que fue el diseñador de la
Gran Pirámide y mano derecha de Hemiunu, el arquitecto real.

Antonio Cabanas  es el escritor de novelas sobre el Antiguo Egipto más reputado del país. Algunos de sus bestsellers son El ladrón de tumbas, La conjura del faraón, Las lágrimas de Isis y El sueño de Tutankhamon, entre otros. 

 

 

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