¡Qué Asturias no sea un geriátrico!

 

Este titular de mi escrito lo he utilizado durante muchos años de mi vida política como denuncia, concretamente desde 1.995, y es que uno veía que a Asturias entre todos la matábamos, y que las generaciones jóvenes tenían como futuro Madrid, ahora el extranjero. Sólo importaba el presente, el momento, no se planificaba ni interesaba el futuro. Eran los tiempos de la titulada “generación de Villalpando” o de “la leyenda urbana” del Sr. Areces. Poco tiempo después se pusieron en marcha los llamados “Fondos Mineros”, cuya función principal era crear “empleo”, pero que se utilizaron descaradamente para fines meramente electorales y ejecutar inversiones no siempre en la buena dirección. Ahora quince años después uno se encuentra con escenas desoladoras y basta para ello pasearse al mediodía, en época que no sea estival, y observar que la mayoría de las personas más jóvenes que pasean el muro de la playa de Gijón rondan los 60 años. De todos es sabido que la media de edad de los asturianos ronda los 45 años, y que año tras año baja nuestra población, desciende el número de asturianos vivos, así en el año 2.012 la población asturiana se ha reducido en 5.643 personas. Ejemplo claro de las negativas políticas antinatalistas practicadas en los años 80 y 90.

 

Pero el problema no acaba aquí, sino que no ha hecho nada más que empezar, y es que nuestros mayores necesitan ayudas, auxilios, medicinas, atenciones y uno contempla con cierta preocupación que incluso en este tema tan sensible, pues se trata de darles la justa y necesaria dignidad a nuestros mayores, se cuela la vieja e inoperante decisión de si lo público o lo privado, como si lo público pudiera vivir por sí solo, sin el apoyo de lo privado, y digo todo esto a raíz de las últimos datos vertidos en prensa. Así el pasado 15 de Julio “El Comercio” bajaba sus tarifas, ya que tienen 3.000 plazas vacías. Hoy el mismo periódico publica una detallada entrevista con el responsable actual del ERA Sr. Don Jesús Suárez, donde después de reconocer un déficit de 12 millones de euros, debido a un error en el cómputo de ingresos, reconoce que hay una lista de espera de 1.471 personas y que en este momento no está en condiciones de decirnos cuanto cuestan cada una de las 3.238 plazas públicas que dependen del Principado. Después de agradecer la sinceridad y valor de los datos aportados, mi preocupación sigue siendo el excesivo número de personas pendientes de plaza pública, la mayoría de ellas quizás bastante dependientes, y el excesivo número de plazas privadas libres.¿No es posible una negociación para paliar el problema y dar solución a tan alta demanda, pues no quiero pensar que sea un mero un motivo ideológico lo que impida su solución, o es que nuestro presupuesto no llega a tanto monto? Si éste fuera el motivo, no estaría mal que se marcaran prioridades y que se velase por el gasto de cada euro de las partidas presupuestarias, pero los mayores deben tener atención preferente.

 



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