Vergüenza

Mientras que el primer presidente de la transición, Adolfo Suarez, se debate entre la vida y la muerte, en la España que él ayudó a construir -por la que él luchó con la dignidad de las personas que querían pasar página de una de las épocas más tristes de nuestra historia- se sigue debatiendo casi tan dividida como antes.
Ayer en una reunión del Partido Popular, el presidente de la Comunidad Gallega,Alberto Núñez Feijoo,  aprovechó para referirse al ex presidente Suarez como una de las personas más atacadas, en su momento, por el Partido Socialista Obrero Español. Como es normal, obvió que la derecha a la que él pertenece también, en el mismo momento, constituyó uno de los problemas más graves con el que Adolfo Suarez se encontró para llevar a buen fin el proyecto democrático que para España y los españoles se había propuesto.
En la misma reunión, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González -que hace dos días tildaba a los componentes de las llamadas "marchas por la dignidad" de neonazis- hablaba despectivamente ante sus grupo de "fans" de que esas mismas marchas estaban compuestas por la "izquierda radical". Para esta clase política degradada todo vale.
Quienes ahora reivindican la figura de Adolfo Suarez para insultar políticamente al partido adversario o quienes, en momentos tan delicados, en lugar de aprovechar como ejemplo el trabajo honrado de la transición española con Suarez a la cabeza, siguen empeñados sin escrúpulos en buscar la confrontación con métodos propagandísticos y engañosos, deberían ser considerados como personas "non gratas"en una democracia consolidada.
Adolfo Suarez, con todos los "peros" que se le quieran poner ha sido una de las personas a las que España y los españoles más tenemos que agradecer. Es una pena  que la política y los políticos que ahora dirigen los destinos del país sean una auténtica vergüenza.



Dejar un comentario

captcha